Cine cubano ante el espejo

Frank Padrón • La Habana, Cuba

Era ya hora de que, tras cincuenta y cinco años, la revista del ICAIC viajara de las páginas más o menos circunstanciales —propias de su medio— a esas permanentes que significan el libro. De este modo, Cine cubano ha generado el análisis y la periodización necesarias en sendos volúmenes: uno que ensaya la “Cartografía de la crítica y el discurso fílmico” —como reza el subtítulo— en sus primeros cinco lustros (1960-2010): El riesgo de la herejía, de Claudia González  Machado, y el otro, que se ocupa de su Índice… —en el mismo lapso—, al cuidado de la eminente bibliógrafa Araceli García Carranza, y de una de las editoras más destacadas y de mayor permanencia en el magacín: Julia Cabalé.

Ambos libros, a cargo de Ediciones ICAIC en los 2 últimos años, resultan valiosos por un hecho indiscutible: nuestra revista es no solo la más antigua de América Latina entre las de su tipo sino una brújula extraordinaria para seguir el rastro del pensamiento en torno al cine del país, la región y el mundo entero en esas cinco décadas en las cuales tanto cine se ha acumulado, a la vez que este cambia, toma otros rumbos y ensancha sus horizontes expresivos y técnicos.

Y paralelo a ello, también lo hace el estudio que versa sobre tal manifestación artística; la crítica, el ensayo, la reflexión que los alimenta se diversifica y enriquece; surgen nuevas voces, las veteranas se consolidan, y todas aportan al análisis sobre la pantalla, y a ella misma.

Es sobre esto que la joven ensayista Claudia González Machado reflexiona en su libro El riesgo… que constituyó su tesis de grado para la licenciatura en Historia del Arte; coautora de otro valioso estudio, Servando Cabrera Moreno: el abrazo de los sentidos, la autora resume el objetivo de su investigación en las páginas introductorias:

“Este bojeo a la trayectoria de esta publicación, esta mirada a un cuerpo teórico y axiológico, puede ser ahora mismo de utilidad para todos aquellos que se ocupan del cine, ante los desafíos tecnológicos, la recomposición del público, la siempre renovada confrontación entre los valores de la cultura y las demandas del mercado, y los espacios que debe ocupar la crítica. Estos son temas latentes y reales a los que es necesario aproximarse con los argumentos que brinda la crítica de hoy”.1

Y así justamente lo ha hecho Claudia, en un texto que aborda desde varios ángulos la crítica en la revista Cine Cubano, desde los cuales, arroja luz y conocimiento de causa.

Un primer capítulo repasa la historia y las etimologías: surgimiento y desarrollo de la crítica cinematográfica a nivel internacional hasta llegar a nosotros, a la vez que vuelve a poner sobre el tapete una disquisición bizantina: si esta disciplina es ciencia o arte, y además, sus funciones, sus faces, sus peligros, y sus proyecciones epigonales (como la poscrítica); para ello, González no solo brinda sus criterios personales sino que se apoya en otros estudiosos que ya han discursado sobre el tema, y como en todo, no impone ni aventura “últimas palabras” sino que más bien dialoga con el lector y deja puertas abiertas a otras consideraciones.

Después, el ensayo aterriza en suelo mucho más concreto, en lo que constituye precisamente su esencia: la crítica y el discurso fílmico dentro de la revista que motiva su estudio; en este segmento la autora establece una periodización temporal, peinando lapsos que para ella pueden agruparse justamente por un estilo de ejercicio crítico: las décadas que integran el tiempo analizado en la trayectoria de Cine cubano (CC), y valga aclarar que no lo hace siguiendo un mero corte cronológico sino porque esos estadios detentan características ostensibles, de modo que son números de la revista, más que los años donde se enmarcan, los que definen tales deslindes.

Por ejemplo, en el segmento titulado “De cierta manera” se lee:

“Podría decirse que la década del 70 comienza para CC cuando en 1971 (específicamente en los números 66-67) aparece publicado el ensayo “Por un cine imperfecto”, escrito 2 años antes por Julio García-Espinosa…”2

Claudia analiza estilos personales de muchos de nosotros, colaboradores de la revista y críticos profesionales, de quienes nos antecedieron y sucedieron, en este último caso coexistiendo no solo en las páginas dedicadas a la reseña (primero llamadas “Desde la moviola” y después “De película”) sino en todo el corpus del magacín; resulta especialmente encomiable el detenimiento y pormenorización con que se acerca al tratamiento que el propio cine del patio encuentra en las firmas insulares y foráneas.

En términos generales, sus abordajes son muy aportadores, por cuanto no se encuentra con frecuencia una “crítica de la crítica” y la autora no solo aprovecha para revelar los enfoques que recibe el mismo cine sino para valorar la valoración, a mi juicio, mérito esencial del libro, y de paso, historiarla, periodizarla. Como expresa atinadamente la colega María Antonia Borroto en otra acertada aproximación al libro, “El riesgo de la herejía salva la memoria histórica”.3

Las páginas finales contienen útiles anexos: verdaderos mapas sobre las instituciones interpretativas de la crítica, la periodicidad de la revista y todos y cada uno de los textos publicados en los 50 años bosquejados en el libro, por título, filme, director y país, en el número y año de referencia, los cuales son excelentes complementos del estudio precedente.

Y hablando de complementos, nada mejor para seguir buceando en los mares analíticos sobre Cine cubano a través de todo este tiempo, que el otro volumen acerca de su avatar: Índice de la revista Cine cubano(1960-2010).

Las autoras, Araceli García y Julia Cabalé propician un enfoque multisistémico y variado, lo cual permite a investigadores, estudiantes y lectores en general acercarse a la revista en sus números desde las más diversas áreas de contenido.

Digamos, las cinematografías de Cuba, América latina y otras regiones por sus actores y actrices, por su relación con otras artes o por especialidades (géneros, historia, técnica, temas y figuras, etc); también por los títulos de las películas abordadas de un modo u otros, y/o por sus realizadores y otros miembros del equipo (fotógrafos y directores de fotografía, por ejemplo).

Dada la importancia que de siempre confirió la revista a congresos, encuentros y festivales internacionales también se indexan textos acerca de ellos; temas recurrentes como el imperialismo norteamericano o la solidaridad de intelectuales de todo el mundo (consignados sus respectivos países y profesiones) aparecen en detalles.

Las referencias detentan todo el caudal informativo posible, según los más modernos criterios bibliográficos, de modo que se facilite al consultante la fuente rastreada, y dada esa aludida diversidad de materias aquellas puedan ser halladas en más de un acápite según el criterio de búsqueda. En tal sentido, están los índices onomásticos —autores de los textos y de filmes sobre los que escriben aquellos— que hacen más expedito el camino.

En mi condición de viejo y sistemático colaborador de Cine Cubano durante 30 años,  busqué con detenimiento desde varios ángulos la totalidad de mis textos y puedo testimoniar que los hallé sin dificultad en los diferentes acápites donde aparecen registrados. Y así ha ocurrido con varios colegas con los cuales confronté.

Como apunta uno de ellos, Luciano Castillo —quien además fungiera como jefe de redacción del magacín en alguna etapa— “recorrer de la mano de Araceli García Carranza, con el concurso de Julita Cabalé —quien descubrió su vocación por la poesía en la redacción de la revista— deviene una experiencia irrepetible para cualquiera que desee aproximarse y emprender cuanta investigación pretenda en torno a los derroteros del cine nacional y parte del internacional registrados en este índice”.4

Con estos 2 libros, la cincuentenaria revista Cine Cubano ha logrado conservar su legado y extender el patrimonio fílmico, artístico, cultural que sin dudas es desde los días fundacionales de su nacimiento, junto a la institución que le dio vida, el ICAIC. Felicitaciones a su editorial por hacer posible esta necesidad.



Notas: 
1. Claudia González Machado: El riesgo de la herejía. Cartografía de la crítica y el discurso fílmico. Ediciones Icaic 2013, La Habana, pp 10.
2. Ibidem, pp 110
3. María Antonia Borroto. “El riesgo de la herejía”, en: Cine Cubano, no 192, abril/jun 2014  , pp157-8
4. Luciano Castillo: “Apuntes para un prólogo”, Índice de la revista Cine cubano (1960-2010).Araceli García y Julia Cabalé, Ed. Icaic, 2014, C. de la Habana, pp. 28

 

 

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