Asentamientos informales de La Habana:¿ciudades futuras?

Olivia Choy • La Habana, Cuba

…”estos barrios, que representan una gran inversión del pueblo cubano, deben mejorar y no empeorar, y llegar a ser el núcleo original de ciudades futuras”…Andrés Duany, conferencias en La Habana, 2004.

La Escalera, Indaya, La Guinera, El Hueco, La Jata, La Timba, Cambute, El Fanguito, Los Pocitos y otros, son asentamientos informales o barrios marginales de La Habana. Se desarrollan en el centro de la ciudad o en su periferia, ya sea en intersticios dejados entre barrios o repartos formalmente conformados, a orillas de ríos o bien alejados del centro, hacia las afueras de la ciudad. Ubicados en un sitio u otro, todos presentan similares formas de urbanización y el mismo ambiente de pobreza y marginalidad.

El triunfo revolucionario del año 1959 se planteó como objetivo la erradicación de los barrios marginales y la ubicación de la población allí residente en barrios de nuevo tipo.

El triunfo revolucionario del año 1959 se planteó como objetivo la erradicación de los barrios marginales y la ubicación de la población allí residente en barrios de nuevo tipo. De esta forma se daba solución a la situación precaria de vivienda en sitios como “La Cueva del Humo”, “Las Yaguas”, “Pan con Timba” o “Llega y Pon” en este proceso de reubicación de los asentamientos marginados, se desarrollan nuevas urbanizaciones tales como los repartos de Alamar, San Agustín, Alta Habana, entre otros.

Estas nuevas urbanizaciones, aunque provistas de las infraestructuras necesarias y de viviendas sólidas, se encontraban lejos de los centros urbanos y de empleo y eran diferentes en cuanto a la tipología de vivienda tradicional de aquellos barrios, lo que provocó disímiles dificultades en cuanto a las relaciones interpersonales de estas poblaciones en la adaptación a un nuevo estilo de vida. Las relaciones de vecindad y solidaridad se perdían con la dispersión de los vecinos. El patio o la placita que quedaba entre las casas como una forma de urbanismo natural, fueron sustituidos por vacios entre edificios o por la caja de escalera de los edificios prefabricados.

Imagen: La Jiribilla

Aunque aquellos barrios fueron erradicados y reubicada su población, con el paso de los años y hasta la actualidad se ha incrementado la emigración de población de otras provincias a La Habana y han resurgido o se desarrollan nuevos barrios marginales. Es un mecanismo infinito de supervivencia muy difícil de controlar. Hasta hoy fuera del alcance de solución por las autoridades responsabilizadas con los problemas sociales allí originados.

Aunque aquellos barrios fueron erradicados y reubicada su población, con el paso de los años y hasta la actualidad se ha incrementado la emigración de población de otras provincias a La Habana y han resurgido o se desarrollan nuevos barrios marginales

El actual proceso inversionista de la vivienda no colma la intensa demanda existente y las políticas de la misma no satisfacen los intereses de todos. Aun hoy se habla de erradicación de barrios insalubres en Cuba. Nuestro sistema político y social prevé el mejoramiento futuro de este sector poblacional y la eliminación de las manchas grises que forman las favelas cubanas en el mapa de la ciudad. En América Latina, desde los años 70, se aceptan y se conforman los barrios marginales. Aquellos sitios que no representen riesgos para la vida humana fueron asistidos con infraestructura y lo más importante, fueron dotados del instrumento que los apartaría de la ilegalidad: el título de propiedad. En aquellos años fue invitado a Río de Janeiro el urbanista inglés John Turner, quien para sorpresa de políticos y gobernantes declaró que “la favela es la solución”, declarando que “¡Hay que urbanizar esos barrios, hay que dotarlos de los servicios de los que carecen!”. Así, comenzó un nuevo enfoque urbanístico y la aceptación por todos de los barrios marginales y su población residente.

… a lo largo del rio Quibú

Las riveras del rio Quibú desde la avenida 25 hacia el sur son rizomas formados por barrios espontáneos de muy alta marginalidad social. Si bien esta zona data del siglo XVIII, cuando la fuente de Los Pocitos proporcionaba agua medicinal para baños a los habitantes de la vieja Habana; la fundación de la zona se inicia en los años 30 como asentamiento habitable y desde siempre marginal. Fue allí donde se asentó la primera oleada de inmigrantes desde el interior rural del país a una capital floreciente y pujante económicamente.

Los que recuerdan la zona en los años 40, recuerdan que el límite de la marginalidad sobre el río era aún grande, y que no se evidenciaba tal cual. Hoy, el área que corresponde al río se ha vuelto casi un riachuelo negro lleno de desechos y las casas han abordado hasta lo imposible del territorio posible. La faja verde de protección al desbordamiento adyacente al rio está ocupada, según datos oficiales, por un 60% de viviendas. La zona pertenece al Consejo Popular Pocitos-Palmar y los principales barrios marginales o focos insalubres, como se les denomina a nivel gubernamental son llamados “El hueco”, “La escalera”, “Indaya” o “Palenque”, nombres sacados del imaginario popular pero que de alguna manera recuerdan nuestro frágil vínculo con la cultura indo-taína.

En La Habana, ningún barrio marginal se ha integrado aún a la ciudad convencional, aún no ha pasado de la informalidad a la formalidad urbana.

En Las formas de crecimiento urbano1, se explica que la urbanización marginal, a diferencia de fenómenos como el barraquismo, el bidonville o el slum, es una forma de crecimiento urbano, que precaria y no reconocida en su origen, tiende a consolidarse como definitiva e integrarse a la ciudad convencional. La estructuración definida en esta teoría a la urbanización marginal determina que en ella sólo existe la parcelación y la edificación (P+E) y que a causa de la espontaneidad o precariedad en el surgimiento mismo del barrio, está ausente todo intento de urbanización (infraestructuras y servicios). En La Habana, ningún barrio marginal se ha integrado aún a la ciudad convencional, aún no ha pasado de la informalidad a la formalidad urbana. Son barrios que están en un claro borde, en límites con barrios consolidados de los años 30, donde el proceso urbanizador no continuó. Sin embargo, son asentamientos claramente integrables, pues no tienen la intensa complejidad espacial o social de las favelas latinas o de los slums. La marginalidad allí es fácilmente erradicada, pues es una población con derecho a todo tipo de educación y de servicio a la salud. La composición familiar es estable, son barriadas de familias enteras agrupadas en torno a espacios públicos: patios que simulan plazas. Sin embargo, la vivienda no tiene un carácter permanente y es mucho menos apropiada para sus residentes, pues las políticas obligan a la regresión. A construir siempre con tablones de madera, con cartón o latas, pues eso le da un carácter efímero en el lugar y así se tiene el erróneo pensamiento de poder erradicarlas. Una vez los residentes intentan una mejoría en la vivienda, cambiando los materiales y llenando de permanencia el lugar, llegan las multas y leyes al sitio sin ley. Los barrios marginales de La Habana rozan los sistemas de barraquismo por la precariedad de la vivienda, no así por la persistencia del trazado, elemento fundamental para el inicio de la urbanización.

Imagen: La Jiribilla

Los barrios marginales de La Habana rozan los sistemas de barraquismo por la precariedad de la vivienda, no así por la persistencia del trazado, elemento fundamental para el inicio de la urbanización.

La zona marginal de los Pocitos o el borde del río Quibú desde la calle 69 a la 85 lo componen varios barrios que tienen en común la marginalidad de sus pobladores, pero que tienen una intensa diversidad urbana como potencial al futuro del sitio.

Uno de estos barrios es La Escalera, de los últimos al borde del Quibú en dirección sur. Debe su nombre a la potente escalera que lo atraviesa, la cual conecta la calle 136 con el río y salva la imponente pendiente de la topografía allí presente. Es un barrio fundado desde los años 20, según entrevista a pobladores muy ancianos.

La calle 136 es el borde de la ciudad formal hacia este barrio y significó el límite entre la ciudad de urbanismo tradicional y la antigua faja verde del afluente. La ciudad formal, con manzanas regulares de alrededor de cien metros de largo, se transforma en informal cuando las calles perpendiculares a 136 la atraviesan y forman sinuosos trillos y caminos para encontrarse con el Quibú. Muchos de estos caminos continúan con el trazado precedente, a menor escala y sin ninguna infraestructura, como es el caso de la propia escalera, que continúa la calle 71; otros se han formado por la propia necesidad de movilidad interior de los pobladores. A La Escalera llegan otros trillos que la cruzan y de un lado a otro van formando plazas o patios interiores, los cuales tienen a su alrededor un conjunto de casas, que en muchos casos pertenecen a una misma familia. La entrada a La Escalera desde 136 es sumamente anónima. Es más bien un pasaje de dos metros de ancho que desemboca a la calle entre dos viviendas también anónimas. Al traspasar este umbral es cuando se descubre esa otra ciudad nunca vista por miradas ligeras.

La entrada a La Escalera desde 136 es sumamente anónima. Es más bien un pasaje de dos metros de ancho que desemboca a la calle entre dos viviendas también anónimas. Al traspasar este umbral es cuando se descubre esa otra ciudad nunca vista por miradas ligeras.

La desembocadura de La Escalera en el riachuelo es caótica e irregular, primero por la presencia de uno de los puentes metálicos que cruza el Quibú, que prácticamente se le encima a las viviendas y segundo por la propia agrupación de las casas hacia esta zona, las cuales llegan en sucesión de la línea de viviendas que va a todo lo largo de la escalera y se agolpan al encontrarse con el río.

La urbanización en La Escalera está ausente, debido a la falta de infraestructuras de todo tipo e incluso de un mínimo nivel de equipamiento de servicios. Los pobladores deben trasladarse como mínimo un kilómetro para acceder a las escuelas, hospitales o para la compra de los alimentos. No existe ninguna red de abasto de agua, pues el acueducto no llega a estas zonas; el drenaje es inexistente y el alcantarillado pluvial se queda a nivel de la calle 136. Es por ello que todo va a parar al río, desde aguas pluviales, desechos sólidos o líquidos y tantas otras cosas. La red eléctrica es insuficiente, y aunque en el barrio tienen electricidad y es pagada, se forman unas “tendederas” de cables eléctricos por toda la zona. Sin embargo, el trazado existe, aunque sea en caminos de tierra apisonada, o de lajas de piedra del propio río. Solo la propia escalera tiene una terminación convencional, pues los múltiples desniveles los han salvado con losas prefabricadas de hormigón. Este trazado forma laberintos impresionantes, que van por los lados de las casas sin ningún pudor, viéndose lo más interior de cada familia. Asimismo se forman patios comunes, que sirven para cocinar, jugar, negociar, tender la ropa y todas las demás actividades sociales de uso público. Estos patios son de diversos tamaños, en dependencia de la cantidad de casas que tengan a su alrededor, pero lo interesante es la capacidad de sorpresa que tienen en el espacio urbano, pues sucede como mismo en las ciudades medievales, donde las plazas aparecen repentinamente luego de recorrer angostos caminos. Este es el valor urbano de la urbanización marginal, que ha hecho espacios públicos para el intercambio social, independientemente de la forma y el estado de marginalidad que tengan. Por ello pueden ser núcleos de ciudades futuras, pues los espacios más importantes que necesita la ciudad, aquí ya están definidos y sólo falta formalizarlos y reequilibrarlos, a diferencia de la urbanización suburbana de bloques prefabricados, donde no existen espacios públicos adecuados y por lo cual son barrios obsoletos, que han agotado su vigencia por la caducidad de la estructura urbanística y su soporte socioeconómico.

Imagen: La Jiribilla

Este es el valor urbano de la urbanización marginal, que ha hecho espacios públicos para el intercambio social, independientemente de la forma y el estado de marginalidad que tengan. Por ello pueden ser núcleos de ciudades futuras, pues los espacios más importantes que necesita la ciudad, aquí ya están definidos y sólo falta formalizarlos y reequilibrarlos.

Las parcelas en La Escalera son muy variadas en cuanto a forma y dimensión, pues cada residente ha tomado el espacio que necesita. La tipificación de parcelas no existe en este barrio y esta misma diferencia es otro agregado a la riqueza urbana del lugar.

La edificación es absolutamente residencial y autoconstruida con materiales precarios. Ocupa en la mayoría de los casos el 50% de la parcela, aunque hay casos en que está ocupada casi en su totalidad. La vivienda es individual de una sola planta. Hacia la escalera presenta en la mayoría de los casos un portal individual y un patio hacia el fondo.

… hacia el futuro

La Habana del futuro debe ser una ciudad mixta y heterogénea, no dispersa, policéntrica y con población proveniente de todas partes del país. Sin embargo, se ha iniciado el nuevo milenio sin una clara perspectiva de crecimiento y sin un proyecto urbano de futuro real. El Centro Histórico de la ciudad es el único territorio donde se aprecia un dinamismo y vitalidad constante, por tener prerrogativas especiales de gestión y desarrollo. Con esta situación, el resto de la ciudad, formal o informal, se va transformando a decisión de los ciudadanos sin ley ni orden. Por ello se hace imprescindible proyectar los bordes de la ciudad y lograr la conjunción entre el territorio formal e informal, para evitar, desde el proyecto urbano y arquitectónico, la expansión desorganizada del territorio urbanizado. Es urgente la aceptación de los barrios marginales en la ciudad y optar por su natural evolución, en vez de su erradicación.



Nota:
1. Las formas de crecimiento urbano: Manuel de Solá- Morales, ediciones UPC, Barcelona, 2006. Teoría desarrollada por el Laboratorio de Urbanismo de la ETSA Barcelona.

 

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato