Cinco respuestas de Ramona de Saá

El futuro será esplendoroso

Pedro Ángel • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Ramona de Saá, Cheri, es una de las grandes maestras de ballet de nuestros tiempos, la más destacada discípula de los Alonso en el terreno pedagógico, la Directora de la Escuela Nacional de BalletFernando Alonso”, fundadora y líder natural de los Encuentros de Academias para la enseñanza del Ballet (desde 1994) y del Concurso para estudiantes de Ballet (desde 1995).

Entre clase y clase, asediada por profesores cubanos y extranjeros, caminando por los hermosos pasillos de la Escuela y en algún breve receso en su oficina, logro arrancarle cinco respuestas a esta mujer que vive para el Ballet y para que las más jóvenes generaciones de bailarines y maestros reciban una esmerada formación.

¿Cómo valoraría hasta hora el evento?

El Encuentro de Academias y el Concurso han marchado bien. Hemos tenido una buena asistencia, no es la mayor, no es un record, pero tenemos entre nosotros estudiantes y profesores de catorce países: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, EE.UU., Francia, Guatemala, Italia, México, Panamá, Perú, República Dominicana, Venezuela y la delegación cubana que es, por supuesto, la mayor.

Fueron acreditados más de 600 estudiantes extranjeros, maestros y otros acompañantes. De ellos, 115 participaron en el concurso, que este año nos deja importantes lecciones.

Imagen: La Jiribilla

Retos…                                                        

Es necesario prepararse aún mejor para este tipo de evento. Sobre esto vengo insistiendo desde hace tiempo. Hoy existen concursos muy fuertes en el mundo. En China, en Japón, en EE.UU., a donde hay que ir con una preparación de excelencia para poder abrirse paso y triunfar. Por eso, nuestros maestros deben desarrollar una mirada de largo alcance, tener luz larga a la hora de seleccionar la variación o el pas de deux con que se presentarán sus discípulos. El apuro, la desesperación ante decepciones temporales, el afán por renovar esas variaciones cada año, pueden conducir al fracaso. Cada profesor debe tener muy claro cuáles son las obras que le vienen bien a su estudiante, que se ajustan a su modo de hacer. Y te digo más: ¿Por qué Carlos Acosta fue un ganador de concursos tan seguro? Por supuesto, por su gran talento, pero siempre bailaba obras que dominaba muy bien y en las que podía dar el máximo, piezas que encajaban con su temperamento y modo de bailar. Es un ejemplo para analizar, una lección para aprender. Esa debe ser una labor de reflexión profunda que es el primer paso hacia el éxito.

¿Qué destacaría de esta edición en particular?

Durante el Encuentro se acaban de hacer cosas muy interesantes como la Suite de La bayadera interpretada a cuatro manos por estudiantes norteamericanos de la Sarasota School; del Liceo Germana Erva, de Italia; de la Escuela de Música y Danza de Monterrey; y la Escuela Nacional de BalletFernando Alonso”, de Cuba. Una excelente muestra de colaboración y amistad que logró reunir a estudiantes y maestros en un esfuerzo común y con un buen resultado.

¿Cómo ubicaría este evento en el contexto actual?

El Encuentro de Academias de La Habana se ha consolidado como en un espacio metodológico excelente, bajo la guía de la Escuela Cubana. Cada año llegan muchos maestros y profesores para intercambiar sus ideas y sus métodos con los cubanos; vienen con sus alumnas para bailar junto a nuestros estudiantes varones —que son muy buenos— pues es una experiencia que en muchas ocasiones les resulta casi imposible realizar en sus países, donde hay pocos niños dispuestos a estudiar el arte de la danza, y por eso se desviven por tomar nuestras clases de Pas de deux. Ellos aprenden mucho y los cubanos también.

Para el próximo año ¿qué esperar con respecto al concurso?

El próximo año tendremos la edición número catorce en todas las categorías. Este que concluye ha sido muy fuerte y parejo. Un concurso de excelencia. Es cierto que los cubanos arrasaron con los grandes premios pero tuvieron resistencia de parte de los visitantes y una jovencita norteamericana se llevó la medalla de oro en su categoría. 

El Concurso necesita crecer en muchas cosas, que sea más conocido en el extranjero y que los premios resulten más atractivos. No siempre está en nuestras manos dar solución a estas cuestiones. Eso propiciaría la asistencia de una mayor cantidad de concursantes y con un nivel más alto. Así, nos veremos ante una lid de mayor rigor, digno de las glorias de la Escuela Cubana de Ballet. Así será seguramente. El futuro, sin dudas, será esplendoroso.

Imagen: La Jiribilla

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