Cuba, Francia y la pasión por el séptimo arte

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba
Miércoles, 6 de Mayo y 2015 (2:58 pm)

Las lluvias de mayo no logran vulnerar la fidelidad del público cubano al cine francés. Las salas colmadas sorprenden a aquellos cineastas galos que acuden por vez primera a la Isla y alegran a los que nos visitan por segunda, tercera o cuarta ocasión, para constatar que el atractivo del séptimo arte de su país en Cuba sigue en pie y aumenta cada año.

Al menos es la percepción compartida de la presidenta del Centro Nacional del Cine y de la Imagen Animada Frédérique Bredin; los cineastas Costa-Gavras, Laurent Cantet, Jean-Paul Salomé, y el experto en economía del cine René Bonnell, quienes forman parte de la prestigiosa delegación que acompaña esta 18va edición del Festival de Cine Francés en Cuba.

Uno de los acontecimientos más importantes que marca la presente cita es la firma de un acuerdo de cooperación entre el Centro Nacional del Cine francés y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Según explicó la presidenta de la institución francesa Frédérique Bredin, el acuerdo consta de tres puntos principales: la coproducción de filmes entre ambos países con el objetivo de desarrollar los intercambios artísticos; la restauración de películas, que incluye su comercialización y distribución, y la digitalización de la sala cubana de cine La Rampa.  

Es la primera vez que la organización participa en la digitalización de una sala de cine no perteneciente a la red diplomática francesa, reveló Bredin, quien manifestó sentirse muy contenta de que fuera en Cuba. Sobre la selección de La Rampa, expresó que no fue un cine escogido por casualidad: se tuvo en cuenta la fecha de construcción (1955), las presentaciones de numerosas películas de grandes realizadores europeos, la escuela neorrealista y la nueva ola; la particularidad de su lobby, concebido como un espacio cultural expositivo, además de la ubicación de la sala en el corazón de La Habana, como parte de una avenida muy conocida, a pocas cuadras de la Colina universitaria. Del mismo modo, recalcó que a lo largo del tiempo ha sido sede de importantes eventos como el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y el Festival de Cine Francés en Cuba.

“Estoy muy contenta de que este convenio pueda darle un nuevo aliento a la cooperación franco-cubana. Creo firmemente en la amistad de ambas naciones como fuente de intercambio cultural entre nuestros dos continentes y motor de la emergencia de nuevos talentos en el cine. El presidente de la República Francesa François Hollande vendrá a Cuba en algunos días; él ama el cine y prestó mucha atención a que uno de los primeros símbolos de la cooperación reforzada entre Cuba y Francia esté justamente ligado a la creación y al cine”.

La presidenta del CNC informó que la cinematografía francesa representa una parte importante en el mercado cubano (15%), pues se exhiben como promedio entre 60 y 70 películas al año en las salas cubanas, sobre todo durante el festival, que atrae aproximadamente a 100 000 espectadores. “Estamos muy felices de que el cine francés ocupe un lugar importante en el corazón de los cubanos y sepan que para nosotros es recíproco”, concluyó Bredin.

Por su parte, el reconocido cineasta Costa-Gavras, autor de clásicos como Z (1969) y Estado de sitio (1973), recordó a sus amigos y fundadores de la EICTV, Gabriel García Márquez y Alfredo Guevara. Además, elogió el empuje del cine cubano y lamentó que actualmente se vean menos películas cubanas en Francia. Acerca de El capital, filme con el cual se presenta en el festival, aclaró que no tiene relación con la obra de Karl Marx: es la historia de un personaje que sirve de pretexto para mostrar lo que acontece hoy con los procesos económicos en el mundo.

El productor y experto en economía del cine René Bonnell abordó el tema del financiamiento para el impulso de una mayor producción cinematográfica en Cuba y la modernización de las salas: “Existen dos formas de apoyar los fondos: un sistema totalmente público de subvención o, de lo contrario, producir poco a poco con criterios de economía de mercado —respetando la independencia del país— para acumular más recursos y así poder desarrollar la producción nacional”.

Laurent Cantent, quien ya había participado anteriormente en el festival con su exitoso largometraje La clase (2008), afirmó sentirse muy feliz de regresar a Cuba y presentar su filme Regreso a Ítaca con los actores cubanos que formaron parte del elenco, cuyo extraordinario talento fue imprescindible para el resultado final de la película. Sobre la adaptación al cine de la obra literaria del escritor Leonardo Padura, comentó: “Había leído casi todos los libros de Padura antes de venir a Cuba y esto me permitió comprender el contexto cubano, entonces le propuse contar esa historia de un exiliado que decide regresar al país”.

Finalmente, el realizador y guionista Jean-Paul Salomé, presidente de Unifrance Films y director de la comedia Hacerse el muerto, una de las propuestas que puede apreciar el público en la presente edición del festival, apuntó: “El público cubano es muy receptivo y esto es maravilloso para el cine francés; tengo la suerte de desplazarme y observar el comportamiento de nuestro cine por todo el mundo y me da mucho placer constatar que los cubanos quieren ver cosas diferentes, más allá de los clásicos héroes de las películas norteamericanas, y es muy importante que hoy puedan mostrarse también otras realidades”.

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