Cantores...

Vengo de la trova y a la trova voy

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Tras intensos días de guitarrazos en la Peña de la Piña -con un breve rebote en La Habana-, parto hacia el Sur de mi mochila, lo que será no más de lo mismo, pero sí en la misma cuerda.

La Peña de la Piña, es un espacio trovadoresco dentro de un evento más abarcador, El Piña Colada, Festival de música fusión que se celebra en Ciego de Ávila cada año convocado por el avileño Arnaldo el del Talismán. A propósito, Arnaldo, quien vemos como cultor de música bailable tiene orígenes trovadorescos, y prepara hace un tiempo un disco con canciones de la llamada Nueva Trova.

Retornando al Piña.. se trata de un evento bien amplio y diverso en el que confluyen el son, la rumba, el rock, la trova, el hip hop, el pop y el jazz, con fuerte acento en las jóvenes agrupaciones.

Imagen: La Jiribilla

El concierto inaugural fue a base de rumba y el guaguancó de lujo con Rumbávila y la tan renombrada Rumbatá; y haciendo gala del bien ganado “renombre” pues pusieron a bailar a un teatro repleto, que cantó y coreo con ellos. El jazz tuvo como plato fuerte a 38.5 que no pude ver por coincidirme las actividades, pero varios trovadores me hablaron del altísimo nivel de su propuesta. En cuanto a la llamada música fusión tuvimos a Los Franco, una agrupación con aires flamencos y que fusiona diversas sonoridades, y en cuanto ritmos caribeños destacó Alabao, grupo muy joven con buenos instrumentistas y dos buenas voces de aire salsero que despliegan mucha energía en esenca; en el pop destacó el dúo Ciruela; en la música bailable Arnaldo y su Talismán y en el hip hop Las Kalidas, que también se sumaron a las descargas trovadorescas.

La trova tuvo un acento bien joven, resaltando dos cantoras: Annie Garcés y Dayami, ambas sobre los 19 años y que cantaron con Javier no solo a la guitarra, pues también es cantor. Esto fue de lo más notable en el encuentro; estamos hablando de jóvenes entre 19 y 20 años, (estudiantes y recién graduados de la ENA) haciendo un arte trovadoresco de muy hondo calado. Entre ellos Javier, un instrumentista de una limpieza y complejidad ejecutiva que causó admiración. Annie y Dayami, realmente cantoras a subrayar; en ambos casos no solo por sus voces de amplios registros, sino sobre todo, por el dominio de lo que están cantando, la carga que transmiten en su canto: ese acentuar una frase, una palabra, esa pausa, o desborde que pone a la voz en función de sacar lo que se tiene dentro, no únicamente del individuo que interpreta, sino de ese cosmos que viene en el tiempo espesando la esencia poética y musical de un pueblo. Tienen Annie y Dayami, la gracia del verdadero canto sentido, que viene no solo del talento, sino de un proceso de adentrarse en las esencias de lo mejor de un cancionero cubano y latinoamericano (y hasta universal). Y por ahí viene la clave, la exquisitez del repertorio, nombres como Marta Valdés, Fito Páez, Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Pedro Luis Ferrer, Tom Jobim y Vinicius de Moraes, pueden dar una idea del rigor de selección y lo más asombroso, el amor profundo por estos clásicos que hacen suyos con sus voces sin los manierismos mariahcareyescos tan comunes en estos días. En todos los escenarios que se presentaron atraparon plenamente, o sea, se robaron el show.

Imagen: La Jiribilla

Otros trovadores jóvenes como el santiaguero (ya habanizado) Frank Martínez, Fausto, Audis Vargas, y Carlo Fidel Taboada, de las más nuevas promociones, fueron protagonistas de las poéticas noches de lo que bautizamos como La peña de la Piña;   estuvieron también otros cantautores de algún camino (buen camino andado) como Charly Salgado, (con Ernesto Castillo en la percusión), Alieski Pérez y los anfitriones Yoan Zamora y la agrupación Motivos Personales que redondearon tres días de extensas y concurridas descargas en la Casa de la Trova, en la que José Luis es un enamorado anfitrión (como quien dice el dueño del “negocio”).

La riqueza y variedad trovadoresca se puso de manifiesto en cada Peña de la Piña en las que se fue desde el canto colectivo de un clásico de la llamada Trova tradicional o La Nueva trova hasta las canciones más variopintas musicalmente y en cuanto a poéticas en los textos. Destacó el “desparpajo” changüiceado del guantanamero Audis Vargas, o el aire blues y country de Charly Salgado (a lo Bob Dylan, lo cual reforzó Carlo Fidel con la armónica). A propósito de Carlo Fidel Taboada, otro a subrayar por  el guitarrear cuasi jazzístico (con cierta herencia de Santiago Feliú y de Lien y Rey), aunque ya en caminos bien propios, un trovador que a pesar de estar sobre los 24 años, compone piezas a veces minimalistas, otras de energía roquera o trovarroquera, que deja a muchos boquiabiertos por el monto musical y de ideas que despliega en cada pieza. Me ha tocado seguirlo desde que comenzó a presentarse en público (acaso hace 5 años), y a cada nuevo encuentro los laberintos de su arte son más intrincados, fuera de toda idea “comercial”; o sea, se trata de un trovador peculiar con poder imantador. De la tierra anfitriona apareció un joven que comienza, instructor de arte, Julio César, y quienes no podían faltar, Yoan Zamora y Motivos Personales.

Las muchachas de Motivos, ya son bien renombradas en los ámbitos trovadicticos (lamentablemente aún underground). Con un repertorio propio que se mueve por sonoridades diversas, especialmente de la música cubana, y que incluye elementos lo mismo del jazz, que del blues, que de la música brasilera. A propósito, tienen una muy sabrosa versión de la pieza “Mal intento” de María Rita, gran cantora brasilera hija de esa leyenda musical que es Elis Regina.

Yoan Zamora, es el animador de “Trovándote”, peña y evento anual de la mayor importancia que reúne en Ciego a músicos de todo el país (por cierto, que Trovándote entra próximamente a su décima edición). Yoan acaba de pasarme su segundo disco, esta vez un CD-DVD, Globalización, cargado de “temazos”, entre ellos el que da título a la obra que cuenta con un excelente y estremecedor video clip. 

Lo mejor de estos días transcurridos (del jueves 2 al domingo 5 de abril) es que hemos disfrutado de un arte trovadoresco muy joven y variado, siendo este un evento de música fusión en general; o sea, no diseñado para la trova exclusivamente, lo cual da idea del momento en que vive la canción poética cubana actual; sin renombres, sin contar digamos con esos exponentes ya establecidos, vivimos días de largas descargas (entre las 9 de la noche y la 1 o las 2 am) con momentos que fueron desde la intimidad  filinesca, hasta bailables, incluyendo el cierre del evento en la pista del Mulato Acelerao, por el que pasaron buena cantidad de trovadores hasta unirnos todos en escena (montuneando) a todo voltaje con Audis Vargas (incluyendo en el coro a las Kalidas rapeando). Me quedan de estos días el alegrón de saber que los que vienen están bebiendo de lo mejor de la canción de autor nuestroamericana (y universal), buscando cada cual su poética más que acomodándose en las sonoridades de moda que dicta el mercado (feroz).  

Dejé tu nombre al sur de mi mochila
para salvar al hombre que padezco
otro sueño vigila
el sitio del estruendo donde crezco.

Y ahora escribo con el pie en el estribo, parto hacia el reino de Lázaro García. Desde la distancia, un día de guerra en Angola, el trovador lanzó estos versos en una canción que más de 30 años después se enlazan por la paz en la poética de las nuevas generaciones de trovadores. “Al sur de mi mochila” es un evento organizado por Asociación Hermanos Saíz (AHS) y que desde este jueves 9 de abril reúne en Cienfuegos a generaciones diversas de cantautores que crean y cantan con el único fin de decir lo que sienten intentando atrapar la belleza.

Con un concierto de Luis Alberto Barbería, fundador del grupo Habana Abierta, se abre la décimo octava edición del Festival de este encuentro; Barbería, trovador con aire jazzístico se caracteriza por sus juegos vocales, realmente asombrosos, con los que cuales imita instrumentos como el drums, el bajo, metales, de manera que uno siente como que está acompañado por un grupo, cuando en realidad es él, con su guitarra y su voz. Para colmo de bienes musicales ahora llega con Sexto Sentido, agrupación vocal femenina de excelencia, mostrando su disco más reciente. El concierto abre el evento el jueves 9 de abril a las 9 de la noche en el Centro Cultural Julio Antonio Mella.

Como es habitual “Al Sur de mi mochila” tiene encuentros teóricos en los que se abordan diversas temáticas relacionadas con la trova. Entre ellos se hará una panorámica de lo que a partir de los años 60 fue llamada La Nueva Canción Latinoamericana, y qué ha pasado con ella en estos días, pues si bien se ha transformado y esparcido en un rosario de denominaciones, el canto poético -enamorado y que mira profundamente a la sociedad, al mundo contemporáneo, desde el compromiso humanista-, no ha desaparecido, más bien se ha fortalecido en los últimos tiempos. 

Aparte de Barbería y Sexto Sentido, estarán los trovadores Fernando Bécquer, Audis Vargas, por mencionar solo algunos de los que arribarán por vías diversas a este encuentro nacional de trovadores. Como en ediciones anteriores supongo que no faltarán los anfitriones Nelsito Valdés, o Los Novo y ese especial ser humano y trovador que es Lázaro García.

Por diversos rincones de la ciudad viviremos trovadas: Jardines de la UNEAC, Patio Terry, Sala principal del Teatro Tomás Terry… que acogerán a los jóvenes intérpretes y grupos invitados de las provincias de Villa Clara, Las Tunas, Ciego de Ávila y La Habana, como expresó el presidente de la AHS en Cienfuegos Frank A. Pérez Aguayo.

Como apunta en su artículo la periodista Marleidy Muñoz Fleites “Al sur de mi mochila” se inserta en el circuito de festivales, que integran el “Longina” (Santa Clara), el “Trovándote”, (Ciego de Ávila), o el “Pepe Sánchez”, de Santiago de Cuba, para promover y defender un género que ha aportado al universo musical del país una de nuestras más auténticas expresiones.”

 

Al sur de mi mochila

Autor: Lázaro García

Se me olvidó el amor en este viaje,
no le cupo al adiós que di temprano,
se ha llenado de Patria el equipaje
con el adiós que te dejé en las manos.

La gaviota va al sol sin pequeñuelos
llenándose de luz para el regreso
y trae consigo el esplendor del cielo
en luz de nido y en calor de besos.

Dejé tu nombre al sur de mi mochila
para salvar al hombre que padezco
otro sueño vigila
el sitio del estruendo donde crezco.

Se me olvidó el amor pero te encuentro
en medio de la bruma y de la muerte,
sintiendo en el disparo que da al centro
una forma de amar...
y de quererte.

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