Cantores...

Spinetta: Si quiero me toco el alma

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía del autor
 

Si no canto lo que siento
me voy a morir por dentro.
He de gritarle a los vientos hasta reventar
aunque solo quede tiempo en mi lugar.

Gran espíritu llevado a la música, ser muy especial lo hizo uno de los más queridos cantautores del rock nacional argentino; unos le decían El flaco, para la mayoría bastaba su apellido: Spinetta. Entre las múltiples imágenes entrañables suyas, tengo la de un concierto de Liliana Herrero, gran cantora que lo invita a escena aludiendo a sus atributos, su aparición en medio de grandes ovaciones, lleva una sencillez casi tímida, asombrosa; se sienta toma la guitarra; acordes minimalistas; un hombre que es todo un mito de la canción, casi tiembla en escena. Sin artificios, sacando de adentro la sabiduría de su nobleza, le hace dúo a Liliana y dicen casi en susurro:

Laura va,
lentamente guarda en su valija gris
el final de toda una vida de penas.
Laura va,
unos pasos la alejan del pueblo aquel,
donde ayer jugaba al salir de la escuela.

Laura, pobre tu dolor
se cayó de una oración.
Por eso te vas con él.
Por eso te vas
y hay algo de bueno en tus ojos
sin querer.

Laura ve,
los años le han dado la resignación
y el dolor.
Se fue con sus pocas tibiezas.

Laura ve,
aunque es grande su vida comienza aquí
y a la vez termina la sed de su espera.
La valija pesa y él la ayuda a entrar en el tren.
La cubre de besos
y el sol también.

Imagen: La Jiribilla

Luis Alberto Spinetta, nació el 23 de enero de 1950, en Buenos Aires, Argentina; murió hace tres años, el 8 de febrero de 2012. Su padre era un cantante de tangos aficionado, pasión que Luis Alberto abrazó desde niño. Toma en serio sus caminos musicales desde 1967, año  en que integra el grupo Almendra. Tan exitoso fue este inicio, que junto a Manal y Los Gatos, son considerados los fundadores del rock argentino, pues ya con ellos hay no solo el canto en español sino una manera musical de hacer y una poética que trae las esencias del país.

En 1969 sale el primer disco de Almendra, que contiene grandes temas como "Ana no duerme", "Plegaria para un niño dormido" y "Muchacha (ojos de papel)", una sencilla canción de amor que lleva ese toque minimalista, de muy fina ternura, de quien hurga en los pequeños detalles del espíritu; ahí están  las mejores luces del canto de Spinetta.

Muchacha ojos de papel
a dónde vas,
quédate hasta el alba.

Muchacha pequeños pies
no corras más,
quédate hasta el alba.

Sueña un sueño despacito
entre mis manos
hasta que por la ventana
suba el sol.

Muchacha piel de rayón
no corras más
tu tiempo es hoy
y no hables más.

Muchacha corazón de tiza
cuando todo duerma
te robaré un color.

Y no hables más,
muchacha.

Muchacha voz de gorrión
a dónde vas,
quédate hasta el día.

Muchacha pechos de miel
no corras más,
quédate hasta el día.

Duerme un poco y yo,
entre tanto,
construiré un castillo con tu vientre
hasta que el sol,
muchacha, te haga reír
hasta llorar.

Y no hables más,
muchacha.

Luego de algunos proyectos buscándose, Luis Alberto Spinetta dio forma a otro grupo trascendental en la música popular argentina, Pescado Rabioso. El cuarteto dejó un disco de blues rock, Desatormentándonos, de 1972, y un álbum doble considerado uno de los mejores de la carrera de Spinetta Pescado 2, de 1973.

El disco Artaud de 1973, inspirado en la poesía del escritor francés Antonin Artaud, fue catalogado en varias oportunidades como el mejor disco del Rock Argentino.

Para fines de 1973 Spinetta estrena su nueva banda, Invisible. Con ella edita tres discos hasta su disolución en 1976 dejando clásicos como "Azafata del tren fantasma”, "Los libros de la buena memoria" y "Las golondrinas de Plaza de Mayo".

Numerosos conciertos y giras, encuentros con importantes músicos, y piezas suyas cantadas por voces de las más grandes del continente como Mercedes Sosa, Liliana Herrero, Julia Zenco, Charly García, Fito Páez, entre otros, hacen de El Flaco uno de los más notables creadores de la música latinoamericana.

Imagen: La Jiribilla

Para 1985 estaba previsto un disco a dúo con Charly García, pero únicamente se llegó a registrar el tema "Rezo por vos", incluido en Privé el siguiente álbum de Luis Alberto, que incluye también "No seas fanática", con León Gieco. El proyecto que sí se concretó fue La la la (1986), una placa con Fito Páez que despertó gran expectativa. 

En el extremo de la calle
la florista se emborracha con Legui
y la ciudad la mambea un instante
y la devuelve en su silla.

Todos estos años de gente,
todos estos años de gente.

Spinetta, es irreverente, sin moldes, siempre buscando, como un alma en pena que quiere darse mucho más de lo que puede, y no es poco lo que puede pues la poesía no lo abandona un solo instante.

Está analizando la calle, su calle, el mundo desde el microscopio de su espíritu; imágenes, metáforas que hablan del país sin mencionarlo, mirando a los ojos, a un amor que no pudo ser, a la soledad de un tiempo en que un sueño compartido por más de dos puede desaparecerte. 

Basta leer el texto de “Plegaria para un niño dormido” para considerar a Luis Alberto Spinetta uno de los grandes poetas de la canción; comprometido con los de abajo, con honda sensibilidad mira a su alrededor y los sueños y dolores de la gente, los suyos propios, los saca en su canto desgarrado como un alarido de la más recóndita pasión, esa que no se deja ver, que yace tras el último sentido de cada verso.

Plegaria para un niño dormido
quizás tenga flores en su ombligo
y además en sus dedos que se vuelven pan
barcos de papel sin altamar.
Plegaria para el sueño del niño
donde el mundo es un chocolatín.

Adónde vas
mil niños dormidos que no están
entre bicicletas de cristal.
Se ríe el niño dormido
quizás se sienta gorrión esta vez
jugueteando inquieto en los jardines de un lugar
que jamás despierto encontrará.
Que nadie, nadie, despierte al niño
déjenlo que siga soñando felicidad
destruyendo trapos de lustrar
alejándose de la maldad.

Entre sus éxitos pueden contarse “Rutas argentinas”, “A estos hombres tristes”, “Laura va”, “Plegaria para un niño dormido”, “Durazno Sangrando”, “Ana no duerme”, “El Anillo del Capitán Beto”, “Post- Crucifixión”, “Todos estos años de gentes” y “Seguir viviendo sin tu amor”. Varios de sus discos son considerados piezas fundamentales del rock argentino. Uno de los temas más conocidos en su obra es “Rezo por vos” compuesto con Charly García. Entre la mística y la herejía, nos entregan una religión humana que lleva la sensualidad y la entrega a niveles mayores; hay misterio que se rasga las ropas del dolor social, de la indiferencia, de los años duros de la dictadura en la Argentina; sin alusiones directas, están sacando el amor de dónde parece que no hay.

La indómita luz
se hizo carne en mí
y lo dejé todo por esta soledad
y leo revistas
en la tempestad
hice el sacrificio
abracé la cruz al amanecer
rezo, rezo, rezo, rezo por vos.

Morí sin morir
y me abracé al dolor
y lo dejé todo por esta soledad
ya se hizo de noche
y ahora estoy aquí
mi cuerpo se cae
solo veo la cruz al amanecer
rezo, rezo, rezo, rezo por vos.

Y curé mis heridas
y me encendí de amor
y quemé las cortinas
y me encendí de amor, de amor sagrado.

Y entonces
rezo, rezo, rezo, rezo por vos.

El miércoles 8 de febrero de 2012, murió Spinetta de cáncer pulmonar. La noticia corrió como pólvora por el mundo, ese día me sorprendí descubriendo que también en Cuba tenía muchos seguidores.  

Spinetta fue también autor de un libro de poemas, Guitarra negra. Existe un hermoso catálogo de la Biblioteca Nacional de la Argentina, que incluye dibujos y pinturas de Luis Alberto, algunos textos sueltos, manuscritos, fotos de alto vuelo poético, locas, que nos dan dimensiones diversas de Spinetta. En su prólogo, el ensayista, Horacio González, director de la Biblioteca, sabio amante de la obra de este gran cantor, escribe:

Cuando muere alguien como Spinetta dos sensaciones aparecen con la sensata velocidad de los lugares comunes: que la gente como Spinetta nunca muere y que la muerte de la gente como Spinetta hace que muera una parte de quienes crecimos con él y gracias a él. (…) Ángel-poeta, “hombre de luz” (como rezaba una vieja canción de Almendra) Spinetta nos ayudó a salvar la piel (y el