Paisajes habaneros para la danza

Marilyn Garbey • La Habana, Cuba

Los duros adoquines de la Habana Vieja no son obstáculos para la danza. Me atrevo a ser tan rotunda porque a veces me enrolo en la tropa que sigue el paso de la conga de la Gigantería ambulante, el grupo liderado por Robertico Salas quienes, al ritmo de la corneta china, introducen un toque de luz y color en la calle Obispo, arrastrando las multitudes.

Imagen: La Jiribilla

Hace ya 20 años que la maestra Isabel Bustos llegó a conclusión semejante,  se adueñó del paisaje urbano y lo transformó  en escenografía para la danza toda. Desde entonces, en el mes de abril,  la  Compañía Danza-Teatro Retazos convoca a una fiesta a la cual se suman todas las artes y un número incalculable de espectadores. Y esto es algo extraordinario porque la danza que se hace hoy en Cuba se divide en estancos, casi inamovibles.

De un tiempo a esta parte, el Festival Danza en paisajes urbanos, Habana Vieja, ciudad en movimiento, ha devenido en la cita más importante de la danza cubana. Ningún otro evento  alcanza tal poder de convocatoria ni es tan inclusivo como este. Danza en plazas y parques, funciones en Casas-Museos y en teatro, concurso y muestras de video-danza, conciertos, exposiciones. Y en esta edición, a la altura de 20 años, tuvieron lugar las jornadas Pensar la danza, organizadas  por la Facultad de Arte Danzario del Instituto Superior de Arte,  lo cual envió una muy buena señal al saber que las reflexiones sobre la danza ya se perciben como parte del hecho creativo.

Es abultada la programación y a  veces es difícil orientarse entre tanto ajetreo. Quizá en esto pudiera influir una mejor distribución de  El Callejero, el diario del evento, pues con entrevistas y reseñas deviene brújula para el público, deseoso de encontrar las propuestas más inquietantes.  Aplaudo la idea de acoger a todo aquel que desee participar en la fiesta, pero creo que ya va siendo hora de repensar la programación para que cada quien, de acuerdo con sus expectativas, sepa dónde encontrar lo que busca.

 

Acá y acullá

Bajo un cielo  transitando entre el sol ardiente y  nubarrones que amenazaban  la representación, en el patio interior de la casa de México, rodeada por un público cálido y receptivo, dispuesto a colaborar con  los bailarines vi dos obras que ahora quiero reseñar, Egenia, interpretada por Atenas Morales Aguilar del grupo Entretenzzion, de México; y Sofá 1, del Ballet de la Televisión Cubana.

Imagen: La Jiribilla

Egenia es una pieza unipersonal, de carácter narrativo. Una mujer decide abandonar la comodidad del hogar, se quita la bata y el gorro de dormir, se abriga y se cubre el cabello con un pañuelo, agarra la maleta y se pierde en el anc