La Habana Vieja y su modelo de gestión integral

Ana Lidia García • La Habana, Cuba

A escala mundial la percepción del objeto arquitectónico como un ente aislado y descontextualizado ha quedado superada por las exigencias de la propia dinámica de la ciudad y las últimas reflexiones teóricas sobre ella. La mayoría de los especialistas han comprendido la pertinencia de abordar las intervenciones como procesos complejos e interactuantes con el contexto. En el Centro Histórico de La Habana Vieja, zona que posee una extensión de 2,14 km2 y ocupa el 50% del territorio municipal, puede apreciarse desde hace varias décadas un singular ejemplo de la viabilidad de dicha concepción de integralidad. El territorio al que nos referimos fue declarado junto a su sistema de fortificaciones como Monumento Nacional en 1978 y en 1982, bajo el mismo concepto, fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Imagen: La Jiribilla

En la zona se erigen más de 3000 edificaciones y una quinta parte se considera de gran valor patrimonial. Marcado por más de siglo y medio de marginalización y sobreocupación, el territorio se caracteriza en gran medida por las malas condiciones del hábitat. Baste saber que del total de más de 20 mil viviendas, la mitad se encuentra en ciudadelas, lo que significa condiciones de hacinamiento y tugurización. En 1993 el Decreto-Ley 143 del Consejo de Estado reconoció a este importante sector como Zona Priorizada para la Conservación1.

A partir de dicho momento la Oficina del Historiador de La Habana, institución creada desde 1938 y siempre preocupada por la conservación patrimonial a diferentes escalas, alcanza una subordinación directa al Consejo de Estado, personalidad jurídica, capacidad de aplicación de una política fiscal especial para la contribución a la rehabilitación y de creación de un sistema empresarial propio para la explotación del turismo y el sector terciario en general. De igual forma, obtiene la potestad para planificar y gestionar integralmente el desarrollo del territorio2.

Imagen: La Jiribilla

Como resultado de esta designación se crea en 1994 el Plan Maestro para la Revitalización Integral de La Habana Vieja como órgano de dirección metodológica que por primera vez se plantea una vocación multidisciplinaria para la intervención en el territorio. Luego, se concibe la integralidad de las actuaciones que comprenden los aspectos físicos, sociales, económicos y legales. El modelo de gestión que se ha ido aplicando y actualizando desde ese momento considera a la cultura como eje principal del desarrollo y al ser humano como creador, portador y transmisor de patrones culturales, protagonista del proceso.

Con motivo del aniversario 500 de la fundación de la otrora villa San Cristóbal de La Habana, a celebrarse en 2019, el Plan Maestro promueve el ejercicio de actualización del Plan Estratégico de Desarrollo Integral del Centro Histórico, Habana Vieja (PEDI), que abarcará hasta 2020. Ailena Alberto Águila, especialista principal del Área de Gestión Urbana, compartió con La Jiribilla algunas de las características de esta propuesta aún en proceso de construcción.

En primer lugar, la arquitecta explicó que se mantiene la concepción de trascender la mera recuperación física del territorio para asumirla desde dimensiones sociales, económicas y legales. Sin embargo, aclaró, “uno de los aspectos novedosos es el pensamiento de que constituye un proyecto impulsado de manera conjunta por los diferentes actores que interactúan en el territorio como el Gobierno Municipal, la población, etc., y no solo por la Oficina del Historiador”.

Las transformaciones económicas que ha enfrentado el país en los últimos años, sobre todo la apertura del sector cuentapropista, han tenido una amplia repercusión en el contexto; por esa razón el nuevo Plan intenta aprovechar las alianzas público-privadas en función de la recuperación del territorio.

Las transformaciones económicas que ha enfrentado el país en los últimos años, sobre todo la apertura del sector cuentapropista, han tenido una amplia repercusión en el contexto; por esa razón el nuevo Plan intenta aprovechar las alianzas público-privadas en función de la recuperación del territorio. De hecho, resaltó, ya se van apreciando avances en ese sentido: “El proyecto sociocultural Santo Ángel por dentro que surgió a partir de la iniciativa del barbero-estilista Gilberto Valladares en su casa Museo de la Barbería-Salón Arte­corte, ha propiciado la dinamización de una parte del barrio en el Consejo Popular Catedral en la que se ha puesto de manifiesto la iniciativa comunitaria para, a partir de ganancias económicas propias, contribuir al desarrollo social. Vemos cómo cada día se suman nuevos emprendedores con la intención de aportar”.

Otro de los aspectos singulares en el que se continúa trabajando como parte de este Plan es el diseño de intervenciones concretas que permitan aterrizar las políticas y las líneas de deseos. “En este momento es uno de los puntos más desafiantes pues depende del compromiso de las entidades, de los recursos, de la concertación”, enfatizó la arquitecta.

En cuanto al ordenamiento urbano “existe una marcada intención de consolidar la centralidad del territorio como parte del Sistema de Centros de la ciudad y reforzar subcentros barriales, manteniendo la condición de centro histórico habitado”. Con ese fin, agregó, se tendrán en cuenta siete componentes principales:

1. Plazas principales (Plaza de Armas, de la Catedral, de San Francisco, Plaza Vieja y del Cristo)

2. Parques y paseos urbanos de Borde (Parque de la Fraternidad, Central, de los Enamorados, de los Estudiantes de Medicina, “Máximo Gómez”, “13 de Marzo”, del Anfiteatro, “José de la Luz y Caballero”, “Aracelio Iglesias” , del Agrimensor, Alameda de Paula, Paseo Martí y Paseo de Las Murallas)

3. Ejes de Borde (Paseo del Prado y Avenida del Puerto/San Pedro/Desamparados)

4. Corredores con funciones terciarias de nivel metropolitano (Obispo, O´Reilly, Amargura, Teniente Rey, Cuarteles, Monte, Tacón/San Telmo, Oficios, Mercaderes, San Ignacio, Avenida de Las Misiones/Monserrate/Egido y Zulueta/Agramonte)

5. Plazas asociadas a corredores (Plazuela de Santo Domingo, de Albear, de Ursulinas y Supervielle)

6. Calles de Especial Interés (Empedrado, Muralla/Dragones, Acosta, Paula, Cuba, Aguiar, Compostela, Bernaza y Cárdenas)

7. Plazas de especial interés (Plazuela La Merced, Espíritu Santo, Santa Clara, San Francisco el Nuevo, del Santo Ángel, Santa Catalina de Sena, Santa Teresa, Belén y Parque Cervantes).

Ailena Alberto explicó que esta planificación permitirá equilibrar el desarrollo del territorio, concentrado hasta el momento en lo conocido como el “kilómetro de oro”. De igual forma, existe una fuerte intensión de mantener y proteger la función residencial del territorio. En tal sentido, la disminución de la población del Centro Histórico es uno de los aspectos más preocupantes al cual se atenderá específicamente. Según las últimas estadísticas, informó, ha habido un descenso de más del 15% en la cifra total de habitantes: “No tenemos duda de que una de las mayores riquezas de nuestro Centro es su gente y por eso debemos regular las densidades desde el Plan”.

Entre los temas estratégicos del documento en elaboración, puntualizó, se hallan el patrimonio cultural; los equipamientos urbanos y espacios públicos; la movilidad, el transporte y la vialidad; el medio ambiente y la infraestructura urbana; y la vivienda. Dentro de las políticas encaminadas a salvaguardar el patrimonio local y nacional se encuentra la de potenciar el polo I+D+I en torno a la protección y gestión del patrimonio, favoreciendo una cadena de producción científico-técnica y el desarrollo continuo de los recursos humanos en este ámbito.

Imagen: La Jiribilla

Con respecto a los equipamientos urbanos y espacios públicos, la especialista explicó que las acciones irán encaminadas a garantizar la distribución equilibrada y la calidad de la red de equipamientos básicos de educación y salud; a incrementar la disponibilidad y diversidad de opciones culturales, lúdicas, deportivas y los servicios de comercio y gastronomía.

Las políticas relacionadas con la movilidad, el transporte y la vialidad, se piensa que vayan dirigidas, entre otros aspectos, al reordenamiento del funcionamiento de las vías locales de la antigua zona intramuros y del tránsito, para facilitar los accesos y recorridos vehiculares en el territorio y la seguridad vial; al completamiento y articulación de la red de vías peatonales y de tránsito vehicular restringido en la antigua zona intramuros, para promover mayor vínculo peatonal entre los espacios públicos y equipamientos del Sistema de Centralidad; a la promoción de un servicio de transporte público que facilite la movilidad interna en el territorio y la vinculación con el transporte colectivo de la ciudad; a la potenciación del transporte de pasajeros por mar; a propiciar el uso de la bicicleta como medio de transporte; al incremento de la capacidad de estacionamiento techado para los parqueos de media y larga duración mediante la recuperación de edificios de parqueo existentes y la construcción de otros de nueva planta (soterrados o en edificios); a la regulación del estacionamiento en las vías de la Zona Protegida para la Conservación y a la disposición de condiciones adecuadas para el estacionamiento de bicicletas.

Con respecto al medio ambiente, prosiguió la especialista, se considera necesario incrementar progresivamente la superficie arbolada y la vegetación en el espacio público y preservar adecuadamente las áreas verdes existentes; favorecer una gestión eficiente de los residuos sólidos urbanos; fortalecer la cultura ambiental en la comunidad y actores del territorio, así como los mecanismos de control e incentivos en aras de reducir prácticas inadecuadas; promover la habilitación de servicios sanitarios públicos en zonas de alta afluencia de población; y mejorar la red de acueducto y redes intradomiciliarias para garantizar una mayor estabilidad y calidad en el suministro de agua y la reducción de pérdidas por salideros, entre otros. 

En relación al desarrollo económico se tienen como objetivos para los próximos cinco años la potenciación del patrimonio cultural como activo económico a partir del impulso de las economías creativas.

En relación al desarrollo económico se tienen como objetivos para los próximos cinco años la potenciación del patrimonio cultural como activo económico a partir del impulso de las economías creativas; la consolidación de la actividad turística y su aporte al desarrollo sostenible del territorio; y el fortalecimiento del tejido de actores económico-productivos en la zona.

La vivienda es uno de los conflictos más acuciantes al que se debe dirigir la gestión integral de La Habana Vieja y en ese sentido se planea continuar mejorando el estado del fondo y favorecer su conservación mediante programas o acciones de rehabilitación parcial y/o integral de edificaciones y viviendas, planes de mantenimiento y planes de prevención, en caso de desastres; crear un nuevo fondo de viviendas, beneficiando fundamentalmente a la población local, a partir de las siguientes modalidades: nuevas construcciones en parcelas libres edificables o con edificaciones ruinosas del territorio, aprovechando el potencial existente y utilizando óptimamente el suelo urbano, nuevas viviendas en las plantas altas de aquellos edificios cuyo estado constructivo, tipología y categoría patrimonial lo admitan en correspondencia con las alturas máximas admitidas en las regulaciones urbanísticas; adaptación de locales a viviendas que reúnan condiciones básicas para lograr la habitabilidad y el confort requerido; recuperación de tipologías habitacionales del territorio, actualmente ocupadas en otras funciones; en última instancia, nuevas construcciones en otras áreas de la ciudad.

Asimismo, se desea aumentar la participación ciudadana en la resolución o mitigación de este problema teniendo como punto de partida la articulación de actores, el apoyo de la población residente y la promoción de formas asociativas/de organización social para la producción y rehabilitación de viviendas (cooperativas, microbrigadas sociales, etc…).

Vale recalcar que la actualización del PEDI es un proceso en ejecución y que para su conclusión se trabaja intensamente hoy. “Ha sido un camino largo y complejo porque se necesita mucha concertación para concebir y decidir cómo queda plasmado en cada aspecto. El documento final debe ser aprobado por la Asamblea Municipal del Poder Popular”, acotó Ailena Alberto, del Área de Gestión Urbana del Plan Maestro.

Mientras, en esa institución –radicada actualmente en el Palacio Conde de Lombillo, un hermoso inmueble de arquitectura colonial– sus especialistas trabajan incansablemente, en equipo, convencidos de que la gestión integral continúa siendo la vía más recomendable para preservar un Centro Histórico del que nos enorgullecemos los cubanos. Como ha dicho en varias ocasiones el Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana y alma de todo este proceso, “es necesario salvar la historia, porque sin memoria no somos nada”.



Notas:
1. UNESCO, Oficina del Historiador de La Habana. (2006). Una experiencia singular. Valoraciones sobre el modelo de gestión integral de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad. p. 24.
2. UNESCO, Oficina del Historiador de La Habana. (2006). Una experiencia singular. Valoraciones sobre el modelo de gestión integral de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad. p. 47.

 

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