“El patrimonio es nuestro tesoro”

A.G. Hernández • La Habana, Cuba

Quien ha caminado por las calles del Centro Histórico habanero en los últimos meses ha podido apreciar el boom de nuevos locales impulsados por la iniciativa no estatal: restaurantes, bares, salones de belleza, espacios de arte, nuevos alojamientos, gimnasios, dulcerías, etc. Con solo detener el paso se distingue el interés de sus propietarios por integrarse al contexto desde rehabilitaciones muy respetuosas con el patrimonio construido.

Imagen: La Jiribilla

Para la arrendataria Liss Páez ese interés ha surgido como consecuencia de la vocación transmitida por la Oficina del Historiador y en especial por el Dr. Eusebio Leal durante décadas. “Él nos ha enseñado a los habitantes de La Habana Vieja que tenemos una gran riqueza en nuestras manos, que a veces está en bruto pero que es muy significativa. En ocasiones, lo que nos rodea es tan cotidiano que no reconocemos sus potencialidades, entonces cuando viene alguien desde afuera y lo señala, comenzamos a valorarlo. Con su labor diaria, Leal, nos ha llenado de cultura y de conocimiento sobre cómo cuidar y apreciar lo que tenemos, a comprender que el patrimonio es nuestro tesoro”.

Recuerda Páez que cuando adquirió uno de los apartamentos ubicados en el segundo nivel de la otrora residencia del notable historiador habanero José Martín Félix de Arrate, que data del siglo XVII, se propuso –casi por instinto natural y teniendo en cuenta el objetivo de arrendarla a extranjeros de visita en Cuba– retomar la decoración, los muebles, los componentes arquitectónicos de la época. El hecho de que la propiedad esté situada en un entorno rehabilitado por la Oficina del Historiador como la Plaza Vieja, marcaba la pauta de “intentar que el turista se trasladara también dentro de la casa hacia los siglos de la Cuba colonial”.

Con ese fin retomó las vigas de madera pintadas en azul, los mosaicos rústicos y un mobiliario acorde a dicho período.

“Los huéspedes lo agradecen todo el tiempo”, cuenta Liss Páez. Para ellos “es un rincón inolvidable de La Habana”, así lo refieren en sus opiniones sobre la estancia.

En el momento de valorar la posibilidad de rehabilitar un inmueble patrimonial, muchas personas argumentan los altos costos de materiales, la ausencia de personal capacitado para emprenderla. Sin embargo, esta joven asegura que a ella le resultó más económico restaurar un viejo portón de madera que hacerlo con otro material.

En su caso tuvo que reponer las lucetas, los cristales de las ventanas, las puertas, las ventanas de madera y los mosaicos que habían sido modernizados. Para lograr su objetivo visitó muchos lugares que la Oficina del Historiador había rehabilitado en el territorio, con el propósito de aprehender el espíritu de las construcciones, consultó libros, realizó búsquedas en Internet y conversó con muchas personas que habían estado en su situación.

Imagen: La Jiribilla

Similar en cuanto a la investigación fue la experiencia de Yamil Álvarez, propietario junto a Lairén Flores y Luis Gámez del Paladar Los Mercaderes, ubicado en la calle del mismo nombre. “Mi esposa y yo siempre hemos estado enamorados de La Habana Vieja y de la labor que se ha emprendido aquí con el patrimonio, por eso, aun cuando muchos nos tildaron de locos y nos aconsejaron solo restaurar la fachada y modernizar el interior, apostamos por devolverle a la casa el esplendor de antaño, cuando era habitada por una familia de abogados ilustres que incluso tenían su bufete en la planta baja”, relata.  

El sueño les tomó a estos emprendedores tres años de esfuerzo continuo. Aunque a diferencia de Liss Páez, Yamil considera que hubiese sido más económico seguir los consejos de sus amigos en cuanto a modernizar en lugar de rehabilitar, no se arrepiente de haberse internado en esa aventura. Hoy poseen uno de los restaurantes más visitados del Centro Histórico y está seguro de que “el 50% de su éxito radica en el inmueble, pues muchos clientes se sienten satisfechos por llegar a una típica casa colonial cubana”.

El ideal de ofrecer una experiencia agradable y coherente con el entorno, impulsó también a Osmany Hernández, que hoy brinda alojamiento a extranjeros en una propiedad de dos niveles situada en el Callejón de Espada, en el barrio Santo Ángel de La Habana Vieja. El gran número de lucetas resulta uno de los elementos más bellos del inmueble y por eso decidió recuperarlos en su totalidad. “Hoy llegan muchas personas a mi casa, tanto amigos como especialistas de la Oficina del Historiador, y celebran lo que logramos”, afirma. Cuando decidió rehabilitar sí buscó asesoramiento de profesionales, contrató ingenieros, arquitectos, porque tenía claro que no quería hacerlo de manera burda y sin orientación.

Para Abiel San Miguel, dueño del Restaurante Doña Eutimia –en el Callejón del Chorro, en uno de los extremos de la Plaza de la Catedral–, en el tema de la capacitación “radica uno de los puntos débiles del proceso”. Cree de mucha utilidad que la Oficina del Historiador organice talleres dirigidos a los emprendedores privados donde además de explicárseles los aspectos relacionados con la institución, se les brinden nociones básicas sobre arquitectura y diseño de este tipo de inmuebles de valor patrimonial.

Construyendo alianzas estratégicas

A partir del año 2010 el sector no estatal se integró al modelo económico cubano con mayor legitimidad y comenzó a ser visto no solo como alternativa de empleo sino también como oportunidad para elevar el desarrollo local. En coherencia con esa nueva dinámica, la Oficina del Desarrollo Local del Gobierno de La Habana Vieja y el Plan Maestro de la Oficina del Historiador, en su objetivo común de lograr trabajadores de nuevo tipo en una zona con valores patrimoniales excepcionales, idearon el proyecto: Desarrollo socioeconómico de La Habana Vieja. Parti­cipación de nuevas modalidades de gestión económica.

Como parte de la iniciativa se realizó en febrero de 2012 un encuentro explora­torio con un grupo de trabajadores no estatales del territorio, con el fin de identificar necesidades de capacitación, escuchar criterios sobre el desempeño de sus actividades y ofrecer elementos esenciales para su desarrollo. Durante el intercambio se abordaron diferentes temas como el modelo de gestión de la Oficina del Historiador y el marco normativo y regulatorio para el ejercicio del cuentapropismo en el Centro Histórico. Fue una opor­tunidad para explicar el sistema y los instrumentos de gestión de la Oficina, su papel como gestor del plan integral de rehabilitación del Centro Histórico; las fuentes de financiamiento del proceso; la administración de los recursos; las relaciones institucionales que se establecen; la participación de la comunidad como beneficiario y actor del proceso; y la perspectiva con la que la institución valora la inserción de nuevas modalidades de gestión económica en dicho escenario.A partir del año 2010 el sector no estatal se integró al modelo económico cubano con mayor legitimidad y comenzó a ser visto no solo como alternativa de empleo sino también como oportunidad para elevar el desarrollo local.

Luego, en abril de 2014 se efectuó el I Encuentro de Emprende­dores y Empresarios del Turismo del Centro Histórico, espacio que sirvió para la creación de nuevas alianzas. Dichas acciones reflejan el interés de la Oficina del Historiador por integrar a estos nuevos actores a la gestión integral del territorio, que no sean solo beneficiarios sino que se conviertan en ejecutores de la obra.

“Hemos acompañado con gran satisfacción proyectos socioculturales como Santo Ángel por dentro, que nació en el año 1999 por iniciativa del peluquero Gilberto Valladares (Papito) y que tuvo como punto de partida la creación de la Casa Museo de la Barbería y la Peluquería dentro de su salón de belleza Artecorte. Papito quería crear un espacio donde se representara, dignificara y resca­tara el oficio de la peluquería y la barbería; por eso decidió que su negocio podía ser el sitio indicado”, refiere Maydolis Iglesias, especialista del Grupo de Investigaciones Aplicadas de Plan Maestro.

Este soñador y líder comunitario no solo puso su casa en función de rescatar el oficio. Con el apoyo de la Oficina del Historiador ha ido desarrollando otras obras como el Callejón de los Peluqueros en un tramo de la calle Aguiar, una pequeña Escuela de Peluquería donde jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo se integran a la sociedad a partir de su entrada al mundo de la barbería y la peluquería, y un Barbeparque en la Avenida de las Misiones, que introduce también a los niños en este universo a través de lo lúdico.

La dedicación de Papito y sus ansias por transformar el barrio, ha contagiado a los vecinos. Hoy puede verse como en el propio Callejón de los Peluqueros han surgido nuevos emprendimientos y con ello nuevas formas de empleo. Los propietarios hacen colectas para garantizar la higiene y el cuidado del entorno y organizan actividades en beneficio de los niños, adolescentes y ancianos. “La alianza desde lo comunitario ha contribuido al desarrollo local a partir de encadenamientos productivos, del efecto dominó, porque uno comienza arreglando su vivienda y otros lo siguen”, asegura Iglesias.

Imagen: La Jiribilla

El ingeniero Luis Ramón Rodríguez, jefe del Departamento de Trámites y Controles de esta misma institución, también valora de muy positivas la mayoría de las intervenciones del sector no estatal en el patrimonio construido. En su experiencia cotidiana ha podido apreciar que las personas, por lo general, tienen interés en respetar las normativas. “Como nos encontramos en una Zona Priorizada para la Conservación analizamos cada caso con nuestro equipo y planteamos las condicionantes relativas a las dimensiones de los vanos, la altura de los puntales, la expresión de fachada, los niveles o entrepisos, teniendo en cuenta el grado protección del edificio que puede ser I, II, III o IV y el área de protección donde esté ubicado el inmueble. Tenemos como documento rector las Regulaciones Urbanísticas que realizamos acá en Plan Maestro en el año 2009. Esas condicionantes deben ser respetadas por el arquitecto de la comunidad que presenta un proyecto de intervención a la Comisión Provincial de Monumentos. Finalmente se otorga o no el permiso de construcción”, explica. Recorriendo algunos de los nuevos negocios privados, encontramos casos en los que las regulaciones han sido respetadas aunque la rehabilitación ha sido asumida desde el contraste con elementos virtuales.

Este mecanismo, agrega Rodríguez, ha permitido recuperar muchas viviendas “porque al cuentapropista se le explica que en un año tiene que hacer arreglos en su propiedad. Si en ese periodo no ha hecho nada se le retira la licencia”. Con acciones de esta índole, señala el especialista, se ha logrado que el territorio vaya alcanzando una imagen más positiva. “A veces las personas piensan que por ser la fachada de su casa pueden hacer y deshacer y les hemos ido educando en el sentido de que sus propiedades forman parte del espacio público, conforman la ciudad y que por tanto las acciones deben armonizar y ser coherentes con lo que les rodea”, concluye.  

Recorriendo algunos de los nuevos negocios privados, encontramos casos en los que las regulaciones han sido respetadas aunque la rehabilitación ha sido asumida desde el contraste con elementos virtuales. Por ejemplo en el Restaurante La Vitrola, inaugurado en diciembre de 2014 en uno de los extremos de la Plaza Vieja y donde se puede viajar al pasado a través de la decoración, fue sustituida la madera por el vidrio en elementos como las puertas exteriores. Contrario a lo que algunos ortodoxos pudieran pensar, vale elogiar que el nuevo material se integra de manera orgánica a la composición y enriquece el entorno ya que el caminante ve reflejado en él los edificios más cercanos.     

Como afirmó durante el I Encuentro de Emprende­dores y Empresarios del Turismo del Centro Histórico Patricia Rodríguez Alomá, directora del Plan Maestro, con todas estas acciones del sector no estatal salen de la lista negra viviendas en mal o regular estado constructivo, lo cual constituye un “dolor de cabeza” menos para la Oficina del Historiador y el Gobierno Municipal: “Pienso que estamos viviendo un cambio de época que genera una serie de inflexiones importantes, nuevos mecanismos de trabajo, nuevas alianzas y nueva mentalidad. Es importante que logremos establecer relaciones de mutuo beneficio entre el sector estatal y el no estatal, buscando vías para acelerar el proceso de rehabilitación. Entendemos que esta alianza es estratégica, cada vez se suman más emprendedores y con ello ingresan más recursos económicos por concepto de tributos que se revierten en el modelo de gestión del Centro Histórico. Con el proyecto sociocultural Santo Ángel por dentro, surgido a partir de la economía solidaria, queda demostrado que se pueden crear sinergias interesantísimas. De esta forma todos ganamos y, sobre todo, gana la ciudad y el patrimonio”.

 

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