Comisión José Antonio Aponte de la UNEAC

Declaración contra el Racismo y la Discriminación Racial

Comisión José Antonio Aponte • La Habana, Cuba

Las ejecuciones extrajudiciales de ciudadanos afroamericanos no son en modo alguno un dato inusual en los EE.UU. de hoy. Los casos de John Crawford, en Ohio; de Dante Parker, en Victorville, California; de Ezell Ford, en Los Ángeles, California; de Eric Garner, en Staten Island, Nueva York —con su dramático grito de “no puedo respirar”— y de Michael Brown, en Ferguson, Missouri, no son sino la punta del iceberg de un problema muy profundo y complejo. Y que también arrastra, en cuanto al uso de fuerza policial excesiva y festinada, a otros grupos étnicos como los latinos/hispanos. No hay datos nacionales fidedignos a nivel nacional, pero distintas instituciones de la sociedad civil norteamericana han hecho cálculos y proyecciones claras y distintas sobre este problema.

En 2007 una investigación de Color Line y The Chicago Reporter sobre tiroteos policiales en diez grandes ciudades de los EE.UU. encontró que había un número desproporcionado de negros