Lente titiritero, por un traspaso sin traspiés

En su tercera salida, el cristal del lente fotográfico más titiritero del país, ha vuelto a reflejar nuevas imágenes. A las visitas realizadas a Camagüey, La Habana y Cienfuegos, se suma ahora la experiencia de participar en la edición número 25 de la Cruzada Teatral en Guantánamo, un evento lleno de títeres, liderado por el inquieto guiñol de esa provincia. Hermosa oportunidad  para el jovencísimo boletín, de rendir homenaje a ese gesto comunitario que recorre intrincados pueblos del oriente de nuestro país repartiendo el pan del arte escénico.

Imagen: La Jiribilla

La salida del breve, pero eficaz material, prevista para abril, esperó pacientemente el mes de mayo, ya que Matanzas sería entre el 4 y el 7 del lluvioso mes, la sede del Taller Dramaturgias/Puentes (Relatos, escenarios y poéticas teatrales contemporáneas), que organiza el proyecto Traspasos del Instituto Superior de Arte de La Habana, en esta ocasión en coordinación con la Casa de la Memoria Escénica, del Consejo Provincial de las Artes Escénicas en la ciudad de los puentes.

Quisieron los hados que Maribel López, directora del Guiñol de Guantánamo, estuviera participando del convite dramatúrgico yumurino. Junto a ella otros cruzados y teatristas de todo el territorio nacional fueron testigos de la tercera aparición de Lente titiritero, ocurrida en el espacio de descarga informal La enredadera, que auspicia el Teatro Mirón Cubano.

Las manos de Ury Rodríguez, director del Teatro La Barca, animando un ofidio de papier maché ante los rostros asombrados y divertidos de niños y mayores, se adueñan de la atractiva portada diseñada por ThayD Martínez, miembro imprescindible de la tropa ejecutiva de Lente… que lidera Julio César García.

La sección “Último disparo” deja ver sendas fotografías del propio Julio César, tomadas in situ al colectivo insignia del Guaso, con los espectáculos Líos de familia y Los buenos vecinos. Diseños disímiles y muñecos de guante marcan la estética retratada por García, que dan paso a “Revelado nacional”, dedicado esta vez al maestro Armando Morales, director del Teatro Nacional de Guiñol y uno de los fundadores de la cruzada guantanamera. El fotógrafo invitado Rigoberto Hernández, nacido en La Habana, en 1969, muestra dos instantáneas de la puesta en escena Pinocho, dirigida y diseñada por Morales, donde el consagrado artista aparece en plena acción, en una como el viejo carpintero Gepeto y en otra como el Hada Azul, posibilidades de ser uno y muchos que solo brinda el arte de las tablas y los retablos.

Imagen: La Jiribilla

“Zoom Internacional” se viste de gala con las fotos enviadas por la compañía andaluza Etcétera, Premio nacional de Teatro 2014 en España. Dos espectáculos (El retablo de Maese Pedro y El sastrecillo valiente) al mando de Enrique Lanz, autor también de las imágenes, muestran la riqueza plástica de los trabajos de un grupo que acumula más de 30 años de experiencia y entrega, lo cual no los invalida para recorrer a corazón abierto el mundo, desde zonas tan lejanas como Viet Nam o Mali, hasta las montañas de la más oriental de nuestras provincias. Enrique y su compañera Yanisbel Martínez, titiritera nacida en La Habana, son reincidentes en la acción redentora de la cruzada.

Cierra “Negativo salvado” con dos instantáneas  tomadas al Guiñol de Guantánamo en distintas fechas. El encuentro, de 1995, y La cucarachita Martina, de 1998. Varillas y guantes en retablos tradicionales, fotografiadas en blanco y negro hace la friolera de 20 años. Una vez más la coherencia temática, la gráfica original e imaginativa, más el cuidado en la edición (María Laura Germán al frente de este apartado) marca el trabajo del equipo de Lente titiritero, cuya salida de manera extensa en su blog www.lentetitiritero.wordpress.com, cuenta esta vez con un enjundioso texto de la periodista Maité Hernández Lorenzo, otra de las teatristas asiduas a la cruzada guantanamera, por tanto dueña de un testimonio doblemente fiel sobre el citado evento.

Los participantes del  más reciente taller de Traspasos se llevaron felices sus boletines. Un ejemplar cabe en cualquier bolsillo, como quien porta orgullosamente un pedazo de la historia titiritera de Cuba y el mundo. Vidas de papel rescatadas por un propósito  altruista y enamorado de las figuras, de sus hacedores aquí y allá. Un proyecto que en su tercera aparición consolida su empeño inicial y debería conseguir los apoyos necesarios para seguir existiendo y sobre todo viviendo con calidad. A la vuelta de unos años, de seguir el paso mostrado hasta hoy, Lente titiritero será fuente de consulta, cita obligada, punto de referencia. Cruzo los dedos para que así sea, para que siempre su andar tenga más de traspaso que de traspiés. 

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