Arturo Montoto:

El pintor de las insinuaciones

María Fernanda Ferrer • La Habana, Cuba

Fotos: Cortesía del artista

Este martes 24, a las cinco de la tarde, en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes será estrenado el documental dedicado al pintor, dibujante y fotógrafo Arturo Montoto que se incluye en el proyecto Luces y sombras que realiza la Productora de Audiovisuales de la Oficina del Historiador.

En el audiovisual, de 27 minutos de duración, se intenta atrapar momentos relevantes de la carrera de ese artista y se enjuicia su quehacer a partir de las valoraciones exclusivas realizadas por destacadas personalidades del mundo intelectual y académico como la doctora Adelaida de Juan, ensayista, crítica y profesora de la Universidad de Habana; Rafael Acosta de Arriba, investigador y ensayista, y la también reconocida artista de la plástica Flora Fong.

En sus reflexiones la doctora de Juan aseguró que Montoto ofrece un contrapunto entre dos formas de ver la realidad que nos conduce a una multiplicidad de interpretaciones y que ahí, justamente, está la riqueza de una obra aparentemente sencilla: “la obra de Arturo Montoto es de apreciación infinita y profunda porque cada vez que la admiramos nos adentramos en ella y le encontramos un nuevo sentido y un nuevo goce”.

Subrayó la especialista que —a su juicio— “el aporte esencial de Montoto es el haber creado un mundo propio que hacemos nuestro, no solo tiene que ver con la temática sino con la forma con que la trabaja; cada exposición sorprende porque es lo que pudiéramos llamar las variaciones sobre un tema”.

Por su parte la artista de la plástica Flora Fong enfatizó que Montoto “es un artista que se caracteriza por su gran oficio” y subrayó que sus “litografías son espectaculares y sus acuarelas muy virtuosas”, al tiempo que comentó que “le da a cada obra un minucioso acabado técnico que lo distingue”.

Rafael Acosta de Arriba comentó que para algunas personas, Arturo Montoto es un pintor de grandes naturalezas muertas, pero que en lo personal considera —criticando esa percepción— “que esas naturalezas están muy vivas” e insistió en que es un artista sumamente culto, algo que se aprecia en la conversación con él: “es un hombre de muchas y buenas lecturas, y lo que puede parecer una simple fruta colocada al paso en una arquitectura de paredes llagadas por el tiempo tiene detrás todo un legado de la historia del arte”.

En relación con la faceta de fotógrafo —especialidad que siempre ha cultivado en paralelo a la pintura— recalcó De Arriba que uno se percata que el artista está  entrenando la mirada porque en sus cuadros  se aprecia una obvia composición de encuadres: “es un artista que, a mi juicio, se puede asociar con la  técnica del haiku japonés, de la escritura poética, porque trata de decir mucho con poco; es como la fijeza del instante poético”, concluyó.

Imagen: La Jiribilla

Esas y otras valoraciones están enlazadas con las propias apreciaciones que Montoto hizo sobre sí mismo y su trabajo gracias a un guion que nos va conduciendo por los diversos caminos creativos del artista; por ejemplo reconoce que la Academia le dio “una disciplina de trabajo, una metodología y un dominio y conocimiento técnico del que no reniega” y consideró que, efectivamente, su obra es “muy apegada al oficio y a las maneras clásicas de hacer, aun cuando haga cosas más atrevidas desde el punto de vista formal o de efectos específicos. Reconoció que en la pintura es “muy contenido y le doy un acabado que tiene mucho que ver con el oficio cuidadoso de la terminación de la obra”.

Imagen: La Jiribilla

En cuanto a influencias confesó que en un primer momento, el pintor español Velázquez lo sedujo, pero que se siente discípulo y deudor de su maestro Antonio Vidal, quien le “enseñó la concepción de la obra”, al tiempo que reconoció que Wifredo Lam, “aunque no lo parezca ha ejercido en mí una enorme influencia”.

Puntualizó que “un cuadro es una construcción y nunca la realidad pura” porque toda imagen es una manipulación que tiene detrás el propósito del autor: “busco un contexto, lo interpreto pictóricamente y siempre hay una intencionalidad general”. Insistió, también, que se siente un pedagogo por excelencia, y esa vocación para enseñar está dada por su interés permanente de aprender.

Ante la pregunta de cuál es su sueño mayor expresó: “como pintor, realmente, el gran sueño es llegar a hacer una obra mucho mejor que la que hecho hasta ahora”.

Imagen: La Jiribilla

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