Encuentro de academias de ballet: propiciar espacios para la creación

Camila Novas • La Habana, Cuba

Porque hablo desde la pasión y el espacio de la discusión por el mejoramiento, me permito estas palabras. El objetivo de estas líneas no es otro que, hasta donde alcance, mejorar lo mejorable, elogiar lo elogiable y ratificar lo innegable.

El movimiento balletístico en Cuba sigue gozando de buena salud; la Escuela Cubana de Ballet tiene de estos elementos: insatisfacciones, motivos de alabanza y conquistas que deben permanecer en urnas de cristal.

Imagen: La Jiribilla

En el contexto del XXI Encuentro de Academias para la Enseñanza del Ballet, se efectuó en el Teatro Nacional de Cuba una serie de funciones en las que reinó la premisa de este evento: el escenario se convirtió en un lugar de intercambio, de mezcla cultural, de maneras de hacer una misma cosa: danzar.

Por parte de la Escuela Nacional de BalletFernando Alonso” (ENB), prevaleció su acostumbrada calidad técnica, así como acertadas selecciones de repertorio. El resultado: puestas en escena de alto valor.

También se presentaron los centros de enseñanzas del resto del país con propuestas igualmente atractivas. Esto constituye nuestro motivo de alabanza, pero no es de humanos la inmovilidad, el ascender siempre va a ser necesidad.

Es por ello que deseo señalar un aspecto que estoy segura es de conocimiento de los interesados y se realizan esfuerzos en tal sentido, pero no con la premura que el tema amerita: me refiero a la necesidad inaplazable de enriquecer el repertorio de la Escuela en tanto diversidad de montajes coreográficos. Con esto no me estoy refiriendo a la elección de las escenas o suites de grandes clásicos que rigurosamente se lleva a cabo durante el curso, y que se dejaron ver en estas funciones: II acto del ballet El lago de los cisnes y suite de La bayadera; sino a las ofertas paralelas que deben existir, o que existen y deben ser mayores en número. Las escuelas de ballet deben y tienen que insistir en potenciar el desarrollo coreográfico de sus profesionales, tanto estudiantes como profesores.

Imagen: La Jiribilla

Si bien es cierto que, dado el auge de influencias foráneas al que estamos expuestos, se trabaja con esta visión; también es importante que el espacio para la creación sea propiciado por los interesados en el tema. En la medida en que estos procedimientos estén más apoyados por las autoridades de cada centro –me refiero a organizar funciones internas para creadores, crear concursos coreográficos que tengan cabida de forma intramural o de otras formas, con imaginación y disposición— todos nos veríamos beneficiados y hasta sorprendidos. Si se trabaja desde la motivación al creador, el resultado será un repertorio con variedad de estilos y temas, funciones mejor logradas y no tan reiterativas, sin mencionar la extensión de posibilidades para los estudiantes de potenciar su talento y maleabilidad para otras manifestaciones; lo que nos nivelará con las corrientes actuales.

El Concurso, que tiene lugar paralelo al Encuentro, donde en una de sus vueltas para los mayores y en la única de la Categoría Infantil se ejecuta una variación libre, ha de despojarse de métodos manidos y crear, no solo una variación que haga lucir al concursante, sino que agrade a la audiencia. Menuda tarea en la que se impone seguir trabajando.

Se agradecen las ofertas coreográficas que tratan temáticas juveniles. Ese espíritu fresco resulta disfrutable para los intérpretes, permitiendo que el intercambio con el público sea auténtico. En ese caso está Baile de Graduados, de la Escuela Nacional de BalletFernando Alonso”, La Fille Mal Gardée, de la Academia “Vicentina de la Torre” de Camagüey, y los montajes individuales de los Talleres de Orientación Vocacional hacia las Artes, el Nivel Elemental de la ENB y las Escuelas Vocacionales de Arte de Holguín y Santiago de Cuba. Estas últimas supieron captar los elementos que el público prefiere y agradece ver en edades tempranas, a veces con recursos ya usados, pero funcionales, lo que demuestra que, si bien se realizan esfuerzos loables, todavía se debe trabajar en diversificar las propuestas; como siempre hemos hecho: originar un producto genuino; tomar lo mejor de otras latitudes y adaptarlas a nuestra riqueza cultural.

En fin, brindar un espectáculo diverso y a la altura de los tiempos; un repertorio enriquecido para un público que tendrá motivos para mostrarse agradecido.

Comentarios

MUY BUENO SU COMENTARIO PERO CREO DEBEN RECONOCER EL ESFUERZO DE SUS ESTUDIANTES Y PROFESORES, ADEMAS CREO QUE DEBIO SEÑALAR SUS PREMIOS, YA QUE ESO ESTIMULA A LOS ESTUDIANTES Y QUE SU ESFUERZO NO HA SIDO EN VANO.GRACIAS

Muy acertado el artículo, válido también para el ballet nacional de Cuba. Hasta los bailarines sienten esa necesidad de actualización en el ámbito coreográfico. Es una necesidad, nuestra escuela debe encontrar el equilibrio entre continuidad y ruptura. Ponerse a tono con los tiempos desde lo coreográfico pues la técnica está muy actualizada

Muy bueno el comentario, se ve que la cra Camila conoce el tema, hace falta que siga escribiendo sobre esto, la juventud se impone, adelante, saludos, Roberto

Brillante. Pasión y conocimiento. Que pase la juventud

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