Una paloma que vuela

Ulises Rodríguez Febles • Matanzas, Cuba

Imagen: La Jiribilla

El teatro de títeres es tan sugestivo, que  nos lleva a ver en cada acto las metáforas que pueden nacer de un objeto inerte.

Ayer vi una paloma  colgada de un hilo, parecía que movía sus alas blancas, que remontaba vuelo y entonaba un canto perenne de sobrevivencia y entendimiento.

Solo basta imaginar y nace el teatro. Solo basta una paloma de papel, para que nazcan otros personajes y una historia

Ahora imagino que son muchas y  adquieren vida en lo que nos parece un fragmento de cielo, en los que nos parece un paisaje donde su planeo de alas de papel se trastorna,  como si en algún momento fuera a caer abatida por algo. Era tan hermosa la paloma y su lucha, por llegar a alguna parte. Sigo imaginando con los que se suman a mi lado, como espectadores. Es una paloma que lleva siglos volando, intentando llegar a alguna parte. Una paloma que se parecía a la de Noé, pero era la de Picasso. O quizá era una paloma de todos los que estaban allí, que veían lo mismo que yo u otras cosas. Una paloma  que ya no tenía hilos, porque  tenía el corazón de un titiritero.

El teatro de títeres es tan sugestivo que de la tierra puede crear personajes y hacerlos vivir sobre el escenario. Y del agua, puede crear personajes. Incluso del viento.

Cuando era niño jugaba con todos esos imposibles.  Recuerdo que una fruta, una semilla, una rama eran los personajes de mis invenciones. Los árboles eran mi escenografía. El rocío eran las luces.  Estaba solo, pero también estaban los otros, hablándome. 

Cuando  descubrí el teatro de títeres todo fue posible.  Un titiritero es alguien que tiene un soplo de vida para darlo a otros. A veces leve y cálido; pero  con eso basta para que todo se trasforme.

Sigo creyendo en la capacidad poética que tiene el  teatro de títeres de revelarnos otros signos, porque está irradiado por el lirismo de sus formas y  las tragedias y alegrías que habitan sus emociones. No importa que las sociedades  en el ímpetu de su desarrollo tecnológico parezcan olvidar lo primitivo de un objeto que adquiere vida en la mano de un titiritero. 

Como el vuelo de la paloma,  que vi colgada de un hilo, el títere siempre  estará vivo en los hombres y mujeres que  con su imaginación pueden crear  la historia de una paloma.  Solo basta que alguien la perciba, que se acerque y su sensibilidad despierte.  Es imprescindible esa capacidad de soñar que el teatro de títeres nos ofrece.

Es imprescindible que persista en el silencio del espíritu de alguien que recobra el amor en el acto de un artista.

Entonces y solo entonces, la paloma aparentemente inerte, volará. 

 

Palabras  por el 21 de marzo,  Día Mundial del Títere

 

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