Espacios compartidos entre Lorna Burdsall y Adolfo Izquierdo

Marilyn Garbey • La Habana, Cuba
Foto: Juan Carlos Borjas

La exposición Burdsall-Izquierdo Continuo Espacio-Tiempo ha sido uno de los momentos más extraordinarios del Festival Danza en Paisajes Urbanos, Habana Vieja Ciudad en movimiento. Muestra personal del artista Adolfo Izquierdo, homenaje a la bailarina y coreógrafa  Lorna Burdsall, es un feliz ejemplo de las imbricaciones entre la danza y las artes visuales, entre la inteligencia y la sensibilidad, entre la memoria y el futuro.

Imagen: La Jiribilla

En una sala del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, en el corazón de la Plaza Vieja, los espectadores asisten a un acto de justicia con una de las figuras claves en la Historia de la danza cubana, y digo que se hizo justicia porque creo que Lorna merecía muchos más agradecimientos de los que les tributamos en vida. Es cierto que recibió el Premio Nacional de Danza, pero nos demoramos hasta el 2008. En 2012 se publicaron sus memorias, pero ella no alcanzó a hojear un ejemplar de la edición en español, publicada por Unión.

Por amor llegó Lorna a Cuba y la joven bailarina norteamericana se enroló en la aventura de fundar el movimiento de danza moderna.

Por amor llegó Lorna a Cuba y la joven bailarina norteamericana se enroló en la aventura de fundar el movimiento de danza moderna. La primera función de la compañía creada por Ramiro Guerra mostró Estudio de las aguas y La vida de las abejas, obras de Doris Humphrey montadas por Lorna. Fundadora de la Escuela Nacional de Danza en 1965, a fines de los 80 del pasado siglo creó Así somos, la primera agrupación de danza contemporánea que vio la luz en Cuba, apertura a otros caminos que solo hoy valoramos con claridad: fusión de danza y teatro, redimensión escénica de los objetos, música original  y mucho humor en la perspectiva narrativa, creación de personajes que reflejaban la dura cotidianidad del Período Especial. También ideó los Felicios, llamados ejercicios para ser feliz, terapia sicomotriz para desarrollar armónicamente la personalidad.

Adolfo Izquierdo es discípulo de Lorna, y fue parte de Así somos en los 80. No sé cómo llegó al grupo, pero su trayectoria creadora atestigua que ha sido consecuente con el espíritu que allí se respiraba. La mirada de Adolfo no respeta las fronteras del arte. La fotografía, el cine, el video, la danza, el teatro, la música, han sido plataformas para expresar sus inquietudes.

Hoy propone una instalación donde encuentran cauces sus obsesiones. Registros fílmicos de coreografías de Lorna proyectados en pantallas digitales, un icosaedro por cuyos lados es posible seguir el rastro de un bailarín en movimiento, y un enorme lienzo revelador del proceso de construcción del dispositivo. Con esta última pieza, Adolfo se confiesa como un artesano que hubo de trabajar esforzadamente para construirlo. Telas y varillas sirvieron como soporte a la proyección, obra que exige la participación del espectador.

Imagen: La Jiribilla

El reconocimiento al itinerario estético de una mujer tan creativa como lo fue Lorna y el rescate de un fragmento de la Historia de la danza cubana se realizan con tecnología digital de punta, a través del lente de Adolfo Izquierdo. Pensamientos nocturnos, Bicicleta, Virus gris, Ayer, son coreografías para Así somos, concebidas entre los 80 y los 90. En cada pieza resaltan la figura humana como protagonista, el cuerpo en movimiento, la revelación de las emociones, el uso de las telas, el deseo de comunicarse con el otro. Conservar esas imágenes es un noble gesto hacia el futuro, es un intento de revertir el carácter efímero de la danza y apresar el instante en que se hace el milagro del encuentro del bailarín con el espectador.

Conservar esas imágenes es un noble gesto hacia el futuro, es un intento de revertir el carácter efímero de la danza y apresar el instante en que se hace el milagro del encuentro del bailarín con el espectador.

Utilizando herramientas que están hoy de moda, ha hecho un uso inteligente de la tecnología para hacer su obra y dialogar con el espectador. Esa fue una de las razones que le valieron el Premio TECNOLOGIAS QUE DANZAN 2014, merecido aval  al  artista a quien debemos algunas de las instantáneas más hermosas de la danza cubana.

Según la investigadora Mercedes Borges, el videodanza es el área de mayor creatividad en la danza cubana hoy, es la zona donde aparecen las propuestas más inquietantes. Por eso aciertan los organizadores del evento al abrir un espacio privilegiado a esta tendencia, que aún no se valida entre nosotros como merece. Burdsall-Izquierdo Continuo Espacio-Tiempo es una prueba de cuán enriquecedor puede ser la interacción  entre la danza y la tecnología. Lástima que las veladoras del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales tuvieran tanta prisa por cerrar la sala de exhibición el día que fui. Me hubiese gustado permanecer mucho más tiempo al amparo del icosaedro. O viendo a Lorna Burdsall en Ayer, una coreografía que creó en 1986 y que aún conmueve  por la intensidad de su mínimo gesto. Ni siquiera pude entrar a la sala donde se proyectaba el documental Sola.

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