Entrevista con Emilio Vizcaíno, director de la Cruzada

Se van unos y entran otros

Carlos Melián • Guantanamo, Cuba

Emilio dormía en su colchón cuando lo toqué con el pie. Cercano ya a los 50 años, Emilio Vizcaíno no solo es actor titiritero del Guiñol Guantánamo, también hace 3 años dirige la Cruzada, por lo que es, después de Jose el productor, el hombre más ocupado. Emilio abrió los ojos, en verdad intentaba dormirse, le mostré la grabadora, y se puso de pie. Su posición era, como norma, cercana a un teléfono, desde donde amarraba el transporte, el aseguramiento, y el campamento de la próxima parada. Según me comentó la antropóloga norteamericana Laurie Frederik, quien escribió un libro sobre el teatro cubano que incluyó a la Cruzada, para sus organizadores de hoy es mucho más difícil que cuando los conoció hace 15 años, en aquella fecha no tenían invitados internacionales, ni el estrés que esto les propiciaba. Sin embargo, en Emilio no hay estrés, o alguna otra señal de volubilidad, es un hombre tranquilo que parece disfrutar íntimamente de su responsabilidad. Un viejo pescador que puede estar esperando todo un día por una sola presa. Su esposa Tula, con la que tiene una hija de seis años, es también titiritera, actriz y escritora de espectáculos. Ambos cargaban con cubo, y mosquitero, dos herramientas que en la Cruzada son sinónimo de hábitos de estabilidad y vida hogareña.

Según me comentó la antropóloga norteamericana Laurie Frederik, quien escribió un libro sobre el teatro cubano que incluyó a la Cruzada, para sus organizadores de hoy es mucho más difícil que cuando los conoció hace 15 años, en aquella fecha no tenían invitados internacionales, ni el estrés que esto les propiciaba.

Emilio Vizcaíno se disculpó, se corrigió las gafas y nos movimos hasta una de las mesas de aquel apacible ranchón del Campismo Playa Imías, donde pernoctábamos cubiertos del sol y el sereno. Hacía dos días que le perseguía para que me hablara de la Cruzada, de sus 25 años de fundados, eso esencialmente.

Háblame primero de la cruzada, cómo surge.

La Cruzada Guantánamo-Baracoa surgió en una reunión de trabajo en el seno del teatro Esopo, que anteriormente se había llamado Guiñol Guantánamo y que durante dos años tuvo ese nombre. Aquel grupo había hecho un cambio de estética por intereses de su director y algunos de sus miembros, y acompañando ese proceso también estuvo la necesidad de salir a contactar con comunidades rurales. Entonces, un 28 enero del año 1991 salen los primeros cruzados desde el parque José Martí. Aquel grupo inicial hizo un periplo ordenado a través de una ruta que se trazó con apoyo logístico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que les facilitaron mapas, y algunos accesorios de vida en campaña. Como el proyecto se había organizado en la ciudad de Guantánamo, independiente de todas las instituciones culturales de la zona, ninguna colaboró con el apoyo que necesitaban los cruzados. Lo mismo dormían al pie de un cañaveral, que a las márgenes de un río, e hicieron así su primera Cruzada, hasta que posteriormente fueron ganando en conocimientos del territorio, que también fueron incluidos en el mapa, en la proyección del grupo como tal, y en la de los invitados, que eran muy pocos.

Imagen: La Jiribilla

El proyecto fue ampliándose y comienza a dar cobertura a que otros teatristas guantanameros pudieran estar. De esta forma la Cruzada no se dejó de hacer ningún año y fue transitando por una serie de procesos, de etapas que fortalecían una parte o la otra en un debate continuo sobre la actividad que estaban haciendo. Lo que si era una certeza, es que desde el primer momento los fundadores se dieron cuenta del alcance y de la aceptación del público guantanamero de estas zonas alejadas. Creo que fue relevante que tuvieran la sensibilidad de mirar hacia el interior de la provincia, en una región 75 por ciento montañosa. Estamos hablando del 91, un año difícil, y en los sucesivos que también fueron años muy difíciles para la población cubana y mucho más para la de esa zona montañosa de Guantánamo. En estos seis municipios que recorre la Cruzada habita casi la mitad de la población de la provincia. La Cruzada tenía la visión de abarcar a una buena parte de este público potencial, aunque algunos no asistieran. Así surge, se mantiene y transcurre en el tiempo.

La Cruzada tenía la visión de abarcar a una buena parte de este público potencial, aunque algunos no asistieran. Así surge, se mantiene y transcurre en el tiempo.

En cuanto a este transcurrir, ¿cómo la ves ahora?

Bueno, indudablemente la Cruzada ha atravesado por algunas crisis, altos y bajos, que se han creado a partir de problemas profesionales, artísticos, teatrales, de apoyo institucional que poco a poco se han ido superando. Ahora mismo, en este justo momento, contamos, por ejemplo, con todo el apoyo institucional necesario para que siga con vida, y creo que estamos en un momento también de un intercambio fructífero con otros grupos del mundo y especialmente de Latinoamérica.

Creo que indiscutiblemente esto le da una mayoría de edad y una relevancia en el panorama teatral de Cuba, porque hoy se presentan en la Cruzada grupos importantes de trabajo comunitario, con un arraigo social profundo en las tradiciones de cada país que ha venido, incluso con estéticas diferentes que empiezan a cursar los campos y las montañas de estas regiones.

Pienso que estamos en un punto de partida para echar a volar mucho más el proyecto artístico. O sea, el aspecto social está consolidado, el institucional también, las estéticas cada día se fortalecen más en el intercambio y superación constante que hay dentro del evento, en el conocimiento y en la colaboración que se puede establecer con los directores de estos grupos.

¿Cómo es que ustedes dan a conocer este tipo de proyecto, o sea, cómo es posible que la Cruzada, conocida en Cuba, pero con un perfil de visibilidad bajo, atraiga a participantes de otras zonas del mundo que además muestran un estándar de calidad apreciable?

Desde el año 1996 el maestro Armando Morales asiste a la Cruzada. Él ha apreciado su importancia y las cualidades artísticas de los Grupos de Guantánamo. Durante 19 años se ha encargado de invitar tanto a nacionales como extranjeros, grupos de importancia dentro de sus países y en el contexto latinoamericano. También hemos promocionado lo que hacemos por las redes sociales, o enviado invitaciones a teatristas específicos. Este año también hay investigadores interesados en nosotros, tanto cubanos como extranjeros. Son estudios que creo hay que fortalecer, porque son miradas foráneas hacia el proyecto de las que podemos nutrirnos.

Imagen: La Jiribilla

Aunque se nota que ustedes reciben apoyo institucional y que no están solos en esto, qué es lo que crees que más atenta contra la Cruzada.

Se ha creado entonces un público conocedor que puede apreciar y difundir en la comunidad la obra de la Cruzada.

La insensibilidad. Porque es un trabajo solidario, netamente humano, muy sensible ya que estas comunidades que visita la Cruzada casi todas son de difícil acceso, rurales, algunas son de silencio, y aparte de las programaciones que hacen las direcciones municipales de cultura, no reciben teatro profesional en el resto del año. Nosotros, en cambio, les ofrecemos una programación acertada para niños. Una obra que no ha caído en el vacío y que ha dado resultado porque algunos actores profesionales hoy en día fueron niños espectadores de la Cruzada. Otros son instructores de arte en la especialidad de Teatro. Se ha creado entonces un público conocedor que puede apreciar y difundir en la comunidad la obra de la Cruzada. Por eso es que cada vez tenemos más público, y las funciones son bien aceptadas, aunque tengan ya una complejidad escénica, una complejidad teatral, o una complejidad dramatúrgica.

Esta evolución en el disfrute de la Cruzada la hemos logrado año tras año. En los primeros, naturalmente, presentábamos unos espectáculos de estructura dramatúrgica muy sencilla para lograr una comprensión mayor y lo lúdico estaba muy presente, ahora no, ahora se va a puestas en escena, que ya están muy elaboradas en cuanto a recursos teatrales, dramaturgia, diseño de personajes, imagen y escenografía.

¿Cuando dices insensibilidad a qué te refieres?

A que nos apoyen más en los municipios con la logística necesaria, para que se puedan cumplir todos los objetivos trazados. Los municipios realizan siempre un proceso divulgativo importante y apreciable porque nos damos cuenta que no falta el anuncio en los lugares, en las escuelas, en un simple cartel rústico: “Cruzada Teatral el día tal, te esperamos”, y eso es importante, pero no es suficiente. En las direcciones municipales el engranaje divulgativo se crea con muchos meses de antelación, y ya se sabe dónde van a trabajar los artistas. Pero hay todo un año por delante para asegurar los otros recursos necesarios.

Sí, y realmente no solo esperan la Cruzada, también lo hacen con respeto, con conocimiento, la reverencian… 

La gente ha alcanzado un cierto conocimiento del propio teatro como manifestación artística y de la labor de los actores. La Cruzada les proporciona un espacio de confrontación que ha evolucionado hasta esa aceptación que uno nota hoy. Tiene un público que la espera, que la necesita y que la reclama. Nosotros, además siempre establecemos un diálogo previo para ir hacia comunidades específicas, ya sea porque son zonas de silencio, o de problemáticas sociales en las que hay que incidir a través del arte y el teatro.

Imagen: La Jiribilla

En los lugares que visité los niños no padecían ningún tipo de pudor, incluso parecía que ellos mismos querían ser actores o actrices de la Cruzada, eso me parece especial. Pero llegados a este punto de desarrollo, qué crees que deben mejorar ustedes como cruzados.

Creo que debemos de ir en busca de una estética más elaborada para este público. No subestimarlo. Es un público que ha estado presenciando teatro durante 25 años y ya hay un granito de arena puesto que no estaba al principio, debemos concebir puestas en escena que hagan pensar sobre una realidad cubana, una realidad social que pueda en su pensamiento abarcar y transformar a la comunidad donde viven y su entorno. Eso para nosotros es un reto a cumplir, hay temáticas que nos solicitan que abordemos como el embarazo en la temprana edad, las enfermedades de transmisión sexual, el abuso doméstico, eso nos lo solicitan porque son problemas de esas comunidades.

Nunca había venido a una Cruzada pero según lo que he visto en esta, y lo que he preguntado, creo que los grupos que la han visitado son muy buenos. Como la ves tú respecto a otras anteriores.

Pienso que la 25 ha sido la máxima. Es el reto a romper. El aniversario ha permitido que amigos que vinieron en otras ocasiones quieran estar en esta. Se ha visto reflejado en la calidad de las funciones, en la satisfacción que exteriorizan los niños y los adultos al recibir y despedir el evento. Se organizó meticulosamente para que hubiese un goce espiritual tanto de ellos como de nosotros los participantes, que nos hubiésemos sentido a gusto a pesar de las dificultades de la vida en campaña y del hecho vivo inherente a la Cruzada ¿no? que a veces trae consigo algunas molestias y desentendimientos entre instituciones y directivos.

Esta Cruzada ha sido lo más ambicioso a lo que hemos llegado, y fue lo que siempre soñamos hacer en determinados momentos, que incluye el programa teórico del espacio “Teatro y comunidad”.

Esta Cruzada ha sido lo más ambicioso a lo que hemos llegado, y fue lo que siempre soñamos hacer en determinados momentos, que incluye el programa teórico del espacio “Teatro y comunidad”. Estas investigaciones y los visitantes foráneos nos confirman que estamos por buen camino. Asimismo lo confirma la adaptación de los propios visitantes extranjeros que lo ven como un evento muy revolucionario y radical, en su concepto social. Lo ven como el verdadero trabajo que se debe hacer en las comunidades más desposeídas que tenemos en nuestra geografía. En general esta 25 Cruzada ha demostrado que el trabajo humano que realizan los cruzados tanto de Cuba como del extranjero está en su punto máximo y que esta edición va a ser difícil de superar.

Se me agotaron las preguntas y apagué la grabadora. Emilio me comentó qué quedaba para los próximos días. Al día siguiente, 14 de febrero, concluiría la primera etapa. Conmigo no se iba poca cosa: Parlendas (Brasil), Yheppa (España) y Pipuppets (México). “Se quedan sin ver la parte más bonita”—nos dijo a los mexicanos a y mí, Tula— “los dos municipios más grandes y lindos: Maisí y Baracoa”. Según Emilio tras nosotros, el 14, entraban los daneses, otros españoles y colombianos que han estado en otras ocasiones.

El Menor llegó pitando para que nos apurásemos, subimos las maletas al camión. Y todos salieron a despedirnos, y los vimos alejarse alzando las manos, diciendo adiós. Llegamos a Guantánamo a la 9 de la noche. Dormimos en el Guiñol Guantánamo. A las cuatro de la mañana se levantaron los Pipuppets para despedirme. Salí al lobby del edificio y justo en ese momento arribó el esperado grupo colombiano.  Los ayudé a bajar sus maletas: una ceremonia que es todo un ritual de honor para un cruzado. Alguien le dijo que yo bajaba de la Cruzada, y nos saludamos levantando la mano. El chofer les dijo que les aconsejaba no dormirse, la guagua a Imías estaría a primera hora para llevárselos. 

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato