Año III
La Habana
Semana 16 - 22
ABRIL
de 2005

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Luis Zúñiga Rey:
“Es nuestro hijo de puta…”
Luis Báez La Habana


En la 60 Conferencia de la Comisión de Derechos Humanos celebrada en Ginebra —2004— la delegación de Estados Unidos incluyó como miembro oficial de su comitiva al terrorista de origen cubano Luis Manuel de la Caridad Zúñiga Rey. En años anteriores ese “honor” le correspondió al gobierno de Nicaragua.

¿Quién es este señor que las autoridades norteamericanas apadrinan? ¿De dónde salió? ¿Cuáles son sus antecedentes?

Zúñiga nació un 3 de junio de 1947 en La Habana y residió en la Ave. 43 no. 8220 entre 82 y 84 en el municipio de Playa. El 17 de septiembre de 1962 presentó su solicitud de pasaporte para abandonar el país. Su profesión es de contador la cual jamás ha ejercido. Durante el tiempo que permaneció en Cuba nunca trabajó. Tiene hecho un trasplante de cabello el cual se pinta de negro. Su carácter es histérico y amanerado. Diariamente realiza ejercicios físicos entre las cinco y las seis de la tarde. En su medio es catalogado de charlatán. Tiene ciudadanía norteamericana y su número de pasaporte es el 046492851 el cual tiene vigencia hasta el 25 de octubre de 2011.

El 30 de junio de 1966 fue detenido por estar vinculado a planes de un asalto a una unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y es puesto en libertad dos meses después.

El 25 de mayo de 1970 fue arrestado nuevamente en Playa Los Bajos, municipio de Gibara en la provincia de Holguín, donde recaló junto a otros contrarrevolucionarios en una balsa de construcción casera, cuando intentaban salir ilegalmente del país. En esa oportunidad fue sancionado a dos años de privación de libertad. En la prisión se integró a la organización terrorista ALPHA 66.

En 1972 logró fugarse de un hospital de reclusos en Villa Clara y posteriormente penetró en la Base Naval estadounidense en Guantánamo y de ahí partió hacia Estados Unidos donde fue reclutado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) quien lo entrenó en labores de espionaje y terrorismo.

En Estados Unidos se pone al servicio de diferentes organizaciones terroristas elaborando planes para infiltrarse en nuestro país y ex filtrar a distintos elementos de su misma calaña, los que resultaron infructuosos hasta el 31 de agosto de 1974, que partió desde Cayo Hueso hacia Cuba penetrando por la zona de Piedras Altas, Santa Cruz del Norte en una embarcación tipo Fórmula de las utilizadas por la CIA.

En la nave viajaban tres terroristas. Uno de ellos desembarcó con una bicicleta de carreras para moverse por la carretera y contactar a los elementos que venían a recoger. En su búsqueda fue apresado. Zúñiga, quien se quedó a bordo de la nave con el otro involucrado, fue detenido dos días después frente a la playa de Guanabo por una unidad de superficie de la Marina de Guerra.

A bordo de la embarcación se ocuparon los siguientes armamentos: un fusil M-1, un fusil AR-15, dos granadas de fragmentación, un revólver calibre 22, abundante parque, un cuchillo comando y una canana con su cantimplora.

Fue sancionado a 30 años en la causa 228/74. De ellos cumplió 14 al ser liberado en 1988. El 30 de noviembre de este propio año partió definitivamente hacia Estados Unidos.

Algunos de los detenidos que convivieron con Zúñiga en la prisión han revelado que este mantenía relaciones muy íntimas con un recluso conocido como Pototo que se convirtió en su hombre de confianza.

En la Florida, Zúñiga se incorporó a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) la cual lo nombró vicepresidente de la Asociación por la Paz Continental (ASOPAZCO) con sede en España, pero con una oficina en Miami. Durante varios años su dirección particular en Estados Unidos ha sido 2390 nw 35 st. Miami, fla 33122.

Ya como militante de la FNCA comenzó a desempeñar un papel más activo en sus actividades contra Cuba. Desde esta etapa se destaca por ser un promotor de la disidencia interna en el país, manteniendo contactos frecuentes con los que trataba de convertir en sus adeptos.

En 1991 integró el grupo terrorista de la FNCA que se estaba desarrollando y paradójicamente a la vez que despliega planes de tendencia violenta integra un grupo que promueve los derechos humanos.

Abasteció, incorporó y contactó a nacionales que viajaron temporalmente a Estados Unidos, a quienes orientó la realización de sabotajes contra objetivos económicos en Cuba, fundamentalmente centrales termoeléctricas, terminales portuarias y refinerías petroleras.

En junio de 1991 reclutó al ciudadano cubano Alberto Félix Contreras Ruiz, al que le otorgó el seudónimo de Agente número 4 y le orientó realizar acciones de sabotaje contra el transporte urbano, turbinas de regadío y plantas energéticas.

Entre los años 1992 y 1994 Zúñiga fue el principal enlace con Percy Francisco Alvarado Godoy al que entregó teléfonos celulares, receptores portátiles del sistema de posicionamiento global GPS, billetes convertibles falsos y otros recursos, instruyéndolo a ejecutar diversas acciones de corte terrorista y paramilitar dentro del territorio cubano.

Las acciones promovidas fueron frustradas porque Alvarado Godoy, escritor guatemalteco, era realmente el agente Fraile de la Seguridad del Estado de Cuba, quien conserva en su mente el contacto inicial con Zúñiga:

“Aún lo recuerdo frente a mí aquella noche de noviembre de 1993, cuando me impuso de los tenebrosos planes de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), radicada en Miami, para hacer explotar poderosas bombas en el Hotel Nacional de Ciudad de La Habana y en un famoso restaurante de esta ciudad. No había en él ni pena ni preocupación por las consecuencias de la propuesta que me acababa de formular. ¡Hágalo, dijo, y será bien recompensado!”

Sigue recordando el agente Fraile:

“Me dijo entonces, cara a cara, que era necesario ser violento y frío, calculador y despiadado, para derribar a Fidel y a la Revolución. Había que organizar un abastecimiento de armas y explosivos para que mi pretendida célula colocara las bombas en los hoteles y sitios visitados por turistas en La Habana. Me darían además, insistió, ocho cápsulas de fósforo vivo para incendiar también cines y teatros atestados de cubanos inocentes. Aquellas noches de noviembre y diciembre de 1993 no había piedad en él, solo odio irracional y sed de venganza”.

En 1993, Zúñiga fue uno de los organizadores del Frente Nacional Cubano (FNC), brazo armado de la fundación, cuyo cometido esencial consistió en preparar planes para atentados contra el presidente Fidel Castro y montar los campamentos de emigrados cubanos en Florida con vistas a “infiltrarlos” en la isla.

En el transcurso de 1993 Zúñiga reclutó en Estados Unidos al cubano Olfiris Pérez Cabrera, impartiéndole instrucciones para que llevara a efecto el envenenamiento de ganado vacuno, actos vandálicos contra automóviles en que viajaban extranjeros y la ejecución de sabotajes con explosivos contra instalaciones hoteleras y de recreación de la capital, incluido el cabaret Tropicana, por cuya acción le ofrecieron 20 000 dólares. Para tales propósitos le suministraron parte de estos medios en la propia Florida.

En ese mismo año de 1993 Zúñiga en unión de Alfredo Domingo Otero —en esos momentos jefe de Operaciones de la FNCA— se dedicaron a alistar cubanos que visitaban Estados Unidos con la finalidad de que a su regreso a la isla cometieran actos terroristas.

Otero, en la década del 70, fungió como capitán del buque madre Rex perteneciente a la CIA. Esta nave tenía como misión trasladar armamentos e introducir y extraer agentes en territorio cubano.

Uno de esos casos de reclutamiento fue el del cubano Ramón de la Caridad Inda Ramos, al que le orientaron incendiar cañaverales y localizar importantes objetivos económicos mediante la utilización de un equipo GPS —Global Position System— con el propósito de sabotearlos. Entre sus planes contaban abastecerlo de los medios explosivos necesarios a través de las costas. También le entregaron medios para descifrar mensajes, un equipo GPS y dinero en efectivo.

Los órganos de la Seguridad del Estado entre los años 1990 y 2000, detectaron e impidieron nueve propósitos de intentos de asesinato contra Fidel Castro.

En la elaboración de la mayoría de esos planes de atentados ha participado activamente Zúñiga Rey, con la complicidad de las administraciones que han pasado por la Casa Blanca en las últimas décadas.

El homicidio del Jefe de la Revolución —más de 600 planes han sido frustrados— ha sido una constante del gobierno de Estados Unidos desde que este estaba luchando en la Sierra Maestra. Las principales autoridades estadounidenses han empleado a través de sus agentes, la mayoría exiliados cubanos y elementos de la mafia reclutados por la CIA, todo tipo de sutilezas para acabar con la vida de Fidel, que han sido impedidas por la vigilancia del pueblo.

Según informaciones obtenidas por la Dirección de Inteligencia de Cuba, directivos de la FNCA definieron las cumbres iberoamericanas como una coyuntura favorable para tratar de asesinar a Fidel.

Según testimonios de infiltrados que fueron detenidos en Cuba, la FNCA ofreció dinero a dos mercenarios cubanos, que no fueron identificados, quienes se trasladaron a Guadalajara, México, en 1991. Desistieron de ejecutar el plan por considerar que no tenían suficientes garantías de poder salir con vida.

En 1992 se creó una estructura clandestina de corte terrorista denominada Comisión de Seguridad de la FNCA o “grupo paramilitar”, encargada de preparar y ejecutar las acciones de esta índole, tratando de encubrir la participación del fallecido Jorge Más Canosa en este tipo de acciones. El grupo se encontraba presidido por diferentes directivos como Alberto Hernández, Luis Zúñiga Rey, Horacio García, Roberto Martín Pérez y Francisco José Hernández, presidente de la FNCA. Además, en estas actividades también participaron Guillermo Novo Sampoll —conocido por Mister Bill, propietario de un negocio de muebles—, su hermano Ignacio y Luis Posada Carriles.

Ese mismo año, el cubano Orestes Hernández, radicado en Miami, al ser detenido en la isla reveló que Más Canosa había discutido un plan para eliminar a Fidel durante su visita a España en ocasión de la Cumbre Iberoamericana.

En el año 1993, el grupo terrorista de la FNCA adoptó el nombre de Frente Nacional Cubano, dirigido en un inicio por Zúñiga y comienza a proyectarse como el brazo armado de la fundación, a pesar de que no se le conoce públicamente como tal.

En Colombia, durante la celebración de la IV Cumbre Iberoamericana de 1994, viajaron a ese país terroristas financiados por la FNCA con el objetivo de ejecutar un plan de atentado al presidente Fidel Castro. En el propio año concibieron otro proyecto con iguales propósitos para desarrollarlo durante el viaje del mandatario cubano a Sudáfrica, país hacia el cual se desplazaron integrantes de la organización para hacer un estudio de la situación operativa.

En 1995 los órganos de la Seguridad Cubana obtuvieron información del viaje del terrorista Roberto Martín Pérez a Buenos Aires, en unión de otros miembros de la Comisión de Seguridad, con la intención de organizar un atentado al líder cubano con motivo de la V Cumbre Iberoamericana

Con motivo de la VI Cumbre que se celebraría en Santiago de Chile en 1996 se detectó en dicho país la presencia del terrorista y agente de la CIA Félix Rodríguez.

En julio de 1998, durante la visita de Fidel a República Dominicana, se pusieron en marcha dos planes de asesinato. Uno de ellos fue abortado a partir del conocimiento de la inteligencia cubana de una reunión de planificación realizada por Luis Posada Carriles en Guatemala, con participación de Enrique Bassas, Ramón Font y Luis Orlando Rodríguez. La financiación del plan estaba a cargo de Arnaldo Monzón Plasencia, directivo de la FNCA estrechamente ligado a Zúñiga.

Monzón reside en New Jersey, donde posee una cadena de tiendas de ropa femenina, denominada Arnold Stores, ubicada en 3515 Bergerline ave., Union City.

Para estas acciones Posada Carriles también contaba con el apoyo de otro viejo terrorista, Frank Castro, involucrado en 1976 en el atentado de la DINA contra el ex canciller chileno Orlando Letelier, residente en República Dominicana.

La inteligencia cubana detectó sucesivos viajes de Roberto Martín Pérez, miembro de los comandos paramilitares de la FNCA a Santo Domingo, bajo la fachada de negocios de tabaco, con el objeto de reclutar a otros participantes directos. Simultáneamente, el Ejército de Resistencia Interna elaboró su propio plan de asesinato a Fidel, que incluía el ingreso a República Dominicana de un comando que se infiltraría por la frontera de Haití.

El plan instrumentado para atentar contra Fidel en ocasión de la VII Cumbre, en Isla Margarita, Venezuela, en octubre de 1997, abortó cuando el servicio de guardacostas de Estados Unidos capturó en aguas de Puerto Rico la embarcación La Esperanza, propiedad de José Antonio Llama, miembro de la Junta Directiva de la FNCA. Detenidos los cuatro tripulantes, fueron incautados dos fusiles de asalto semiautomáticos Barrett calibre 50 y siete cajas de municiones. Los detenidos admitieron que planeaban atentar contra Fidel y que para ello pensaban utilizar los fusiles, aptos por su elevada precisión y por su poder de perforación de autos blindados.

El más reciente intento de asesinato a Fidel fue desbaratado en Ciudad de Panamá, en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana. El plan consistía en colocar un artefacto explosivo debajo de la tarima donde Castro hablaría a los estudiantes de la Universidad de Panamá y fue conocido en la segunda jornada de discusiones de los presidentes, cuando agentes de la Seguridad Cubana detectaron la presencia de Luis Posada Carriles y de Guillermo Novo Sampoll en un hotel de la ciudad.

Un allanamiento realizado por la policía panameña descubrió a los dos terroristas cubanos en el preciso momento en que ponían a punto el artefacto explosivo. Posada y Novo están acusados en La Habana de numerosos atentados contra ciudadanos e intereses cubanos, incluida la voladura del avión de Cubana.

Todos estos planes fueron conocidos por Zúñiga, en muchos de los cuales participó en su dirección y organización.

La estructura turística cubana pasó a ser prioridad de los terroristas de Miami desde comienzos de 1997, cuando estallaron 600 gramos de C-4 en el baño de la discoteca del hotel Meliá-Cohíba de La Habana. Días después se halló otro artefacto explosivo disimulado en una maceta del hall del mismo hotel; el autor de estos dos atentados fue el salvadoreño Francisco Chávez Abarca.

El 4 de septiembre de 1997 se produjo la explosión de una bomba en el hotel Copacabana que le costó la vida al joven turista italiano Fabio Di Celmo.

Ese mismo día explotaron bombas en otros centros turísticos de La Habana: hoteles Tritón y Chateau y en el restaurante La Bodeguita del Medio. Siete personas resultaron heridas. Por estas acciones fue detenido el salvadoreño Ernesto Cruz León quien admitió su responsabilidad en esos atentados.

La detención en Cuba de otros mercenarios, salvadoreños y guatemaltecos, a lo largo de 1998 confirmaron que Posada Carriles era el coordinador de las distintas oficinas instaladas en Centroamérica para la ejecución de hechos terroristas en territorio cubano.

En 1994 comenzaron los atentados contra instalaciones turísticas. Los hoteles Guitart-Cayo Coco y Meliá de Varadero fueron objeto de reiterados ataques.

El 20 de marzo de 1995 las autoridades del aeropuerto internacional José Martí detuvieron a Santos Armando Martínez Rueda y Jorge Enrique Ramírez por estar implicados en acciones terroristas. Ambos de origen cubano y radicados en Miami quienes colocaron una carga explosiva de 1,38 kg de C-4 con mecanismo de relojería, una batería de 9 volt y un detonador eléctrico número 8 en un hotel de Varadero la cual fue ocupada y desactivada por fuerzas especializadas de la Seguridad del Estado. Ambos entraron al país como supuestos turistas, con documentación costarricense falsa, adquirida en la Florida y tarjetas de residencia en Estados Unidos a nombre de William Ortega Calderón y Rafael Antonio Oreamudo Blanco. Para garantizar la acción y cumpliendo indicaciones de Zúñiga, con anterioridad se habían infiltrado en el país por la zona de Puerto Padre, Las Tunas, y enterrado una tanqueta plástica que contenía explosivo C-4 de origen norteamericano.

En los interrogatorios Martínez Rueda declaró haber realizado estudios sobre la Plaza de la Revolución con el objetivo de situar una carga explosiva en esa zona y en otros lugares céntricos de La Habana, incluidos hoteles. Durante sus declaraciones mencionaron a Arnaldo Monzón, ciudadano cubano, directivo de la FNCA, como el que aportó el financiamiento para la ejecución de estas acciones.

Martínez Rueda declaró que alrededor del mes de febrero de 1995, Ángel Bonet, con participación directa de los cubanos Guillermo Novo Sampoll y de Arnaldo Monzón, en distintas oportunidades le entregaron el aseguramiento logístico y financiero que necesitaron tanto para la incursión ilegal por las costas cubanas, como para el viaje posterior a Cuba por vía aérea.

Asimismo, los detenidos mantuvieron informado a Novo Sampoll y a Zúñiga de los resultados de su estancia en Cuba a través de un teléfono celular que le entregaron previamente.

Zúñiga dirigió el proyecto Fundación para los Derechos Humanos en Cuba hasta el 2001, cuando se va de la FNCA e integra el Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), organización contrarrevolucionaria y que promueve la violencia como método de lucha contra Cuba.

El CLC se da a conocer el 10 de octubre de 2001 y se anuncia que está integrado por 25 ex directores de la FNCA teniendo como uno de sus principales directivos a Zúñiga quien tuvo a su cargo la presentación pública del programa de la nueva formación terrorista que se ubica a la derecha de las organizaciones extremistas que abogan por la utilización de la violencia para tratar de liquidar a la Revolución Cubana.

Además de Zúñiga se encuentran entre los fundadores del CLC Pepe Hernández, quien fue sucesor de Jorge Mas Canosa en la dirección de la FNC, Feliciano Foyo, Horacio García Sr., Elpidio Núñez, Diego Suárez, Herminio Orizondo, Fernando Rojas y Ninoska Pérez Castrellón. La sede de la organización quedó instalada en el SW del condado, en un edificio en la esquina de la calle Ocho y la avenida 27.

La creación del CLC no significó una división entre los elementos terroristas de la FNCA. El cisma se produjo en la superficie, pero el ala paramilitar, clandestina, la cara oculta, quedó intacta en el seno de la nueva organización, que viene siendo impulsada por Roger Noriega, un ultraconservador que representó a Washington ante la Organización de Estados Americanos y ocupa la Subsecretaría de Estado para América Latina.

Bajo el padrinazgo de Noriega, el CLC creó una organización lobbysta, el Comité de Acción Política US-Cuba Democracy, que tiene como principal “embajador” ante la Casa Blanca al gobernador de Florida, Jeb Bush.

Según informó el Diario de las Américas, que se edita en la Florida, el 22 de diciembre de 2003, en el hotel Biltmore de Miami, Jeb, el hermano del presidente Bush, participó en el lanzamiento del lobby que tiene entre sus objetivos ganar influencia en el Capitolio y ayudar a la reelección del mandatario.

“Necesitamos ayudar al presidente a tener mayoría en el Congreso, para que no se vea precisado a vetar los acuerdos en los asuntos relacionados con Cuba dijo la empresaria Remedios Díaz Oliver, ante una selecta asistencia conformada, entre otros, por el ex secretario de Vivienda, Mel Martínez, quien forma parte de la Comisión para la Democracia creada por Bush el año pasado para acelerar las acciones encubiertas en la isla y controlar la “transición a la democracia” en una era pos-Castro.

Otros participantes fueron Adolfo Franco, de la Agencia Internacional de Desarrollo (USAID), quien aseguró que está en contacto con la “disidencia interna” y utiliza como vehículos de penetración a Radio y Televisión Martí, emisoras subversivas financiadas por el gobierno de Estados Unidos, y los congresistas republicanos por Florida: Ileana Ros Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Lincoln Díaz-Balart, quien el 22 de marzo de 2004 declaró al Canal 41 de Miami que “en Cuba se impone el magnicidio de Castro”. Es decir, el asesinato del Presidente cubano.

En ese contexto, el gobernador Bush y Noriega fueron las figuras centrales de una cena que tuvo lugar el 30 de enero de 2004, a la que asistieron 1 000 personalidades de la mafia anticastrista de la Florida. El evento tuvo como fin potenciar la imagen del CLC y recaudar fondos para la reelección de Bush.

Zúñiga mantiene posiciones muy críticas hacia el gobierno de Bill Clinton por la firma en 1995 de los Acuerdos Migratorios con Cuba y fue uno de los más activos dentro de la FNCA para impedir que el niño Elián regresara con su padre a Cuba.

También mantiene una estrecha amistad con el terrorista Nelsy Ignacio Castro Matos quien dirige la organización Partido del Pueblo y con Otto Reich uno de los representantes de los intereses de la mafia de Miami en el gobierno de Bush.

Desde 1999 al 2001 el corrupto ex presidente Arnoldo Alemán quien estaba fuertemente comprometido con Jorge Mas Canosa, incorporó a Zúñiga en la delegación de Nicaragua que participó en Ginebra en los debates de la Comisión de Derechos Humanos.

“Zúñiga no tiene las calidades morales para participar como representante de Nicaragua en el más alto foro de Naciones Unidas sobre la defensa de los derechos humanos’’, dijo Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH).

El canciller cubano Felipe Pérez Roque denunció la presencia de Zúñiga Rey en la 60 Conferencia de la Comisión de Derechos Humanos como miembro de la delegación de Estados Unidos.

Afirmó que es una afrenta para los que luchan de manera honrada contra el terrorismo tener bajo el disfraz de miembro de una comitiva a un personero de amplio y conocido expediente criminal, según consta en el informe del Relator Especial, señor Enrique Bernales Ballesteros, presentado precisamente en Ginebra en 1999.

El Jefe de la diplomacia cubana señaló: “que resulta paradójica la actitud complaciente y electorera del gobierno estadounidense, frescas aún las imágenes de los atentados terroristas de Madrid del 11 de marzo pasado, que costaron la vida a unas 200 personas”.

Kevin E. Mosley, embajador de EE. UU. ante la ONU, se apresuró a justificar la presencia de Zúñiga en este foro internacional. Sin ocultar su nerviosismo y escasa convicción, expresó: “Estamos orgullosos de tenerlo en nuestra delegación. Él es un distinguido activista cubano-estadounidense de los derechos humanos”.

Estas palabras hicieron recordar a veteranos diplomáticos lo que manifestó el entonces presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt al pedírsele su definición sobre el dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Tomado de: Welcome Home. Torturadores, asesinos y terroristas refugiados en EE.UU.
 

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