Entrevista con el trovador Raúl Torres

La Misión triunfó desde sus inicios

Maylin Guerrero Ocaña • La Habana, Cuba

Inmerso en conversaciones con casas discográficas de la Isla para lograr sacar al mercado un nuevo disco que recogerá temas suyos interpretados a dúo con reconocidos músicos cubanos, se encuentra el trovador Raúl Torres, por muchos conocido gracias a su canción “El regreso del amigo”, que dedicó al líder de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez Frías.

Precisamente fue este tema musical el que le abrió las puertas de Venezuela, la cual pudo conocer a fondo gracias a su participación en la Misión Cultura Corazón Adentro en el hermano país. Esos días aún continúan frescos en la memoria del trovador, y sobre ellos no duda en conversar con La Jiribilla.

¿Cómo y cuándo empezó todo?

Imagen: La Jiribilla

Todo comenzó a raíz de la canción que le dediqué al comandante eterno Hugo Chávez. Hubo una primera oportunidad de ir a Venezuela, a participar en el Encuentro de Intelectuales, Artistas y Luchadores Sociales en el año 2013, y allí fui invitado por el presidente Nicolás Maduro a recorrer varios estados venezolanos. Empezó a gestarse la posibilidad de hacer una gira, y la mejor manera de conseguirlo fue incluyéndome en el programa de la Misión Cultura Corazón Adentro. Tuve entonces la oportunidad de participar en ella alrededor de seis meses.

Recorrimos varios estados, fuimos a distintas misiones, en Caracas, Anzoátegui, Barinas, Portuguesa, Mérida y otros más, y hacía conciertos junto a mi grupo, donde a modo de espectáculo incluíamos a artistas e instructores de arte que trabajaban allí, y también a ciudadanos que vivían en esos barrios. Los conciertos eran muy interactivos, el público participaba mucho, y fue una experiencia muy renovadora. Me aportó mucho. Conocí una parte de la vida de los pueblos latinoamericanos que yo no tenía muy clara, y confirmé que realmente –pese a los esfuerzos por revertirlo- aún existe una pobreza considerable, en este caso en Venezuela, y así  se estaba ayudando mucho a los barrios marginales de esa nación. La Misión Cultura Corazón Adentro ha tenido un papel fundamental en esta especie de reanimación de la vida artística y cultural del país. 

¿Crees que este proyecto ha confirmado a la cultura como eje transformador de la vida de esos barrios, y que está en sintonía con los programas sociales que lleva adelante la Revolución Bolivariana?

Por supuesto. Mira, he estado en varias ocasiones en una comunidad caraqueña llamada La Piedrita, en la zona del 23 de Enero, donde reposan los restos del comandante eterno Hugo Chávez. He tenido la oportunidad de visitarla más de una vez porque me han invitado ellos mismos para participar en sus actividades. La acogida ha sido siempre muy cariñosa. Desde que llego a la comunidad me parece que estoy en un barrio cubano, donde hay montada una fiesta de los CDR, por todas las actividades que se organizan allí para los niños, para la tercera edad, se hacen conciertos con artistas locales y con invitados. O sea, que allí notas el impacto maravilloso de la Misión Cultura. Pero no se limita solamente a ella, pues luego también se unen las demás misiones deportivas, los colaboradores médicos, y el resultado es muy positivo para estas comunidades. Y eso es lo que estamos haciendo los cubanos allá. De ahí el cariño que nos tienen, sobre todo en esos barrios, que dicho sea de paso, representa a la mayoría de los habitantes de Venezuela.

Imagen: La Jiribilla

La Misión Cultura Corazón Adentro es un proyecto que desde sus inicios ha triunfado. No se debe pensar en abandonarlo porque es necesario; no solo para Venezuela, sino para muchos países latinoamericanos que tienen la misma situación. Tuve también la oportunidad de estar en Bolivia, en el año 2011, junto a mi hermano el trovador Eduardo Sosa, e hicimos un recorrido por varias misiones en ese país. Allí no estaba la Misión Cultura tan arraigada como en Venezuela. Sentimos que también allí hacían falta misiones, porque cada vez que llegábamos a una comunidad se hacía necesaria la presencia de nosotros para la participación de los que vivían allí. Realmente en Venezuela se ha gestado un proyecto que puede diseminarse por toda América Latina.

¿De qué manera influyeron en tu carrera artística todas estas experiencias vividas dentro de la Misión Cultura Corazón Adentro? 

Desde mis primeros años de creación siempre tuve como referente importante la música latinoamericana. Escuchaba a los argentinos León Gieco, Mercedes Sosa, Charly García, al venezolano Alí Primera, y a otros muchísimos cantores latinoamericanos que influyeron enormemente en mi lírica, no solo musicalmente, y al tener este encuentro con la música venezolana folclórica, descubrí un nuevo abanico de posibilidades que mi obra está reflejando actualmente.

Tuve la oportunidad de cantar junto a la importantísima trovadora venezolana Amaranta, el grupo venezolano Surconciente, con el cual realizaré un concierto en estos días en La Habana, en el teatro Miramar, y otros cantautores de esa tierra que me enseñaron lo que es el joropo, el merengue, toda esa gama de ritmos que tiene la música venezolana y la música llanera. Establecí una especie de comparación con la música campesina, y tienen muchos puntos en común, sobre todo en lo que respecta a la improvisación. Esa manera campechana de decir, que me gustó mucho, la asumí como mía.

Recientemente te otorgaron la réplica del machete mambí del Generalísimo Máximo Gómez

Sí. Creo que es un reconocimiento a la labor que he realizado hasta el momento y a toda la que está por venir. Más que un reconocimiento es un impulso a mi carrera, que me lleva a comprometerme más con mi perspectiva de la vida, con los valores que defiendo, que son inquebrantables, y que defenderé siempre.