Entrevista Alexis Seijo, jefe de la Misión Cultura

Un corazón que se expande

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba

Conoce infinidad de nombres. No importa si ya se regresaron a su tierra natal o realizan hoy su labor en lejanos parajes. En un santiamén, Alexis Seijo puede mencionar “santo”, “seña” y trayectoria de muchísimos jóvenes que han integrado la Misión Cultura Corazón Adentro en los tres años que él lleva al frente de esta.

Y ciertamente no son solo jóvenes los que protagonizan esta humana Misión en tierras venezolanas, pero Alexis de todos habla como si lo fueran, con el tono de un padre al que ocupan la mente los éxitos y dificultades de sus muchos hijos, particularmente cuando tiene que "dejarlos" por pocos días para venir a La Habana.

No hay necesidad de forzarle las palabras, entonces, cuando le pedimos un recuento del último año de la Misión, a propósito de su séptimo aniversario.

“En el mes de agosto del año pasado comenzamos el despliegue en los 24 estados de Venezuela. Este paso fue muy importante porque hasta ese momento solo teníamos presencia en 12, con las líneas de formación comunitaria (trabajo con los integrantes de la comunidad) y de formación de formadores (capacitación a los actores que pueden a su vez reproducir estos conocimientos). Sobre todo nos expandimos con la formación comunitaria, que es a la que responden fundamentalmente los instructores de arte.

“Con la formación de formadores, dígase de diferentes actores venezolanos, sean de instituciones culturales o sociales (miembros de consejos comunales, voceros de cultura, miembros de la misión Robert Serra, entre otros) estamos actualmente en 15 estados, aunque al finalizar este año también debemos abarcar los 24.

“En general, la misión tiene hoy casi 1 200 colaboradores, de ellos 946 son instructores de arte o profesionales que ejercen como tal. Estos hoy tienen el reto de estudiar ampliamente la cultura venezolana, su rica y diversa cultura popular; trabajar con pueblos originarios, dominar instrumentos musicales que no son usuales en Cuba, aprender nuevos pasos de danza…

“Con todo este conocimiento integrado, tienen que realizar una labor de promoción sociocultural: propiciar, desde la cultura, procesos de transformación comunitaria en los espacios donde se encuentran. Deben identificar necesidades y distinguir a los cultores y a aquellos actores sociales en las comunidades que puedan propiciar una mayor participación de la sociedad en la solución de sus problemas, culturales o no (se trabajan, por ejemplo, temas ambientales, de salud).

“Por ello en las bases de misiones trabajan conjuntamente los colaboradores de la salud, del deporte y los nuestros, quienes deben atender las diferentes problemáticas que tienen estas comunidades.

“Todavía no tenemos un año de estar en estas comunidades y ya vemos los resultados; uno ve un cambio en la vida de los territorios con la labor del médico, del deportista, el acceso a la cultura, el disfrute y la participación. Ha sido esencial en estos lugares la visión integral y transformadora.

“Por ello, si bien en el mes de agosto del año pasado ubicamos 600 instructores en base de misiones con este fin, ahora vamos a ampliar esa presencia con 725. Así la inmensa mayoría de nuestros instructores de la línea de formación comunitaria van a estar en las bases de misiones.

“A pesar de los avances sociales propiciados por la Revolución bolivariana en estos 15 años de trabajo, existen zonas en las cuales hay que profundizar estas conquistas, y para ayudar desde la cultura en este objetivo están nuestros colaboradores. Tanta responsabilidad implica una mayor preparación en Cuba y en Venezuela, así como la necesidad de perfeccionar la selección del personal que va a asumir este trabajo en condiciones que son complejas.

“En sus siete años de existencia, por la Misión han pasado más de aproximadamente 5 000 colaboradores de diversas formaciones. La han integrado instructores de arte de las primeras graduaciones, las de los años 70 y 80, y los de la Brigada José Martí, formados a partir del año 2000, continuadores de aquellos primeros. Estos más recientes son mayoría en nuestra Misión, conformada en un 60 por ciento por jóvenes.

“Hemos tenido el privilegio de que por ella también hayan pasado artistas, intelectuales, creadores, quienes se han sumado a las visitas a las comunidades, a los intercambios con el pueblo…

“Y esta relación entre instructores más experimentados con jóvenes de espíritu fresco y artistas profesionales, ha permitido el desarrollo de compañeros que, al regresar a Cuba, han sido elegidos para ocupar importantes cargos de dirección.”

¿Termina entonces el transformador siendo transformado?

“Efectivamente, la Misión, además de ser un gran reto y privilegio, se nos convierte en un proceso mutuo de aprendizaje, de construcción: el colaborador le aporta a la comunidad las claves para el desarrollo sociocultural de su realidad, y a la vez encuentra este la posibilidad de conocer la rica cultura venezolana, de vivenciar de cerca el aporte de los pueblos milenarios, de sentir el poder transformador de su gestión…

“Este fenómeno amerita ser más difundido y estudiado. Hay historias magníficas de cómo quienes integran nuestra Misión regresan siendo profesionales más capaces, y sin dudas mejores seres humanos.

Para Alexis, como jefe de la Misión, ¿cuáles han sido los momentos de mayor aprendizaje?

“Cada día de los tres años, sin distinción… Agradezco la oportunidad de haber compartido con muchos compañeros, de haber estado en momentos gloriosos y otros difíciles para la Revolución bolivariana y para la izquierda (la muerte del Comandante Chávez, por ejemplo) y haber sido testigo de cómo ese pueblo se levantó y pudo enfrentar a la derecha en unas elecciones complejas. Vivir el proceso bolivariano con el presidente Nicolás Maduro, estar en lugares que Martí visitó “sin quitarse el polvo del camino”, todo ello me ha aportado sobremanera.

“El ver cómo nuestros compañeros se han crecido en momentos muy complicados: las llamadas guarimbas, el golpe económico, y otros intentos de la derecha por revertir un proceso tan importante para la historia latinoamericana y mundial, también ha sido motivo de orgullo.

“En estos momentos todos sentimos que hemos crecido, nuestra gente se ha mantenido con el pueblo venezolano, y seguirá estando ahí, como lo ratificó el presidente Raúl Castro al participar en marzo pasado en la reunión extraordinaria del Alba-TCP.

“Estaremos todo el tiempo que se necesite, al lado de nuestros hermanos venezolanos, trabajando en este proceso tan singular que constituye el enriquecimiento del alma de un país, de su cultura, su espiritualidad, su identidad.

“La Misión Cultura Corazón Adentro solo pudo tener por madres nuestras dos revoluciones –la cubana y la venezolana- y por padres a dos grandes líderes de nuestra historia regional, Hugo Rafael y Fidel Castro. Nosotros somos continuadores de esta grandeza.”

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