En el centenario del cineasta norteamericano

Orson Welles y el humo de un tabaco cubano

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Mucho antes de que el escritor Leonardo Padura tomara el episodio del trasatlántico St. Louis, con sus 937 judíos a bordo impedidos de desembarcar en La Habana, como punto de partida para la trama de la novela Herejes, el director Stuart Rosenberg filmaba la trágica saga de aquellas familias en una película de 1976 titulada El viaje de los malditos.

Fue una costosa superproducción cuyo monto financiero se encareció considerablemente por el fichaje de un elenco de estrellas: James Mason, Faye Dunaway, Lee Grant, Oskar Werner, Julie Harris, Max von Sydow, Ben Gazzara, Fernando Rey, José Ferrer, Denholm Elliot y una decena de bien cotizados actrices y actores aparecieron en una cinta a la cual no dejó de concurrir para interpretar un modestísimo papel el inefable Orson Welles.

Este, a la sazón con más de 60 años de edad, acababa de aportar su voz al disco de Alan Parsons, Cuentos de misterio e imaginación, basado en textos de Edgar Allan Poe, hoy día una pieza de culto.