Entrevista con Alan González

Sonia o Mer-ce-des revisitada

Mayté Madruga Hernández • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía del entrevistado

La profesora de inglés, resultó de las más “vacunadas” en esta 14 edición de la Muestra Joven ICAIC. El premio a mejor ficción, mejor fotografía, guion, dirección, banda sonora.

Los premios solo corroboran lo que Alan González, director y guionista del cortometraje, filmó y ahora argumenta con estas respuestas.

Imagen: La Jiribilla

La profesora de inglés aborda conflictos de género ¿era un objetivo, o por abordar el cuidado a un personaje de la tercera edad esto se impuso?

Había un conjunto de sentimientos. Todos se resumían en una imagen concreta que apenas está en el corto, pero de esa imagen real nació la idea de hacer una película. Todo lo demás,  o sea, el formato, los desafíos estéticos, o las implicaciones de género, se derivaron poco a poco de la historia en forma de descubrimiento.

Aunque hay muchas maneras de abordar la creación y cada película nace y se desarrolla de su propio modo, no me funciona anteponer una voluntad discursiva como pudieran ser los conflictos de género, o la historia singular de un personaje. Prefiero descubrir las responsabilidades en el proceso a imponerlas de antemano. He visto películas muy buenas que nacieron del deseo de hablar sobre un tema, o plantear un fenómeno. Incluso yo mismo me he acercado de este modo a la creación, pero siento que no me place tanto.

El tono gris, oscuro si se quiere, es la estética visual del corto,  esto apela a sensaciones en el espectador,  a sentir la atmósfera más que a racionalizarla. Coméntanos de este trabajo en el guion y cómo cambió o se enriqueció con la dirección de fotografía a cargo de Javier Pérez.

Tienes razón, el trabajo se enriqueció mucho con la dirección de fotografía.

Definitivamente, una película no es su guion. Son dos cosas muy distintas que operan con lenguajes diferentes.  Según Eliseo Altunaga, excelente profesor y guionista, mientras más uno trata que el guion se acerque a la película, más se aleja de ella. Creo que hay un punto en que eso sucede, un momento en el que hay que dejar  de trabajar la historia. Solo así la harás inteligible para los otros, y dejarás un maravilloso espacio a la interpretación y la creación. Esa libertad la agradece el quipo,  y tú mismo, pues si se acaban los descubrimientos para qué seguir adelante.  Claro que parar de escribir puede ser muy difícil, aún más si tiendes al perfeccionismo, pues uno puede pensar que pierde el control.  Pero debemos ejercitar el ejercicio de detenernos.  

Confieso que no veía La profesora de inglés tan oscura al escribirla. Pude haberla visto así de antemano, pero esa decisión fue resultado del trabajo en conjunto con Javier Pérez y Rubén Cruces, el director de arte. La gama de colores,  las texturas y la iluminación en todos sus aspectos, las pensamos en ese espacio de libertad que tuvimos luego. Buscábamos ser coherentes, pero no obvios. Queríamos trasmitir esa sensación de encierro de Sonia, la asfixia y la frustración que a su modo, y en su lenguaje, nos  insinuaba el guion. Luego, en la corrección de color con Nancy Angulo, quise no hacer tan radical lo logrado, modular la experiencia.

Es casi ya un modus operandi que los realizadores pasen por un proceso, en ocasiones lento, de asesorías, búsqueda de financiamiento y  financiamiento para la post producción. ¿Se inserta  La profesora de inglés en estas nuevas formas de producción o varía sus esquemas?

Las asesorías y la búsqueda de financiamiento ocurren de varias maneras y las podemos llamar con diferentes nombres. A fin de cuentas, rara vez se es un genio o muy rico como para hacer cine sin necesitar de estos procesos. Ser un genio debe ser muy aburrido, te pierdes la comunicación  con los “simples mortales”  y tendrías que encontrarte a otros como tú para ser comprendido. Incuso tal vez no lograrías que esos otros genios te entiendan, pues estarían en su mundo particular.

Por otro lado,  cuando te dedicas al cine, ser rico suena más interesante. Pero es posible que para ello tengas que haberte visto privado de muchas vivencias y tengas poco que contar, o lo que tengas para contar de manera sincera, no logra tocar a tanta gente.  Por lo tanto, atendiendo al contexto en que vivimos, y al devenir de este arte que es el cine, es muy raro que una película logre escapar de esa manera de producir.

Imagen: La Jiribilla

Sin dudas el guion del audiovisual es su fuerte, su punto de partida, el eje por el que pasó todo, pero en el proceso de grabación ¿cuáles otras herramientas y recursos utilizas para ir más allá de lo que ya escribiste, pero que a la vez, por supuesto, lo complementen?

Siento que la estructura, el sonido, la imagen, el ritmo, las acciones, la voz, son elementos que van danzando y mostrándose el uno al otro, partes indisolubles de algo mayor que es la película.

En el caso de La profesora…, el montaje a cargo de Lenia Delgado, y el diseño sonoro de Heydi Carrazana,  jugaron un papel fundamental para dosificar, resumir, o reinterpretar las informaciones y emociones.  

Es difícil recordar en qué momento se tomó una decisión o surgió determinada idea, o quién la verbalizó, o a qué especialidad se refería, pues el trabajo en equipo fue muy bueno. Por ejemplo, yo pensé que por trabajar con un plano por escena, el montaje resultaría más fácil, pero Lenia y yo experimentamos todo, probamos cada posibilidad que nos sugería algo interesante en el intercambio del orden de alguna escena o el momento preciso en que cada situación debía comenzar o terminar. Y eso ocurrió de manera natural, a pesar de que ella estuvo presente y opinó con cada versión de guion. Tampoco ese guion, por ser un papel, lograba expresar a cabalidad lo que Lenia y yo le planteamos a Heydi como maqueta del sonido, ni esa maqueta se puede comparar con todo lo que Heydi supo encontrar y potenciar dentro de la historia.

Imagen: La Jiribilla

Como guionista y director asumes también el rol de productor ejecutivo. ¿Cuánto de necesidad hay en esta decisión y cuánto de respeto se le debe tener a una especialidad como esta?

Si no fuera por razones de tipo económico, no hubiera tenido necesidad de producir La profesora de inglés con Indira Magaz, pues ella tiene una impresionante capacidad para relacionarse, el don de la comunicación, y un gran poder de gestión. Pero afrontamos la producción en tiempo récord y contábamos con escasos recursos.

Más allá de la producción ejecutiva, en Cuba, muchos directores comparten las labores de producción hasta el momento en que empiezan a rodar. Incluso durante la filmación, cuando acaba el día, mientras deberían estar descansando para la próxima jornada, o pensando en las cuestiones que le competen directamente,  hacen trabajo de producción. A veces se debe a falta de confianza en el trabajo de los otros, o a precaución,  pero en el fondo todo tiene que ver con la falta de todos esos factores antes mencionados como necesarios para lograr una buena película.

La producción merece mucho respeto.  Los mejores productores poseen una inteligencia, una sensibilidad y una capacidad de liderazgo muy grande, y ponen todo eso al servicio de una obra. Como cada obra, cada equipo y cada contexto son distintos, el productor debe saber potenciar y hacer uso de sus habilidades siempre en proporciones diferentes, de ahí que sea tan difícil producir de manera óptima. Son demasiados hilos para mover, y no todo está en sus manos.

Así como la fotografía incluye todo un conjunto de oficios especializados como puede ser el de camarógrafo, foquista, asistentes de cámara, y otros, en la producción sucede lo mismo. Pero la imposibilidad de que un productor explote plenamente un oficio particular dentro de esa especialidad en Cuba,  más la necesidad de acaparar varios trabajos a la vez por razones económicas, y falta de información con la que vivimos, hace que todo se mezcle y el trabajo no sea óptimo.

Sean  cuales fueran las razones, escasea mucho ese ser especial que es el productor.  Ese es uno de los principales problemas fundamentales del cine cubano actual.

Eres graduado de la especialidad de guion, has asesorado varios,  ¿cuánto de manido o cliché  puede tener  la idea de que en Cuba no hay buenos guiones?

Creo que de todos los problemas que pudiera tener el cine cubano, la tenencia o no de guiones buenos, es el menos preocupante. Los buenos guiones surgen de estímulos, de procesos intensos, casi  individuales, sin embargo, para lograr buenas películas hace falta una comunión  de esfuerzos, una economía, y una infraestructura funcional.  Hay muchas buenas películas que aún no se han filmado. 

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