Memoria necesaria

Silvio Rodríguez Domínguez • La Habana, Cuba
Mucho concreto proyectado al cielo”
 

Me gustaría que pudieran ver lo que yo veo desde esta habitación. La costa baja y arenosa del Pacífico reflejando rascacielos fantasmas. Y digo fantasmas porque no se ve ni una sola persona mirando desde los miles de balcones, ni una persiana abierta como alivio al fuego de la tarde, ni siquiera una humilde matica colgando, haciendo fotosíntesis de la luz tropical.

Mucho concreto proyectado al cielo.

Acaso como premonición de una vastísima enredadera de familias que ascenderá desde los barrios a dar vida a la piedra inanimada, o que bajará de las montañas como avalancha viva, inundando el asfalto en su corriente de esperanza.

8 de abril de 2015, 17:24

 

“Que venga Dios y lo mire”
 

Repudio las malas maneras, vengan de donde vengan, aunque confieso que me costaría sentarme plácidamente con quienes piden a los autores del bloqueo que lo continúen, a costa del dolor de su propio pueblo. Si así representan a su país, “que venga Dios y lo mire”, como dice el dicho. La chusmería representa el atraso, sé muy bien que para ser popular no hay que ser grosero, mucho menos en el ámbito político. Pero ante personajes que se abrazan con terroristas que vuelan aviones civiles, o ante uno de los asesinos confesos de un ser humano como Ernesto Guevara, reconozco que se pudieran alterar los ánimos

9 de abril de 2015, 16:43

 

“(…) la Cuba que yo creo vale más la pena…”
 

El responsable principal de los problemas actuales de los cubanos es el voluntarismo de Washington, que no podía admitir que unos jóvenes patriotas gobernaran su propio país, después de arrebatárselo a los criminales que se lo pusieron en las manos; país donde hasta el día anterior ellos campeaban por su respeto, país en el que la mafia invertía millones para llenar de hoteles el este de la Habana hasta Matanzas. Está en cientos de entrevistas y declaraciones, y hasta en El Padrino lo dicen. ¿Por qué los batisteros y la mafia se volvieron a juntar para matar a Kennedy? Hay innumerables documentos desde que Washington decide hacerle la guerra al gobierno cubano, donde trazan planes de desestabilización y de atentados, donde diseñan un bloqueo para asfixiar el país y crear un hondo malestar en la población. Esa es la política que llevaron a la práctica durante medio siglo, que le ha costado la vida a miles de cubanos y que torció la historia para siempre, llevándola al momento en que estamos en nuestros días. Y vamos a dejarlo porque en un rato tengo que hacer un concierto de parte de la Cuba que yo creo que vale más la pena, sin desdorar a algunos de los presentes.

9 de abril de 2015, 17:58

 

“Hojarasca…”
 

El gobierno de Cuba difícilmente le dará lugar a una oposición pagada por quienes desde hace dos siglos están diciendo que Cuba tarde o temprano va a caer como fruta madura en su regazo. El hecho de que la hayan querido madurar a la cañona con algunas invasiones, asesinatos y derribos de avioncitos, es hojarasca sin importancia...

9 de abril de 2015, 18:10

 

Mi sincera opinión
 

 ¿Cómo podemos quejarnos, como tantos han hecho, de la falta de un periodismo más crítico y autocrítico, y ahora caerle en pandilla a Fernando Ravsberg que, con su visión personal y comprometida de décadas viviendo en Cuba, desbarata constantemente la distorsión que comete buena parte de la prensa mundial con nuestra realidad?  Considero un error enorme enfilarle los cañones a Ravsberg, por contar lo que ve desde su percepción personal.

Si la Revolución ha sido capaz de reconocer sus fallas, si revolucionarios de la talla de Fidel y el Che nos dieron innumerables veces la lección de volverse contra nuestros errores ¿qué significa el linchamiento de un  periodista crítico?

Señores, volvamos a leer, asimilemos los discursos de nuestro Presidente, Raúl Castro.

Con perdón de los abnegados compañeros que puedan justificar los gritos de ¡a por él!; quitándome el sombrero ante los insignes académicos que a lo mejor sin darse cuenta inflan la guillotina; respetando muchísimo a intelectuales de grandes méritos y similares responsabilidades, me parece que este ataque simultáneo contra Ravsberg puede parecer campaña, reminiscencias de quinquenios grises y parametraciones, acto de repudio innecesario y contraproducente, además de injusto.

¿Realmente se hizo una divulgación correcta de las actividades colaterales de la Cumbre de Panamá? ¿Todos los aspectos de lo sucedido fueron bien mostrados y debidamente analizados? Yo estuve allí y sinceramente no me creo con toda la información. Ese bendito elegido que la tiene, que la organice y la publique, por favor.

Más allá de las imprecisiones que pueda haber en el escrito sobre la confrontación de la sociedad civil enviada por La Habana y la fletada por Miami, el compañero Ravsberg ha dicho lo que muchos piensan. No caigamos en la simpleza de creer que todo lo que se dice desde afuera es falso, automáticamente. Lo falso, lo artero es la razón que mueve a algunos a decir, los matices que a veces se subrayan, pero alguna que otra vez se pueden escuchar cosas que nos pican, sobre todo si están basadas en evidencias.

En tales circunstancias, demasiado a menudo aparecen injurias y chirridos, cuando lo que más falta hace es serenidad, lucidez para no caer en actitudes que son trampas a la inteligencia, y que los fabricantes de obtusos saben convertir en banderolas a imitar, incluso en otros ámbitos, para complicarlo todo más.

Otra cosa que quiero señalar es que demasiado a menudo, para ponerle correctivos a Ravsberg, clara o veladamente se señala su nacionalidad, como si tal cosa fuera una impedimenta. Ojo con el nacionalismo a ultranza. Espero que nunca olvidemos que Nuestra América no es una frase retórica, sino sangre de un mismo cuerpo que corre por nuestro continente, por nuestra Historia, con la hermandad como fundamento y destino.

Domingo, 19 de abril de 2015

 

Respuestas a los lectores

Gustavo de la Torre Morales:

No estoy de acuerdo con algunas de tus interpretaciones y conclusiones (incluso respecto a mi), pero publico tu criterio como espero que nuestra Cuba martiana sepa hacer con diferentes puntos de vista. Y con esto no defiendo los argumentos de los pagados por el imperio, o de los anexionistas agazapados (como dijo ayer una periodista), aunque en una Cuba fuerte y sólida poco importará que cuatro gatos se reúnan y maúllen.

Defiendo a Ravsberg no por capricho sino porque he vivido lo suficiente para percibir que este embullito colectivo contra él puede traer males mayores. Por supuesto que puedo estar equivocado en mi "percepción", pero cuando veo a cuatro o cinco pateando a uno, por instinto tiendo a defender al uno, aunque después deba pedir disculpas (y regañar, porque una cosa es ser revolucionario y otra pandillero).

No es la primera vez que hablo donde muchos callan y espero que no sea la última.

20 de abril de 2015, 10:19 

 

Querida Lien,

yo estoy aquí desde el primer día muy consciente de que el que sale al ruedo, a opinar, tiene que hacerlo “con dos jabas: una para dar y otra para recibir”, como decimos los cubanos. Así que muy bien recibidas tus discrepancias que entiendo porque también reflejan lo borroso de algunas informaciones que por supuesto nos influyen, incluyéndome a mí, claro está.

No voy a negarte que me pongo gato ante ciertos excesos, mucho más cuando veo tendencias sostenidas (sin bemoles). Me tocó vivir épocas en que el extremismo campeó por su respeto, aunque nunca me ha gustado hablar mucho de eso, mucho menos de la parte que me tocó. No soporto a los llorones. Además en aquel entonces también salí al ruedo a dar y a recibir, porque pasivo nunca he sido (sí un poco pacifista, aunque no a ultranza).

De vez en cuando hay un repunte de aquellas rabiosas costumbres, cacerías de brujas, ofensivas seudorrevolucionarias que dejan regueros de malestares, inconformidades que acaban haciéndole más daño que bien a lo supuestamente defendido. Esos extremismos también los hay, y fuertes, en la acera opuesta. Suelen ocurrir ante lo desconocido, en momentos más o menos cruciales o tensos.

Supongo que esas furias nefastas a veces serán desatadas por guardar apariencias; otras por inseguridad, por aquello de sentirse vivo sólo cuando se choca, cuando hay algo tangible a lo que darle, como cuando se mira al mundo en blanco y negro. Pero la vida, como decía mi viejo Dagoberto, “es bella y en colores”.

20 de abril de 2015, 16:21 

 

Los textos publicados pertenecen al blog Segunda cita del cantautor cubano y funcionan a modo de bitácora de lo que escribió sobre lo sucedido en Panamá y su posterior desarrollo.  

 

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