El muro de la gente se viste de arte

Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba

La Habana está de Bienal. Lo saben la ciudad y su gente. De galería en galería se mueven artistas, visitantes, estudiantes, amigos, críticos, amantes del arte, provocadores… dónde expone “este”, a qué hora inaugura “el otro”, ¿me adelantas para poder ver a “aquel”?. Así hablan, así andan los que preguntan, los que responden, “los de la Bienal”.

Del otro lado del túnel, la Zona Franca del arte abre puertas de pabellones y fortalezas para que exponga el que quiera exponer, para que visite el que quiera visitar; mientras, en El Morro, el lazo rosa al faro, recuerda a los incrédulos que de forma y color están hechos quienes festejan con su sola presencia la fiesta de las artes visuales en la capital.

Mientras eso sucede, la ciudad se agita, y  encuentra respuestas a sus interrogantes, desde 23 y hasta Prado, Malecón nos recuerda que algo pasa. Banderolas multicolores anuncian la propia Bienal, la Zona Franca y lo que se avecina Detrás del Muro, donde todo comienza en medio de la nada.

La gente mira, y quiere saber qué pasa, la gente disfruta y se pregunta cuándo abre ese espacio expositivo de frente al mar. La fiesta ya comenzó en otros espacios pero el Malecón es la síntesis de la ciudad misma, y lo que está allí pertenece a todos. ¿Cuándo se puede entrar al Cubo Azul de Rachel Valdés, o patinar en la pista de hielo de Duque Riley; cuándo reposar sobre las tumbonas y bungalows de Arlés del Río… si se puede uno lanzar por la resbaladera zapato de Liudmila López, o es posible escalar por la pared de Dayán Díaz?. Esas son las preguntas del transeúnte, del interesado, del que vive la Bienal.

Mientras, Juanito Delgado, curador de la muestra, sonríe complacido y a todos responde de manera similar: el domingo, a las seis….desde la Punta y hasta el Parque Maceo, allí comienza todo, en medio de la nada, nombre inicial del proyecto que sencillamente se ha quedado como le pone la gente que lo nombra sin querer: Detrás del Muro 2.

Malecón se anuncia como la gran galería de la Bienal, sin magnificaciones, ni gigantismos, no tanto como la gran galería sino como la galería de la gente, el espacio de diálogo artista-público. Porque en ese espacio, como en todos los demás, es esta gente anónima, sin nombre, la verdadera protagonista del evento, y no quienes pretenden apropiarse de ella, desde una pieza, una curaduría, desde la más simple presencia o el mismísimo resentimiento de la ausencia.

Detrás del Muro regresa este domingo para una gran inauguración, como ha dicho, su curador general, una decenas de performances pretenden interactuar con el público, desde el modelo vestido de rojo andrógino, de Aimée García, hasta el recorrido de la Miss Educación Panamá de Humberto Vélez o el mundo bordado con el propio cabello de Ricardo Rodríguez.

Detrás del Muro es quizás uno de los proyectos más esperados de la Bienal, respaldado no solo por la presencia de firmas como Roberto Fabelo, Manuel Mendive, Florencio Gelabert, o tantos otros, sino por el riguroso trabajo curatorial, amparado además por la asesoría concurrente de la inestimable Elvia Rosa Castro, quien por cierto estará liderando los video-café de fines de semana en el Café Neruda, junto a otro que se anuncia como el realizador documental del proyecto, Lester Hamlet.

La Bienal ya ha arrancado y nos reserva ahora la inauguración de Detrás del Muro, el megaproyecto que regresa a intervenir el Malecón habanero reflejando el verdadero espíritu de la Bienal de La Habana: el regreso, la vuelta, la apertura, el diálogo con la gente. No importa si es Detrás del Muro o Behind the Wall, los idiomas no discriminan, al contrario, aglutinan como Babel alrededor de una muestra visual donde concurren desde los más consagrados en la Isla, hasta otros que regresan al país -a su país- para exponer, para reencontrarse con su público: desde José Parla, hasta Emilio Pérez, pasando por otros más jóvenes que habitan de este lado del Muro, o de cualquier otro, y concurren para hablarle desde el arte a la ciudad y su gente.

Detrás del Muro, regresa a esta 12ma. edición de la Bienal, que es su segunda, con el doble de proyectos y artistas que en 2011, crece como la propia Bienal, tiene sus detractores, pero esos quedan silenciados por el arte y la propia gente que sale a dialogar con piezas y artistas, lo que al final es el objetivo de la Bienal. Cuando eso se concreta, pueden ladrar los perros, “señal de que cabalgamos”.

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