Libros y Artes Visuales  

Por la integración y desarrollo cultural
de América Latina y el Caribe

Carina Pino Santos • La Habana, Cuba

Recién concluida en las provincias del país la XXIV Feria Internacional del Libro, la gran cantidad de actividades que se han realizado, entre estas paneles, encuentros y debates nos recuerda la necesidad que anima a este evento de incentivar la lectura y la cultura del libro.

En ese marco, tuvo lugar el Panel Retos de la edición en América Latina y el Caribe, organizado por el Dr. José Antonio Baujin, director de la Editorial UH de la Universidad de La Habana, que nos estimuló, una vez más, a pensar en este tema tan fundamental para la región.

Comoquiera que estas son problemáticas que continúan encendidas en nuestro continente, no hemos querido dejar pasar el contexto de la feria para  relatar puntos de vista que expusimos en aquel panel.

Hoy han adquirido una  relevancia a nivel mundial las políticas editoriales y  de comunicación respecto, específicamente, a las artes visuales; lo cual constituye, sin duda, un verdadero incentivo para activar estrategias en el terreno cultural de América Latina y el Caribe.

Ya el pasado año 2014  la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) convocaba a un Plan de Acción para “avanzar en la integración cultural de la región, trabajando conjuntamente por la protección del patrimonio, y la promoción y la difusión de la diversidad de expresiones culturales que caracterizan las identidades latinoamericanas y caribeñas”.

Es de resaltar que estas preocupaciones de los países desarrollados respecto al libro sobre arte y al libro arte, llamado comúnmente artístico tienen lugar en una actualidad en que, como sabemos, han ido desapareciendo las otroras tradiciones del mundo editorial. Y  prevalecen las megacorporaciones y su papel en la internacionalización de la cultura popular, grandes empresas que inciden en los mercados de consumo, a lo que se suma paralelamente la integración del arte en el espectáculo de masas. Todo en un paisaje general que parece no enaltecer las diferencias, y donde también se ha producido una especialización de las editoriales.

Son, precisamente, las pequeñas empresas, más especializadas, y no los grandes conglomerados, los que aportan culturalmente, sobre todo, títulos menos relacionados con el propósito de las ventas y best sellers en un mercado global.

Los países en vías de desarrollo no pueden sustraerse a esa realidad signada en el arte por la corriente principal o mainstream, cuyo centro continúa en los EE.UU.

La salida más visible a este contexto en la Periferia implicará, innegablemente, asumir estrategias capaces de lograr un mayor nivel de desarrollo educacional que provoque el incremento de un público lector con intereses variados en la cultura y asimismo más lectores especializados en nuestros países (Zaid, 2010).

Si bien es cierto que cada país ha realizado publicaciones sobre la historia de su gráfica y de su creación visual en el ámbito del libro, aún no tenemos investigaciones que recojan  una historia del libro artístico.

Nuestra región también pudiera vincular propuestas locales en un esfuerzo común capaz de transgredir las fronteras que limitan el saber sobre el arte de nuestros pueblos y darnos la posibilidad de impactar en el sector de la enseñanza artística y profesional.

Hoy estamos conscientes que tanto la edición en papel o la digital se refuerzan mutuamente citando contenidos que pueden hallarse en la web o viceversa.  El insoslayable desarrollo de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) a nivel mundial ha tenido también un impacto en la edición de arte. A todo ello sumaríamos, además,  el énfasis en el libro de arte digital interactivo, multimedial, con mucho menos costo que los impresos en papel, mayor capacidad informativa y ecológicamente más pertinente.

Indudablemente en un mundo donde coexisten  diferencias sociales y económicas entre el Centro y la Periferia y en el que convivirán el soporte de papel y el digital debe tomarse en consideración, además, que las publicaciones digitales no son de fácil acceso a una mayoría que no está conectada a internet en los países en vías de desarrollo.

Innegablemente, la nuestra es la época de la expansión e interactividad del libro de arte, aún cuando los presupuestos de mercado (vinculados a la distribución y venta y los derechos de reproducción) continúan restringiendo posibilidades de acceso más amplias a todo tipo de público.

Un ejemplo que tenemos hoy  es el incremento de editoriales artesanales en pleno siglo XXI cuando se debate si desaparecerá el libro en soporte de papel,  se populariza la autoedición digital y, al mismo tiempo, prolifera la lectura del e-book en los teléfonos móviles y otros dispositivos.

Está claro que el auge de las llamadas editoriales cartoneras nos habla de que constituyen un fenómeno paralelo que proyecta simbólicamente la resistencia del Sur al imperio del mercado neoliberal y niega el fenómeno de la estandarización cultural en el continente. Para decirlo con otras palabras, todas las “cartoneras” se vinculan en un propósito significativo de confrontar su producción con el libro industrial, sinónimo de mercancía.

Aunque no vinculado a las causas anteriores, sino debido a la economía módica de recursos, Ediciones Vigía en Cuba es un ejemplo magnífico de una editorial con producciones artísticas, y que es de las fundadoras, en el ámbito latinoamericano del libro arte, como sucede con Taller Leñateros de México, que se diferencia de la cubana en cuanto a la recuperación del arte, de los pigmentos y los lenguajes indígenas en tierra azteca.

He querido en estas líneas incitar al fomento de la creación no solo literaria, sino también la artística y estética, y extender esta producción de arte y de las industrias creativas a redes internacionales, desde la validación de lo mejor de nuestro patrimonio artístico-cultural en América Latina y el Caribe.

 

Nota
Este panel tuvo lugar en La Cabaña, en la Sala Nicolás Guillén y participaron el Dr. José A. Baujin; el escritor, historiador, ensayista y dramaturgo venezolano Luis Britto García; Gustavo Blanco, director de Cubaliteraria; Yunier Riquenes, director del proyecto de divulgación y promoción sobre literatura llamado Claustrofobias y la autora de estas líneas.
 
Bibliografía
-       Cano Reyes, Jesús (2011). ¿Un nuevo boom latinoamericano?: La explosión de las editoriales cartoneras”. En  Espéculo. Revista de estudios literarios, Universidad Complutense de Madrid.
-       Galich, Manuel, selección y notas (1974). El libro precolombino. La Habana, Casa de las Américas.
-       Kulesz, Octavio (2011). La edición digital en los países en desarrollo. Alianza Internacional de los Editores Independientes. Febrero. Disponible en: <http://www. alliance.lab/org/etude.pdf>.[Acceso el 9 de octubre de 2012]
-       “La cultura en la II Cumbre de la CELAC”, 14 de febrero de 2014, UNESCO, La Habana, Portal de la Cultura de América Latina y el Caribe.

 

 

Comentarios

Muy interesantes estos criterios. Importante la visualidad en el libro. Sin ella qué sería de proyectos tan novedosos como Vigía que cumple 30 años. Claustrofobias (www.claustrofobias.com) felicita a la autora de este texto y a Vigía.

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