Selección de poemas

Zurelys López Amaya • La Habana, Cuba

Los sitios esperados

Cada muro es preciso recorrer, porque es la piedra la que nos sostiene, la piedra azul que rueda cada día y permanece. El tiempo pasa, la luz termina llevándonos al final del día. El vuelo de las gaviotas anuncia tu llegada. Estamos bajo el árbol, los peldaños están hechos de raíces silvestres. Tu mirada permanece como si el tiempo nos hablara. Todo es un espacio que compromete la forma de caminar, el brillo infinito de las hojas nos muestra el aire. El tiempo pasa. Hoy nada es más importante que el sueño. Todo se resume cuando los muros dejan de ser la venda de los hombres.

 

La soledad

Adapto el cuerpo a todo lo que nos nutre, lo que nos hace pertenecer a las cosas. La soledad nos absorbe en un código de miedos, de mentiras que hacen comenzar el día entre el mágico solsticio de la pesadumbre, de la lógica aventura inexplicable. Nos cuelga del armario luego de padecer insomnio. Viajar nos resuelve la añoranza, nos hace cómplices del tiempo perdido. Nos incorpora la nostalgia del que mira sin ver al otro lado del tiempo que se pierde.

 

La nada y su sentido

Somos las únicas aves que quedan. ¿Qué bosque nos ayudará a escondernos de la tormenta? ¿Qué sentido tienen la noche y los astros? ¿Qué es viajar? Pensar agota ciertos espíritus, el sentido de las cosas. No pensar disminuye la esperanza de salir a otras islas que navegan en círculos. ¿Cómo escondernos de lo que viene? Lo que viene puede ser uno mismo soportando el vacío que empuja nuestra espalda. ¿Si el vacío empuja nuestra espalda hacia dónde corremos?

 

La rueda

Cruzo la calle entretenida y pienso que todo fluye a mi alrededor como una rueda. No soy parte de la rueda porque la observo detenida. El tiempo y la rueda son el mismo círculo. Todo lo que gira nos hace entretenidos. No soy parte de la rueda. Soy parte del círculo que fluye a mi alrededor.

 

El placer

El placer es el cuerpo y su búsqueda. Levitar por segundos sobre la vida es el tiempo infinito. No se aprende a levitar con máscaras. Se flota en el aire como alcanzado por la sangre que fluye.

 

El ying y el yang

A veces miro hacia las luces desde el puente. Ser joven y viejo transporta lucidez en la calma de quien mira. Los puentes unen ciudades, construyen caminos ermitaños, hace que toquemos el infinito. A veces miro hacia las luces desde el puente. Los puentes saben soportar el peso de las islas.

 

Señalando el borde de la isla

Jugábamos y todo parecía estar en la cuerda del hombre que juega. El hombre que juega sufre hambre y teme morir. Juega para saber si el tiempo le alcanza hasta encontrar sus dudas. Corre hacia la ventana en el mediodía con hambre. Sueña que el juego es su baranda de emigrar mientras el horizonte permanece en el mismo sitio. No se juega solo para ver el horizonte, se juega para cruzar el tiempo en la tibia mañana.

 

 Lanzar la piedra

A mi hermano Michel en su memoria

Una piedra cae en el lago adormecido. Salpica y deja como respuesta anillos a su alrededor. Somos piedras lanzadas. Ser la piedra es crecer bajo el agua.

 

Los ancianos y el parque

Los ancianos del parque practican el Tai-Chi. En su movimiento lento atrapan el aire con las manos y luego lo liberan. La libertad requiere un tiempo preciso para soltar el aire. Los ancianos condensan el Yang con el Yin mientras olvidan el tiempo que les queda.

 

La raza

Dios acoge en su seno a las razas y el martirio de las razas. Si piensas en el color nos separa una línea diminuta. No hay color. Si dices que hay colores estás dividiendo a los hombres de los hombres. Hay plantas y animales sin razas. Solo son especies diferentes. Si miras el color de la piel solo estás inseguro. No se mira el color, se mira a los ojos. Los ojos son iguales cuando miras el sol saliendo hacia afuera. Dios acoge en su seno a las razas y el martirio de las razas. Los niños utilizan colores para cambiar el mundo. Ellos pintan a un hombre. No le pintan el color de la piel.

 

El Tao

Su energía es la esencia de la vida. Nosotros saltamos esencias. No miramos dentro del pensamiento. Somos la cáscara de los sentidos. La cáscara efímera que envejece, la máscara que cubre el cuerpo. Cáscara y fruta tienen su significado. No se aprende queriendo tener sin la esencia de los sentidos. Somos frágiles cáscaras que se desintegran en el universo.

 

Navegación

el sueño es ver las cosas invisibles...
Fernando Pessoa

Los puertos son las huellas del caminante que sostiene su esfera. Nada puede cambiar los ojos hacia el puerto. Él mira hacia los barcos con banderas diferentes. Mira el puerto con la tristeza de un caminante. Un niño lo observa detenido en el aire. El hombre mira hacia el vacío. El niño mira a los barcos con banderas diferentes.

 

Feng-Shui

El arte taoísta del Feng-Shui abre sus puertas. Es el sacrificio de no ser dominante o dominado. Es la puesta del sol que colabora con lo sencillo del cuerpo. La tradición Chang Liang es el aprendizaje. Adivinar requiere tiempo. Chang Liang era un hombre de estado. El aprendiz supo contemplar desde la montaña el canto del ave y decidió quedarse en la montaña. El tiempo es el ave migratoria. Adivinar que todo puede ser infinito es conquistarse uno mismo.

 

Ficha: Zurelys López Amaya (La Habana, 1967) ha publicado los poemarios Pactos con la sombra (Unicornio, 2009) y Rebaños (Extramuros, 2010), ambos reeditados en los EE.UU. por Atom Press; así como Minúsculos espejos (Latin Heritage Foundation, 2011). Su obra ha sido antologada dentro y fuera de la Isla.

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