“Eduardo Galeano levantó la autoestima a América Latina"

Narmys Cándano García • La Habana, Cuba
Fotos de Internet

Por estos días América Latina y el mundo transitan una y otra vez por las líneas eternamente encendidas que Eduardo Galeano dejó para contar la historia de un continente oprimido. Para Cuba, otra de sus muchas patrias, su ausencia —porque la muerte no existe para quien desentrañó todos sus misterios— significa la pérdida del amigo, del escritor y el vocero eterno de los pueblos.

Imagen: La Jiribilla

Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) accedió a conversar sobre quien reconoce como “el creador de un ensayo moderno, de carácter cívico y político con su propia estética literaria, que le permitió llegar a las masas”.

“Ese es a mi juicio su mayor mérito”, afirmó, y al referirse a su legado destaca que “Galeano contribuyó con su literatura y ensayística a rescatar la tradición más añeja y pura de la oralidad, con una obra fuertemente basada en elementos testimoniales y confesionales”.

Con ese estilo único devino en crítico severo de las realidades y amenazas que por siglos crucificaron a su continente, y cada palabra suya se convirtió en sentencia para tiranías y políticas amenazadoras. Como resultado de ese empeño, subraya el líder de los escritores y artistas cubanos que Galeano “contribuyó a que América Latina fuera mejor comprendida en todo el planeta, y sobre todo —apunta— levantó la autoestima al imaginario popular de los países de la región justamente por ese estilo confesional con el que tocó el fondo de la sensibilidad humana”.“Ese es a mi juicio su mayor mérito”, afirmó, y al referirse a su legado destaca que “Galeano contribuyó con su literatura y ensayística a rescatar la tradición más añeja y pura de la oralidad, con una obra fuertemente basada en elementos testimoniales y confesionales”.

Recordó Barnet que el genio uruguayo obtuvo en dos ocasiones el Premio Casa de las Américas con su novela La canción de nosotros y el libro Días y noches de amor y de guerra. No obstante, cita las que considera sus mayores creaciones: Las venas abiertas de América Latina— venas que, asegura, todavía están abiertas, porque la Guerra Fría no ha cesado contra muchos de los países de la región— y Memoria del fuego.

Relata, además, que compartió con Eduardo y Elena Poniatovska, el trabajo con fuentes vivas, labor en la que fundieron criterios con el objetivo único de contar la verdadera historia latinoamericana. Describe entonces a su compañero de pesquisas como “un escritor ingenioso, con gracia sardónica y vocación de muy alto calado político”.  

Desde esa óptica fraternal, y con el objetivo de perpetuar una obra que narra la “vida” de tantos pueblos, asegura Miguel Barnet que el mejor homenaje a Eduardo Galeano es leer su obra, que está “libre de discursos panfletarios o consignas, pero cargada de una profunda esencia política”.

En su mensaje de condolencias al saber de la muerte del escritor uruguayo, escribió el presidente de la UNEAC que “su obra quedará como un legado cívico y literario para todas las mujeres y los hombres que vivimos en este planeta”.

Comentarios

^Profundo y conciso el homenaje a este grande que nos guió por las Venas Abiertas de América Latina, desde la tierra de Armando Tejada Gómez- salía a caminar por la cintura cósmica del sur- .Juntos nos dirían No es el fin de la historia.

Un articulo muy interesante, sobre un hombre grande de America Latina.

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