César López: Entre cuerdas

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Desde que por la década de los 80 de la anterior centuria debutase César López como parte de la agrupación de Bobby Carcassés, una de las principales escuelas para los jazzistas cubanos, todos los que éramos frecuentes visitantes del entonces llamado Maxim Club, donde la formación tenía su cuartel general, sabíamos que el muchacho estaba llamado a ser uno de los principales saxofonistas de nuestro país. Por esos días, César era aún estudiante del Instituto Superior de Arte, pero tenía plena conciencia de que, además de recibir clases académicas de gentes tan prestigiosas como Miguel Villafruela, para llegar a dominar los secretos de la improvisación en el jazz resulta definitorio la experiencia que representa tocar sistemáticamente en un centro nocturno.

Después de aquel primer momento, López pasó otro gran conservatorio de la historia de la música popular cubana. Me refiero al grupo Irakere de Chucho Valdés, donde alcanzó la plena madurez como saxofonista. Así, cuando César inició su carrera ya como figura frontal de un proyecto hacia mediados de los 90, estaba listo para acometer todo lo que se propusiera como instrumentista.

El más reciente fonograma realizado por César López, el álbum titulado Entre cuerdas, resultó uno de los galardonados en la emisión del premio Cubadisco del corriente 2015. Publicado por el sello Colibrí, encontramos aquí siete cortes compuestos y orquestados por el propio saxofonista, que esta vez no nos entrega un trabajo puramente en los códigos del jazz, como nos tiene acostumbrados, sino que se mueve en una atmósfera sonora típica de la música de cámara.

Para lograr la sonoridad que se propuso al concebir el disco, César contó con los servicios de la Orquesta del ISA adjunta al Lyceum Mozartiano de La Habana, dirigida por el Maestro José Antonio Méndez Padrón. A ellos se unen otros instrumentistas procedentes del mundo del jazz y que son el complemento ideal para temas en los que López ejecuta como solista el saxofón soprano, el alto y la flauta.

Entre mis cortes favoritos del álbum aparecen “Providencia”, en virtud del lirismo que nos transmite el saxo; “Sin adiós”, sentido tributo con mucho de jazz a su antiguo compañero en Irakere, el también saxofonista Carlos Averhoff; y “Cachao family”, para mí una de las piezas más logradas desde el punto de vista orquestal en el CD y donde, además de destacarse el protagonista de la grabación, sobresale el pianista invitado Alejandro Falcón.

Con grabación, mezcla y masterización a cargo del ingeniero de sonido Orestes Águila, sin la menor discusión Entre cuerdas, la nueva propuesta discográfica de César López, se encuentra en el listado de los álbumes más llamativos en el conjunto de los dados a conocer a propósito del Cubadisco 2015.

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