Tejados de vidrio

P. de la Hoz • La Habana, Cuba

Quien quiera ver, que vea. Ahí está la lista de los 26 exmandatarios latinoamericanos que firmaron en una reunión al margen de la Cumbre de las Américas un documento que se cuestiona la legitimidad del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Con mucha pompa titularon el libelo “Declaración de Panamá” y pretenden que los actuales Jefes de estado de las naciones convocadas a la cita condenen “la alteración constitucional y democrática que sufre Venezuela”. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, conocido por sus inclinaciones washingtonianas, aceptó el mamotreto.

Ah, pero quien quiera escuchar, que escuche. El artífice del texto injerencista es nada menos que el español José María Aznar. Hasta blasona de ello: “Me llena de orgullo haber contribuido a que 26 jefes de estado se pongan de acuerdo en la defensa de la libertad”, dijo en el momento de pasarle el documento a Insulza.

Ya se sabe que Aznar fue cogido in fraganti cuando apoyó a los golpistas que trataron de echar a Hugo Chávez del poder. Lo qué sí no muchos conocen es que el político español mostró su veta antichavista antes de que el venezolano fuera electo presidente.

La revista española Interviú, en enero de 2014 reveló la siguiente historia: José María Aznar envió a Venezuela en mayo de 1998 un grupo de trabajo. Su misión: asesorar en su carrera electoral a Irene Sáez —Miss Venezuela y miss Universo en 1981 y alcaldesa de Chacao entre 1993 y 1998— para que estuviera en condiciones de competir con el coco de la derecha española e iberoamericana, Hugo Chávez. Los viajes y estancias de aquella operación anti-Chávez fueron organizados por Pasadena Viajes, empresa de Francisco Correa, íntimo de Aznar, y pagados por éste a golpe de tarjetas  Visa Oro. Se incluyeron habitaciones en el hotel Tamanaco de Caracas, dietas, alquileres de coches y de un barco, e incluso compras en los Duty Free de los aeropuertos.

Casi sin excepción los 26 rubricantes poseen tejados de vidrio, lo  cual los descalifica éticamente para juzgar desempeños ajenos. Lo peor es que, más allá de sus fobias antibolivarianas, saben que echan mano a argumentos ficticios para atacar al gobierno de Nicolás Maduro.

Entre los firmantes no podía faltar el colombiano Álvaro Uribe, hoy día el principal saboteador del proceso de paz que tratan de instrumemntar las FARC y el presidente Santos.  El analista Alejandro Uribe (el mismo apellido pero en las antípodas del pensamiento del político colombiano) evaluó la gestión gubernamental del susodicho en los siguientes términos: “Uribe logró gobernar por dos periodos consecutivos manipulando el nacionalismo y la religión y provocando una verdadera tragedia interna en relación a los derechos humanos y ocho años de nerviosismo con sus vecinos limítrofes a los cuales se enfrentó porque eran de izquierda y con los cuales estuvo a punto de desatar verdaderas guerras.  Su enfrentamiento con Hugo Chávez no tuvo otra explicación que la inconformidad del uribismo, un movimiento de raigambre oligárquica, con un presidente claramente anti oligárquico.  El asilo político a figuras de la oposición a Chávez comprometidas con el golpe militar violento mostró su ascendencia netamente nacional-catolicista y su estilo pinochetista propio de la época de la guerra fría”.

Tampoco podía perder ocasión en la componente antivenezolana el mexicano Vicente Fox. A punto de concluir su sexenio, el  Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez emitió un informe de elocuente contenido, una de cuyas partes reza: “A pesar de las vistosas acciones" que promovió en el ámbito de los derechos humanos la administración del presidente Vicente Fox, en la que el discurso en torno a estas garantías fue una de sus principales divisas, la grave situación de pobreza en la que vive más de la mitad de la población en México y la impunidad que priva en el país son dos elementos fundamentales en los que se advierte la sistemática violación a los derechos humanos" (…) El presidente Fox convirtió la represión en su bandera”.

Que haya firmado la panameña Mireya Moscoso, no sorprende. Basta recordar cómo en su último día de mandato, la señora liberó al terrorista Luis Posada Carriles y sus compinches, a pedido del embajador de Estados Unidos.

Estas apenas son algunas de las perlas de los socios de Aznar: trayectorias políticas impresentables.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato