Julio Carranza:

Vuelos prohibidos es una apuesta
para mover a la reflexión

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba

Aunque es su primera incursión dentro del séptimo arte, para el profesor, investigador y académico Julio Carranza no resultó extraño dar vida al guion del filme Vuelos prohibidos junto al director Rigoberto López. Confiesa estar dispuesto a vivir nuevamente esa aventura que considera desafiante y, a la vez, agradable.

“En materia de pensamiento y en las formas de expresión no deben haber fronteras”, afirma. “Por eso tampoco es raro que novelistas y cineastas den opiniones y reflexiones acerca de la economía, la política y la sociedad sin que sean sus áreas específicas de especialización. Me parece muy interesante, y sobre todo muy útil, esa comunicación y debate entre las diferentes disciplinas dentro de las ciencias sociales, la literatura, el cine y el arte. Con el guion de la película no he hecho más que darle salida, en términos artísticos, a problemas sobre los cuales he pensado y escrito durante toda mi vida”.

Imagen: La Jiribilla

Doctor en Ciencias Económicas, Carranza se ha dedicado al análisis e indagación de la realidad cubana y latinoamericana. Fue subdirector del Centro de Estudios de América y profesor de la Universidad de La Habana. Desde hace 17 años trabaja en la UNESCO y actualmente representa y dirige esa organización internacional en Guatemala.

Vuelos prohibidos condensa en pláticas agudas y dilatadas tópicos centrales y acuciantes de la situación de la Isla, “los desafíos del presente, del futuro y también de la historia”; problemáticas que han focalizado, a su vez, la obra investigativa de Julio Carranza en libros y revistas científicas.

El realizador Rigoberto López se apoyó en un intelectual como usted para la escritura del guion del filme, con la intención de ofrecer una mirada lo más honesta y objetiva posible de la realidad cubana. ¿Cómo fue el trabajo conjunto y la conciliación de las ideas de ambas partes, desde el punto de vista artístico, por un lado, y desde el académico, por el otro?

A partir de una idea original de Wendy Guerra y el director, fui escribiendo el guion y Rigoberto lo iba debatiendo conmigo a distancia, porque entonces él estaba en Cuba y yo en Montevideo. La película tiene en primer plano una historia de amor, no solamente la de los personajes principales, sino la original de la madre de la muchacha, en el contexto de un proceso muy complejo del mundo y de Cuba.

La intención era ver cómo las diferentes circunstancias impactaron en estos personajes, en sus trayectorias de vida, en sus creencias, y cómo asumen esto; todo está en los diálogos. El encuentro casual entre dos personas de diferentes culturas y experiencias deriva en una relación interesante, sobre todo para ella que viene a Cuba a conocer a su padre, y se van dando una serie de intercambios y debates que han formado parte también de este complejo proceso durante años.

La película quiere mover a la reflexión, claro que cada persona —los críticos incluidos— traducen lo que ven y lo que leen a su nivel de entendimiento. Confío en que se aprecie que detrás de las expresiones contenidas en los diálogos hay mucho más. Existen frases en la película de las que se ve solo “unos centímetros”, sin embargo debajo hay metros de reflexión, de pensamientos, de intenciones y referencias. No sé si se logró el propósito de contar esa historia de amor, el contexto en que se da y la influencia del mismo en los personajes. Cada cual que la vea y diga, pero creo que es una apuesta válida para reflexionar.

El guión da un peso considerable a los diálogos, las reflexiones e introspecciones psicológicas de los dos protagonistas, lo cual demanda, sin duda, un trabajo dramático complejo e intenso. Teniendo en cuenta estos aspectos, ¿qué motivó la elección de un cantante sin experiencia en el desempeño actoral y no a un actor profesional?

La actriz femenina la seleccionamos entre los dos y coincidimos en ese criterio, creo que Sanâa Alaoui hizo un excelente papel. Estuvimos discutiendo mucho tiempo más por el actor protagónico que, debido a diversas razones, no aparecía. La elección de Paulito fue una propuesta de Rigoberto; me sorprendió, porque se trata de un importante músico cubano, pero no es actor, y para mí era un riesgo. Rigoberto me dijo que confiara en él, que Paulito tenía las condiciones y la intención de hacerlo. Una vez que él me confirmó su decisión, tuvimos una reunión con Paulito en la cual participó también la actriz Blanca Rosa Blanco que lo estuvo ayudando en el entrenamiento.

El director es quien tiene la última palabra. Yo tengo mucha confianza en Rigoberto como realizador y en el equipo que estaba con él: Alderete, uno de los mejores directores de fotografía de Cuba, con una gran experiencia, como se ve en la película; la música en manos de Miguelito Núñez que es excelente, y los actores cubanos son de lo mejor que hay, tanto Deisy Granados como Mario Balmaseda y Manuel Porto. Creo que Paulo lo hizo bien, va creciendo en la medida en que avanza la película.

Imagen: La Jiribilla

Personalmente participé en algunos momentos del rodaje, pero no en la mayor parte: coincidí en París y después aquí en La Habana, pero el grueso de la historia se grabó sin que yo estuviera presente, de manera que el rodaje fue una aventura que corrió totalmente Rigoberto.

En los últimos años predominan los filmes nacionales que muestran una imagen de Cuba donde abunda la miseria, la destrucción, la desesperanza, etc. Sin embargo, Vuelos prohibidos presenta varias caras de La Habana, tanto en el aspecto visual como en el textual. ¿Fue su propósito alejarse de este recurso recurrente en la cinematografía cubana contemporánea?

Me gusta tu pregunta, porque lo que acabas de decir es exactamente la intención. Vuelos prohibidos intenta tomar distancia de ciertas tendencias que últimamente ha tenido el cine cubano. Busca ser una película de pensamiento y dar una visión objetiva, con los balances y la complejidad de la sociedad cubana hoy día, donde el principal desafío no es el mayor deterioro y las cicatrices que el tiempo vivido —sobre todo en los últimos 20 años— ha dejado en los perfiles humanos y en la ciudad. El reto mayor está en asumir, presentar y abordar el tema de cómo la salida de esa situación se está dando de manera diferenciada. Hay sectores de la sociedad y de la ciudad que tienen más recuperación, a diferencia de otros que están más rezagados; hay sectores que se han colocado mejor en la nueva situación que se está dando y toda esa complejidad constituye, en mi opinión, el centro de los desafíos de la Cuba del presente y del futuro. La película trata también de discursar en torno a eso.

Vuelos prohibidos se aleja igualmente del ritmo, la intensidad y la acción que caracteriza usualmente al cine cubano; para acercarse más bien al estilo refinado, lento y sutil del cine francés, donde, de una forma u otra, París suele erigirse como un personaje más de la trama. ¿Se propusieron crear esta atmósfera?

Eso lo discutimos mucho también y creo que era la intención de Rigoberto hacer una película con esas características y esa perspectiva estética, incluso en la música puedes apreciarlo. Yo estuve totalmente de acuerdo y contribuí a eso, porque es importante que el cine cubano tenga una diversidad de matices y visiones, todos válidos. Lo que no me parece bueno es que esté demasiado escorado hacia una sola perspectiva. La película viene apuntando a una diversidad y en ese sentido es un aporte interesante, creo yo.

Haciendo un balance general del filme. ¿Cuál es su valoración del resultado final?

Un valor que me parece muy importante es el del personaje masculino, un hombre con un alto sentido de pertenencia a su país y a su tiempo, que lleva con autenticidad desde su propia vida —la de él y no la de otros— como dice en un momento de la película. Asume la historia de su país con una visión crítica, honesta, pero también de compromiso.

Uno siempre encuentra matices de cosas que hubiera hecho diferentes, pero en mi opinión es un buen resultado. Faltan las consideraciones de la crítica y sobre todo del público, algunos dirán que es buena, otros que no lo es. Yo pienso que a la larga va a ser una película reconocida dentro de la historia del cine cubano y que va a ayudar al retrato de una época con un enfoque novedoso, de profundidad y con otra presentación estética, agradable para el público, sobre todo en el contrapunteo que se da entre esas dos culturas, entre esas dos experiencias vitales, entre esos dos seres humanos y su entorno.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato