Un cuarto de siglo tras un sueño

Omar Valiño • Guantanamo, Cuba

Emprendieron el viaje en 1991. El primer paso y otro, y un camino que no termina. Un cuarto de siglo entre el mar y la montaña. A principios de este marzo, como un ritual cumplido cada año desde entonces, bajaron de las lomas los integrantes de la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa, después de trazar un itinerario vuelto memoria entre pendientes, ríos, costas y senderos. Prendido, sobre todo, en la gente, en los pobladores de las serranías y las comunidades, con los niños en primerísimo lugar.

Imagen: La Jiribilla

A la altura de 25 ediciones lo sembrado en los ojos más agradecidos del mundo, es inmensurable. Desde el teatro, y sin abandonar el teatro como centro articulador, la Cruzada desbordó esos límites. Se convirtió en una gran experiencia pedagógica hacia dentro de los teatreros, de sus grupos y del conglomerado escénico guantanamero. Y de todos ellos en interacción con sus públicos. Incluyó otras manifestaciones artísticas, atrajo la participación no nacional, reflexionó siempre sobre sus derroteros y se abrió como un inmenso taller al aire libre. Conquistó una dimensión cultural y más tarde se convirtió en un suceso social que forma parte de la vida de un territorio antes ajeno para el teatro cubano.

Su enorme experiencia acumulada, su memoria viva es ahora el enorme peso para, como ocurre en toda obra humana, evaluar y transformar lo necesario. Repensarse y ahondar.Revolucionar. Asaltar otros cotos.

Las imágenes, fijadas en fotografías o en movimiento, dan fe de los trabajos cotidianos de la Cruzada, del estudio, del diálogo, de la fiesta, de la intensa participación del público, del goce y del intercambio social y cultural con el pueblo. De la Vida toda.

Su enorme experiencia acumulada, su memoria viva es ahora el enorme peso para, como ocurre en toda obra humana, evaluar y transformar lo necesario. Repensarse y ahondar.Revolucionar. Asaltar otros cotos.

La Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa es uno de esos eventos que evidencia la madurez ética y política de una nación: ciudadanos-artistas-instituciones-públicos en función de propiciar el desarrollo cultural de todos.

Día de la partida, la Cruzada elige como signo el 28 de enero para explicitar su vocación martiana. Servir, ser útiles. Tras un sueño partieron y el camino, entre el mar y la montaña, permanece abierto, desafiante. Hoy pueden decir:“Ganado tengo el pan, hágase el verso”.

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