Escribir de Martí, solo desde el alma

Dilbert Reyes Rodríguez
Martes, 19 de Mayo y 2015 (1:50 am)
Imagen: La Jiribilla
¿Cómo se escribe apurado sobre Martí? “No es posible”, diría cualquiera, intelectual o no, apertrechado del caudal que él legó a Cuba y al mundo, en letras profundas y hermosas.
 
“No es posible —seguiría diciendo— porque la prosa o el verso tienen más de pensamiento que de improvisación, y no bastan para sernos útil la apariencia lírica del ritmo, la rima o el adjetivo, sin aquellas garantías del mensaje convocante y aleccionador que solo permiten la cavilación y el tiempo”.
 
Pero el amigo cualquiera obvia una razón sencilla: quien escriba de Martí no es un Martí, y en Cuba hasta los niños hablan de Martí sin la gravedad del contenido: en una flor matutina, en el gesto de llevar “del brazo a su hermana para que nadie se la ofenda”, en un dibujo. Y es que el propio Martí nos indica, porque tanta letra delicada, surtidor de ideas infinitas que dijeron algo sobre todo, o casi todo, vinieron a nos