Galeano: “No tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo”

Centro Pablo • La Habana, Cuba

Por eso la noticia de su partida ha conmovido a tantas gentes en el mundo. Por eso se escriben y se escribirán esquelas, artículos, mensajes recordando sus textos lúcidos y valientes y su palabra pausada y vibrante.

Eduardo deja memorias y enseñanzas, horizontes atisbados y sueños por completar. Para eso seguirá sirviendo su autenticidad y su coherencia, su irreverencia y su amor a las tierras de nuestro continente estremecido.

Por eso compartimos ahora, de momento, estas ráfagas cortas de su pensamiento agudo y su sinceridad cortante.

Por eso recordamos ahora, y siempre, el segundo texto que acompaña esta nota urgente, en la que Eduardo hizo preguntas profundas y vigentes y en el que se cruzan, intensos, los nombres de Pablo de la Torriente Brau y Julio Girona.

“Seguir caminando los caminos del viento”

(Palabras de agradecimiento de Eduardo Galeano, al recibir el Premio Stig Dagerman, en Suecia, el 12 de septiembre de 2010.)

Querido Stig:

Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Boletín Memoria 129, septiembre de 2010

“¿Habrá mejor manera?”

Ese incansable recreador de nuestra memoria que es Eduardo Galeano, miembro temprano del Círculo de Amigos del Centro Pablo, estuvo en la Habana, como jurado del 23 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Además de recibir el Doctorado Honoris Causa en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, Eduardo conversó con el maestro Julio Girona hacia el final del Festival, donde el filme Rumor del tiempo compitió: “un documental redondito y hermoso”, según las palabras de Galeano.

Allí Eduardo nos dejó las palabras que siguen, como homenaje al Centenario de Pablo de la Torriente Brau y como testimonio de aliento para nuestro trabajo.

Uno se pregunta: ¿habrá alguna mejor manera de ganarle una pulseada la muerte?, ¿habrá mejor manera?

Este Centro perpetúa la memoria de Pablo de la Torriente pero la perpetúa viviéndola, haciendo cosas, multiplicándola en una tarea que me parece fecunda y linda. Así que yo me limito a enviar este mensaje para pedirle a Víctor y a todos los compañeros y compañeras que están en este asunto que sigan siendo.

Boletín Memoria 31, diciembre del 2001

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