Que la trova es inmortal

Antonio López Sánchez • Santiago de Cuba, Cuba

La edición número 53 del Festival de la Trova Pepe Sánchez ya es historia. Entre el 18 y el 22 de marzo, las guitarras y versos volvieron a tomar por asalto a la oriental Santiago, para mantener erguido ese pilar insoslayable de nuestra cultura que es la trova. Como una vela intensa y cantada, esta llama sonora sirvió también para festejar los 500 años que cumple de fundada la villa santiaguera. De las muchas actividades de la cita, de sus colores y sonidos, de sus luces y sombras, intentan un retrato estas líneas.

Imagen: La Jiribilla

Flor de presencia

Un rubro de indiscutibles quilates en esta edición del Festival estuvo en la amplitud, variedad y calidad de la representación artística. Además de los trovadores santiagueros, anfitriones en diversos espacios como Adriana Aseff y Rubén Léster, hubo una nutrida representación de cantores de varias provincias. Las Tunas, Sancti Spíritus, Villa Clara y la capital, por sólo decir algunas, dejaron sonar sus voces a través de la presencia de sus artistas. Así pues, todas las actividades, más las trovadas nocturnas, contaron con buenas y variopintas alineaciones.
Como siempre, la Ruta del Trovador, en el Cementerio de Santa Ifigenia, rindió homenaje a José Martí, nuestro cubano mayor. Después fue el tributo, la canción, las flores y las memorias para Pepe Sánchez, Francisco Repilado (Compay Segundo), Miguel Matamoros, Ñico Saquito, entre muchos otros que reposan en este camposanto. Otro 19 de marzo, Día del Trovador, para recordar a varios entre los más grandes de nuestros cantores.

De los conciertos, plato fuerte sonoro del evento, también hay destaques. En mayúsculas, como una de las buenas cimas de esta edición del Pepe Sánchez, estuvo la presentación en la Sala Dolores de Luis Alberto Barbería y Sexto Sentido. Como parte de la promoción del disco que grabaran juntos, regalaron una actuación ajustada como un buen mecanismo de relojería. Se brindó calidez, pasión, sentida relación con el público desde el diálogo cantado y la fuerza o belleza de cada tema. Aquí, vale un subrayado para esas desbordantes demostraciones vocales de Barbería, en especial en la ejecución de esos solos de percusión y tonos graves increíbles que ha desarrollado desde su garganta. Todo eso hubo en la Dolores, más las invitaciones a Eduardo Sosa, Raúl Torres y Pepe Ordás. Mucho ensayo y disciplina personal, nos comentó luego el compositor en conversación informal, hay detrás de esos notables resultados. En resumen, un disfrute para quienes pudieron presenciarlo.

Por su parte, el Teatro Martí sirvió para recibir a otro querido artista de estos lares. William Vivanco, en el peculiar estilo que ha hecho suyo, hilvanó también un notorio concierto. En especial, resalta ese aire donde confluyen los experimentos sonoros más actuales, sumados también a los juegos vocales que Vivanco infiltra en muchos de sus temas, mezclados con las más naturales reminiscencias que rescata en sus textos. Magias, montes, corazones de viejos esclavos, toda una suerte de bien armados ilusionismos entre las tradiciones acendradas y la vivaz modernidad, donde no falta el amor o el simple divertimento, conforman sus canciones. Sin dudas, una presentación estupenda. Acento y aplausos también para el Trío Palabras, todo un gusto siempre el escucharlas, y para el grupo femenino Morenas Son, que junto con Vivanco cerró a todo tren la noche.
Y nuestra querida trovadora Marta Campos, en función de corresponsal involuntaria, nos reportó del tercer concierto importante de esta edición del Pepe Sánchez. Fue Raúl Torres el otro artista que trajo un puñado de buenas canciones a la Sala Dolores. “Raúl estuvo muy bien, lo he disfrutado mucho”, sintetizó Marta a su regreso, y de paso aportó sus opiniones acerca de la parte cantada de este Festival. “Creo que este año ha habido una representación artística muy seria, con figuras de tremenda calidad. Ya viste lo que hicieron Barbería y Sexto Sentido y el concierto de William. Y el de Raulito Torres fue una maravilla también. Me gusta escuchar a todo el mundo, porque siempre se aprende, y es muy bueno que haya esa variedad de trabajos, tan diferentes, entre las cosas que hacemos”.

Imagen: La Jiribilla

Valdría mencionar, en este acápite de las presentaciones, que las trovadas de cada noche no se quedaron atrás. Tanto en la tarima frente a la Casa de la Trova, como en la Terraza Matamoros o el Iris Jazz, y en especial en el Patio de la Biblioteca Elvira Cape, se cantó mucho y se cantó bien. Adrián Berazaín, Iraida William, Carlos Dragoní, Giselle Lage y Erick Ramírez, entre otros muchos nombres, más Eduardo Sosa, Marta Campos, Pepe Ordás, los anfitriones y el resto de los invitados capitalinos y de predios provinciales, aportaron sus rimas y acordes a esas cantatas nocturnas.
Un pensamiento para fragancia

 
 Uno de los logros más defendidos, y sin duda de gran importancia, dentro del Pepe Sánchez está en su evento teórico, que se celebra en la Sala Titón en la sede de la UNEAC santiaguera. Capitaneada por el maestro Lino Betancourt, esta edición tuvo además un valor agregado. Por el lado de la experiencia, la presencia del propio Lino, así como del maestro Félix Contreras, ambos autores de varios libros y con copiosa obra periodística, comparten cartel junto con trabajos significativos como el de Zenobio Hernández, Rafael Lam, entre otros varios nombres. Toda esta suma redondea la calidad de las sesiones que mucho aportan a la hora de las memorias y los saberes sobre quiénes, qué y por qué se canta. Sin lugar a dudas, es un escalón a defender, mantener y, sobre todo, mejorar, este de las reflexiones y estudios alrededor de la canción trovera. Nombrar además, en justo reconocimiento, ese disfrutable botón de teatro para la clausura que fue la presentación del grupo La Guerrilla, acompañados del trovador Rubén Léster.

Este año, además, la reunión teórica se acompañó de dos válidos sucesos. Primero, la presentación en la Casa de la Trova del libro La trova y el bolero. Apuntes para una historia, de la autoría de Lino Betancourt, y editado bajo el sello de la Editora Musical Producciones Colibrí. También, la inauguración en la sede de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA) de la exposición Con nosotros la trova, como bienvenida al evento teórico. En el plano de los sostenes gráficos, incluir en este vagón al inefable fotógrafo Pepe Cárdenas, que acompañó los debates con sus imágenes sobre trovadores.

Asimismo, el teorizar trovero salió de sus predios habituales. Una conferencia de este escriba, en funciones de ponente, se produjo en la Escuela Vocacional de Arte (EVA), dedicada a Noel Nicola, a diez años de su muerte. El encuentro terminó además en una gran trovada que disfrutaron mucho los asistentes. Marta, Willian, Adrián Berazaín, Giselle Lage, entre otros, pusieron música a la atardecida.
Otra fecha significativa, el 21 de marzo, Día de la Poesía, tuvo su festejo en una exquisita reunión en la Fundación Caguayo, que lidera el artista de la plástica Alberto Lescay y que contó además con la presencia de las más altas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia. Dicho sea de paso, tanto el Poder Popular como el Comité Provincial del Partido, en la persona de sus dirigentes, siguen de cerca el Festival y aportan sus necesarias ayudas cuando es menester.
En ese espacio de Caguayo, en un tranquilo y logrado concierto vespertino, sonaron nuevamente los grandes clásicos de la trova en la voz de ese talento que es Armando Garzón, acompañado por el no menos brillante Alejandro Almenares. Del primero, ojalá sean muchos los que conozcan y hayan escuchado el magnífico disco que grabara junto con Pablo Milanés en los finales de la década de los 80. Garzón sigue cantando con ese ángel peculiar que lo hace una voz insoslayable en la música coral santiaguera y en la trova toda. Al segundo, heredero de todo el talento y genio de su padre Ángel Almenares, ningún comentario le hará fiel justicia. Es preciso verlo y escucharlo desgranar punteos en sus cuerdas y percibir el sonoro asombro de una criatura viva que vibra un instante frente a los ojos antes de mostrar su alma de canción. De pura joyería la tarde, donde luego todos los presentes (Marta Campos, Eduardo Sosa, Pepe Ordás, Barbería con Sexto Sentido y José Aquiles), también regalaron sus actuaciones.

Mientras se afinan las próximas cuerdas

Huelga insistir en la importancia de este evento, en cada edición ganada para la historia, en lo necesario de su existencia vigorosa y con lustre. Por ende, es harto sabido lo importante de que fluya y se desarrolle sin dificultades. Ya se sabe también que Santiago acunó a la trova y que ahora la sigue defendiendo calle a calle, canto a canto, todos los días. Así pues, que se vayan afinando desde ahora las guitarras del orden, y las del canto, hasta que llegue la próxima edición del Festival. Trova inmortal mediante, Pepe Sánchez y todos esos grandes precursores, seguirán cantando en las nuevas voces. Santiago, la cubanísima villa de 500 juventudes recién cumplidas, lo promete.

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EN DONDE PUEDO ENCONTRAR LA MUSICA DE WILLIAM VIVANCO?

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