Conversación con Margarita González, subdirectora del Centro Lam

La Bienal que será

Estrella Díaz • La Habana, Cuba
Imágenes de Archivo

A medida que nos acercamos a la arrancada de la XII Bienal de La Habana —evento que quedará inaugurado el próximo 22 de mayo, a las 10:00 de la mañana en el ultramarino poblado de Casablanca, a la entrada de la bahía habanera— “las expectativas crecen”, aseguró Margarita González, subdirectora del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y de la Bienal.

En entrevista exclusiva con La Jiribilla, la especialista reiteró que en esta ocasión participarán alrededor de 300 artistas invitados de 42 países; de ellos, 27 son cubanos y 9 constituyen proyectos colectivos: el liderado por el artista de la plástica Kcho en la localidad de Romerillo titulado MOR, Museo Orgánico Romerillo, en el que habrá una gran interacción entre esa comunidad y 79 artistas extranjeros; el del Parque Trillo; el proyecto colectivo Montañas con una esquina rota —a desarrollarse en la céntrica calle Línea y 18, en la antigua fábrica de bicicletas Claudio Argüelles— en el que participarán Michael François, Ryan Gander, Pierre Huyghe, Gabriel Kuri, Tatiana Mesa, Helen Mirra, Navid Nuur, Roman Ondák, Eduardo Ponjuán, Ariel Schlesinger, Shimabuku, Richard Wentworth, Abraham Cruzvillegas y Roman Signer.

Imagen: La Jiribilla

En el Pabellón Cuba estará Entre, Dentro, Fuera / Between, Inside, Outside, con 15 artistas —cubanos que viven en Cuba y que no y americanos—. En ese proyecto de integración participan Agnes Chávez, Pedro Lasch, Casey Neithtah, Stephanie Syjuco, Elizabeth Stevenson, Levente Sulyok, Susana Delahante Matienzo, Omar Estrada, Adonis Ferro, Denis Peralta y Maysabel Pintado, Glenda Salazar, Levi Orta, Guillermo Ramírez Malberti y Harold Vázquez.

Otro proyecto que dialogará con la ciudad y su gente será el Opera Cubanacán a partir del quehacer del compositor y maestro cubano Roberto Valera y el productor y libretista Charles Koppelman, que se efectuará en los predios del Instituto Superior de Arte (ISA) e involucra a unos 80 estudiantes de la Universidad de las Artes.

La Oficina del Historiador también nuclea otro proyecto que integran arquitectos argentinos e incluye maquetas artísticas relacionadas con la ciudad.

El trabajo del Taller interdisciplinario en el Barrio Colón “Arte / Arquitectura / Diseño” donde hace tiempo laboran tres destacados arquitectos cubanos —Gina Rey, Universo García y Gisela Ravelo—, quienes realizan un interesante trabajo para cambiar el espacio ciudadano, incidiendo en pequeños elementos de la arquitectura de esta zona tan rica en historia y cultura también participará en la Bienal. Se quiere, incluso, implicar a la comparsa La Sultana y a grupos tradicionales del territorito para que interactúen con el público y tener un punto focal en esta parte de la ciudad, amplió la especialista.

Pero, ¿por qué Casablanca como punto de partida y escenario de esta cita artística que reconfigura cada vez los espacios de la ciudad?

Casablanca es, prácticamente, una ciudad dormitorio porque la casi totalidad de sus habitantes trabajan en otras zonas de la ciudad y, como queríamos que la Bienal estuviera en los barrios, en la calle, con la gente, nos pareció hermoso vincular a ese territorio que ha estado bastante abandonado culturalmente. Hay que felicitar a las autoridades de Casablanca que han apoyado y colaborado de manera muy activa: allí tendremos a 25 artistas invitados y se producirán performances, acciones y se instalarán esculturas en espacios públicos.

La estación de trenes de Hershey, que en su momento fue de gran importancia para el traslado de personas y mercancías hacia la provincia de Matanzas, será intervenida por el destacado artista francés Daniel Buren.

Igualmente habrá un proyecto del arquitecto René Rodríguez quien laborará con sus alumnos, y un grupo de artistas colombianos trabajará con personas de entre los 10 y 90 años.

Imagen: La Jiribilla

“Entre la idea y la experiencia” es el eje curatorial de la Bienal, ¿por qué?

Cada Bienal tiene una plataforma teórica sobre la cual nos montamos para seleccionar a los artistas y representar, también, un discurso coherente y lógico que ponga sobre el tapete nacional e internacional problemáticas del hombre, de la sociedad y de la cultura en general.

Es esta edición pesamos en ese tema porque se trata de someter a prueba la relación entre las artes visuales y las diferentes especialidades, incluso, la relación con otras manifestaciones culturales como la música, la danza, el cine: es una mezcla, una experimentación, con estos elementos del saber y las manifestaciones del arte.

Por otra parte, la relación con la ciencia, con los experimentos científicos, con la botánica estará en la obra de muchos artistas que nos visitan; es un momento de tener ideas en relación con estas vertientes y experimentar para ver un resultado artístico.

Es un tema, quizá, abarcador porque te permite ver diferentes aristas dentro de todas las artes y la conveniencia de ellas para dar como resultado un producto artístico o visual que todos podremos disfrutar durante los días de la Bienal.

Me llama mucho la atención el tema ciencia-arte, ¿cómo se dará esta imbricación?

A veces uno piensa que son cosas muy alejadas del arte, pero no. En los últimos años muchos artistas a nivel internacional están trabajando, por ejemplo, con las plantas o con los procesos del ADN —incluso con su propio ADN han hecho acciones; se han realizado experimentos con mezclas de diferentes especies y todo esto es sorprendente y uno se pregunta ¿cómo una planta puede ser una obra de arte? Y es cierto, es algo muy llamativo que nos produce sorpresa.

Por ejemplo, hay un artista belga —que vendrá a la Bienal— que trabaja directamente con la botánica y hace investigaciones relacionadas con los olores y las sensaciones que producen. Él ha mezclado científicamente estas plantas y, quizá, podamos ver una planta como la mariposa, pero que huele a otro aroma; el espectador se sorprenderá ante esta obra de arte: una hermosa rosa podrá oler a frijoles.

Tendremos artistas que han mezclado su ADN con la música y han producido partituras musicales a partir de su ADN—; son cosas asombrosas y novedosas, pero hay que aclarar que desde hace tiempo existe un grupo de artistas que trabajan esta vertiente  y son resultados que queremos mostrar en la Bienal porque constituyen pequeños caminos o huellas que está recorriendo o dejando el arte hoy día.

Imagen: La Jiribilla

La Bienal habitualmente inserta en su dinámica un espacio dedicado a la reflexión sobre los procesos artísticos y los tiempos que los inspiran, ¿tendrá alguna característica especial la edición teórica de este año?

La Bienal, desde su primera edición, se acompaña de encuentros teóricos y esta XII también lo tendrá, pero en esta oportunidad queremos romper el esquema de hacerlo en un lugar puntual y hemos dispersado el evento, decisión que entraña riesgos y ventajas.

Estos encuentros los haremos en varios núcleos: la Universidad de las Artes, ISA, (lunes 25); el Multicine de Infanta (Muestra de cine experimental, con curaduría de Esperanza Collado y con videoartes y paneles teóricos a cargo de Johann Lurf, Mohamed Bourouissa, Chemi Rosado y Cesar Oiticica, (martes 26); y en el Centro Cultural Criterios —edificio del ICAIC, en la calle 23 del Vedado habanero— (el lunes 1 de junio); allí se ofrecerá una conferencia magistral titulada “Dispositivos escénicos”, a cargo del doctor José Antonio Sánchez y se abogará por amplios debates en torno a la creación artística.

Zona franca es el más grande proyecto colateral de la Bienal pues agrupará el quehacer de un centenar de artistas cubanos. Ha sido organizado por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, ¿cuál es el criterio que ha regido la curaduría de la Bienal en sentido general?

La Bienal siempre cuenta con la presencia de artistas de nuestro país y tratamos de hacer una selección muy ajustada, adecuada y coherente que esté a tono con el área internacional. En este caso escogimos a 27 creadores e hicimos un balance entre artistas reconocidos y un grupo de artistas más jóvenes graduados de la Universidad de las Artes, pero con cierto trabajo reconocido en el panorama cultural de nuestro país por lo que, pensamos, puede haber un diálogo interesante entre las diferentes generaciones.

En el caso de las muestras colaterales tratamos de no repetir nombres, pero algunos tienen una presencia individual en las muestras colaterales como por ejemplo Eduardo Ponjuan —Premio Nacional de Artes Plásticas—, que es un artista muy demandado. Los invitados a la Bienal estarán en las instituciones que acogen el evento como el propio Centro Lam (15 artistas), el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (8 artistas), la Fototeca de Cuba (documentación del performance de Pistoletto) y otros espacios de la ciudad que estarán por primera vez como el Instituto Cubano del Libro —que ha ofrecido su lobby para emplazar la obra de un artista canadiense—, la biblioteca pública Rubén Martínez Villena, la librería Fayad Jamís y otros sitios de la zona histórica de la ciudad.

Imagen: La Jiribilla

¿Sobre qué bases se concibe el arte contemporáneo?

Es un tema interesante y difícil por lo complejo de su definición, de su comprensión porque son procesos muy enrevesados. Para mí el arte contemporáneo es aquella propuesta que esté trabajando con códigos actuales y que refleje, conceptualmente, problemáticas del hombre de hoy.

A veces observas propuestas y uno se pregunta ¿esto es arte contemporáneo? y, entonces, tienes que de tratar de nominalizar: debemos ver muchas exposiciones, estudiar, leer textos para llegar a un consenso más o menos aceptable de qué sería el arte contemporáneo y, creo, ese es uno de los aportes de la Bienal, que pone en contacto al público interesado con la estética de creadores de otras latitudes lo que, inevitablemente, deviene confrontación. Y en este punto, coinciden muchas cosas.

El performance se está manejando mucho, por ejemplo, vendrá un artista que basa su trabajo en las relaciones con la gente y para él el arte es el vínculo con el público; de hecho lo que hace es pensar un tema o una idea y escoge a ‘voluntarios’ —como él les llama—, y les transmite la idea que quiere desarrollar y los actuantes son estos voluntarios, quienes llevan a cabo su idea.

Creo que la Bienal ha ido poco a poco aportando al conocimiento del arte contemporáneo, en ello influye también la crítica de arte, el mercado, la enseñanza. Hay que tener en cuenta también que la legitimación de un artista se produce por muchos caminos.

Pero cuando se habla, por ejemplo, de arte conceptual en el que prima la idea, ¿no se correrá el riesgo de que el llamado “oficio de pintor”, o “la representación” quede a la zaga?

Pudiera ser, pero pienso que siempre habrá un grupo de creadores que mantendrá esa línea de trabajo con la pintura, pero también es cierto que estas otras corrientes que van emergiendo pudieran poner un poco en crisis este tipo de propuestas en los soportes tradicionales que más conocemos. Los tiempos cambian y la consolidación de las nuevas tecnologías implica nuevos lenguajes y nuevas estéticas. Hay que dar tiempo al tiempo.

¿Detrás del muro?

Detrás del muro —que se inaugura el domingo 24— fue un proyecto invitado en la Bienal pasada, muy exitoso por cierto. En esta ocasión Juan Delgado, su curador, presentó el proyecto para las muestras colaterales y, seguramente, será hermoso porque involucra a cerca de 50 artistas cubanos y de otras partes del mundo; habrá obra instalativas, murales, paneles, performances, etc. Detrás del muro pondrá un punto importante en este sitio de la ciudad, que es el malecón habanero.

¿Cuáles son los argumentos que a nivel de los organizadores de la Bienal se manejan para decidir qué es una colateral y qué proyecto forma parte de la Bienal?

Cada Bienal tiene un tema, singulariza una plataforma teórica o base conceptual. A partir de ese tema el comité organizador escoge a los artistas del mundo y de Cuba. Siempre la colateral —como dice su título está al lado del evento— no tiene un tema como tal y lo lleva otra institución, que es el Consejo Nacional de las Artes Plásticas de conjunto con el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Esas dos instituciones se dedican a conformar el panorama y, en sentido general, lo que se plantea es dar un vistazo del arte contemporáneo cubano, fundamentalmente. No obstante, a veces se insertan también en este espacio artistas internacionales reconocidos, es una posibilidad que ofrecen las muestras colaterales.

En ambos casos se vela por la calidad de las propuestas; en nuestro país hay muchos artistas y la Bienal es un espacio muy llamativo: todos quieren estar, pero no es posible. 

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