Cinemateca de Cuba

Dejar que el tiempo efectúe su juicio

Luciano Castillo • La Habana, Cuba

“Un país sin imagen es un país que no existe, un país que no cuenta, un país subalterno, un país dependiente”

 

Julio García Espinosa reiteró ese criterio en diversas oportunidades para llamar la atención sobre la imperiosa y urgente necesidad de resguardar el patrimonio audiovisual de cada pueblo. La Cinemateca de Cuba fue instituida por el ICAIC apenas un año después de su creación con la misión cardinal, entre otras, de preservar el patrimonio fílmico nacional. Su objetivo fundacional fue la responsabilidad de garantizar la conservación de nuestra producción cinematográfica, su correspondiente documentación, selección, conservación e igualmente la exhibición de filmes considerados clásicos de la historia del cine. En un inicio sus fondos se dividieron en dos bóvedas: el Archivo Fílmico que atesoró lo que sobrevivió del cine cubano pre-revolucionario además de la producción del ICAIC y la ubicada en el sexto piso del edificio de 25 entre 10 y 12 que ocupan actualmente los Estudios de Animación del ICAIC, donde se depositó todo el acervo extranjero (incluyendo los documentales sobre Cuba realizados por cineastas foráneos) y todas las copias de clásicos de la historia del séptimo arte que fue reuniendo la Cinemateca a través de donaciones de instituciones análogas.

Por más de medio siglo la Cinemateca se limitó solo a lo concerniente al ICAIC y no al resto, que se halla disperso tanto en lo relativo a las copias como a su documentación. Retomar el principio para el cual fue creada la institución es impostergable: se trata de la Cinemateca de Cuba, no del ICAIC.

Con posterioridad surgieron otras entidades productoras (ECTVFAR, Estudios Fílmicos del ICRT, CINED), a las que se sumaron el Taller de la Asociación Hermanos Saíz y la creciente producción, intensificada en los últimos tiempos con el irrefrenable avance de las nuevas tecnologías y las obras independientes. Sin embargo, por más de medio siglo la Cinemateca se limitó solo a lo concerniente al ICAIC y no al resto, que se halla disperso tanto en lo relativo a las copias como a su documentación. Retomar el principio para el cual fue creada la institución es impostergable: se trata de la Cinemateca de Cuba, no del ICAIC.

Por mucho tiempo en cuanto información internacional circuló promovida por la Cinemateca como miembro a partir de 1961 de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), se subrayó que poseía “una gran colección de cine latinoamericano y por sus relaciones con el desaparecido campo socialista europeo, una colección de sus filmes significativos”. En 1988, cuando aún dirigía la Cinemateca su fundador, Héctor García Mesa, al publicar la FIAF el libro 50 Ansd’Archives du Film, en el capítulo correspondiente a Cuba al citar la colección expresó: 5 600 filmes de ficción, 3 200 cortometrajes, 565 mil fotografías, 5 200 afiches y 213 viejos aparatos destinados al futuro Museo del Cine. Como una nota especial recalcó como una colección especial la de filmes de ficción y documentales latinoamericanos, considerada “una de las más completas y actualizadas en la región”.

Del Informe sobre la Preservación de películas en América Latina y el Caribe (abril de 1990), presentado por la Dra. María Rita Galvão (Brasil) a nombre de las cinematecas de la región al Congreso de la FIAF, reiteramos el dato de que nuestra cinemateca reunía entonces una de las mayores colecciones de la producción cinematográfica latinoamericana y que Cuba figuraba entre los tres archivos (junto a Argentina y Uruguay) con las mejores colecciones en América Latina representativas del cine internacional.

Imagen: La Jiribilla

En 1997 el Informe de Reconfirmación como Miembro de FIAF exigido por los estatutos y reglamentos internos de esta organización reflejó la cifra de sus fondos ascendente a 14 900 títulos (30% de largometrajes de ficción, 5% de cortometrajes, 15% documentales, 5% de animación y 45% de actualidades (noticieros).

Si el estado de deterioro de las salas hasta el cierre de la mayoría representa una grave afectación, la Cinemateca y su consiguiente patrimonio es el área más golpeada en grado superlativo hasta ver decrecer el prestigio adquirido como institución cultural y punto de referencia de otras cinematecas latinoamericanas por haber tenido el liderazgo por mucho tiempo junto a las de México, Brasil y Uruguay.

Intereses económicos y personales relativos a la comercialización internacional del patrimonio filmográfico nacional del Archivo Fílmico provocaron la drástica división entre este y la Cinemateca que hasta entonces rigió su funcionamiento. Paralelamente, la supresión de la imprescindible climatización a la bóveda del sexto piso iniciada con el período especial en los años 90 y que no fue restituida al remodelarse el edificio entre los años 2000-2001 con el propósito de ser sede de los Estudios de Animación, incidió en la pérdida de gran parte de la colección de cine internacional que atesoró por la Cinemateca durante sus tres primeras décadas.

Si el estado de deterioro de las salas hasta el cierre de la mayoría representa una grave afectación, la Cinemateca y su consiguiente patrimonio es el área más golpeada en grado superlativo hasta ver decrecer el prestigio adquirido como institución cultural y punto de referencia de otras cinematecas latinoamericanas por haber tenido el liderazgo por mucho tiempo junto a las de México, Brasil y Uruguay.

La cinemateca cubana sobrepasa ya medio siglo de vida en un país que carece aún de un registro de la propiedad audiovisual ceñida no solo a la del ICAIC, como organismo rector por mucho tiempo de la política cinematográfica, sino a la cada vez más diversificada en estas primeras décadas del siglo xxi. Corresponde ahora la impostergable misión de consagrar todos los esfuerzos a preservar hasta el último minuto atesorado —no solo ya en celuloide sino en los nuevos soportes— de la producción audiovisual que se realiza día tras día en la Isla en aras de desbrozar de obstáculos, en alguna medida, el camino de los arqueólogos del tiempo, en el presente y en el futuro.

Vladimir Pogacic, quien fuera presidente de la FIAF durante un período, escribió este texto que debía tener presente toda persona vinculada con la preservación del patrimonio fílmico: “Todo lo que la cámara ha captado debería, si fuera posible, ser conservado. Poco importa que una película haya sido un éxito o un fracaso, que haya sido realizada por un aficionado sin conocimiento del oficio o por un profesional experto. Cada película es un testimonio del presente y será mañana un jalón en la Historia del Cine. La película que hoy día es mediocre puede llegar a ser inestimable en el día de mañana. No se trata solo del progreso de la cinematografía, se trata también del progreso de cada país. La tarea de la mayor parte de los archivos de películas no es valorar o elegir las películas que hay que conservar, su función es guardar todo y dejar que el tiempo efectúe su juicio”.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato