Editorial Tablas Alarcos: institución y abrigo para las artes escénicas en Cuba

Narmys Cándano García • La Habana, Cuba

La labor de la casa editora Tablas Alarcos, como articuladora de saberes y diálogos entre instituciones y grupos de creación, recibió el reconocimiento de los principales actores de las artes escénicas del país.

Durante la segunda jornada del Coloquio por los 15 años de la editora, se hizo un balance de sobre su trabajo de gestión, el cual ha permitido desarrollar nuevas líneas como la producción de eventos, y establecer una cooperación –como afirma su equipo- que va más allá de la prestación de fondos, para ponerse por completo al servicio de otros.

En ese diálogo interinstitucional, afirma Omar Valiño, su director, jugaron un papel determinante instituciones como el Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE), Instituto Superior de Arte (ISA), el Instituto Cubano del Libro (ICL), agregados culturales de varias embajadas, entre otros que han brindado siempre espacios y apoyo en cada proyecto, como es el caso de la revista Tablas, matriz del gran entramado que es hoy la editorial.

Pero también fue momento de plantear metas, y entre los principales derroteros figura la necesidad de plasmar los resultados de tantos años de labor y dejar abiertas las puertas que se han tocado durante ese tiempo para facilitar el trabajo futuro.

Se hace necesario un análisis interno para saber las líneas de gestión a las que debe dedicarse Tablas Alarcos en los próximos años, identificar temas de interés, rutas de investigación, estudiar de qué manera se acompaña lo que se produce en el teatro nacional.

Por otro lado –considera el consejo editorial- se debe tener en cuenta la internacionalización de la obra, y principalmente desde la negociación que lleve al mundo lo mejor de las artes escénicas cubanas sin renunciar a sus concepciones. Reconocieron Omar Valiño y su equipo que la posibilidad de publicar en Cuba autores internacionales es también un ejercicio de internacionalización, término que no puede ser entendido solo como visibilización de una obra determinada, sino también como un intercambio teórico o productivo.

Además, los presentes en el debate coincidieron en que se debe estudiar al público, los temas, el nivel de recepción de los textos, buscar las vías para lograr un mayor alcance en la red; igualmente es importante definir los eventos que realmente funcionan para la casa editorial, y dejar morir otros, o repensarlos, hacer lo mismo con los servicios que se han construido y a su vez generar otros.

Al espíritu de reconocimiento y también de análisis se sumó el Proyecto Ibsen, cuya experiencia fue compartida en el Coloquio y que en gran medida, como reconocen sus creadores, fue aprehendida de los modos de hacer de Tablas Alarcos.

Una de las coordinadoras del proyecto, Yohayna Hernández, reconoce en la editorial un espacio de legitimación que les mostró la importancia de generar alianzas. Coincidió en que la gestión editorial va más allá del trabajo creativo, por lo que obliga a franquear barreras y entrar en los marcos institucionales en busca de un respaldo que permita concretar ideas.

El Laboratorio Ibsen se define como una plataforma interactiva y de experimentación que explora las relaciones entre teatro, política, historia y sociedad, y estudia cómo llevar dispositivos artísticos a espacios comunitarios.

Sobre el tema de gestión, el proyecto se enfrenta actualmente a la búsqueda de su rentabilidad y sostenibilidad, lo que demanda diseñar constantemente un esquema de gestión. Con ese objetivo han buscado un espacio de diálogo con otros proyectos, y han aplicado a su trabajo otras experiencias que le ayuden a trazar su propio camino.

En ese sentido, señalan la importancia de documentar estrategias de trabajo como las de Tablas Alarcos en una especie de marco legal que al menos esté disponible para la consulta, que se distribuya y se tenga en cuenta como un camino adelantado para los nuevos proyectos.

Al respecto, Omar Valiño informó sobre un intento de crear una asociación nacional de gestores culturales, iniciativa que incluso ha generado eventos muy interesantes, pero que aún es incipiente.

En su opinión, la gestión se ha incrementado, enriquecida ahora por la aparición de la empresa privada. No obstante, figuras como el director Carlos Celdrán llaman a preservar el papel esencial de las instituciones, cuyo respaldo no se puede perder, porque significaría negar la importancia vital que tiene la cultura en la nación.

De manera general, la jornada devino un rico espacio de debate en el que se llegó al consenso de que la gestión cultural necesita una revisión que optimice sus resultados, y garantice la permanencia y supervivencia del buen arte cubano, principalmente en las artes escénicas, que en todas sus manifestaciones agradece el amparo y la compañía de la Editorial Tablas Alarcos.

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