Estreno mundial de Matria Etnocentra

Otro golpe de mano

Pedro Ángel • La Habana, Cuba
Fotos: Antonio Enrique González Rojas

Danza Contemporánea de Cuba (DCC), la compañía que dirige Miguel Iglesias, recién estrenó otra pieza mundial, Matria Etnocentra, nacida del ingenio de George Céspedes, uno de los coreógrafos cubanos más llamativos de nuestros días.

Imagen: La Jiribilla

No era necesario enunciarlo para percatarnos de que Matria Etnocentra es obra que mantiene un parentesco cercano con la precedente Identidadˉ¹, y la aún anterior Mambo 3XXI, una tríada que indaga acerca de las visiones de lo nuestro sobre las esencias de lo identitario, del hacer de casa, de la ciudad, de lo medularmente criollo.

Una mirada al formato coreográfico inicial de Matria Etnocentra nos retrotrae a la escena final de Identidadˉ¹, con cambios, por supuesto, de vestuario, luces y basamento musical.

Céspedes es creador bien dotado para manejar grandes grupos de bailarines con formaciones diversas. Al observarlos recreándose en la marcha, recordé cuánto solía quejarse Manuel Moreno Fraginals, el erudito que nos impartiera las conferencias de cultura cubana, acerca de que las marchas militares cubanas —sin incluir las consagradas— continuaban teniendo ciertos aires de música germana que él hubiera deseado variar al modo que había ocurrido en las marchas brasileñas.

De la marcialidad al songo, la música de Nacional Electrónica, permite al creador disfrutar del gracejo cubano en cada una de sus facetas, estimula su capacidad para jugar con el espacio escénico, desplazar de forma hermosa y eficiente grandes grupos de bailarines muy bien entrenados. Céspedes les exige un baile de cuerpo entero, una entrega total que esquiva las trampas coreográficas habituales. Su discurso se nos muestra ingenioso, certero y en él hay algo de prestidigitador, como si sacara una carta bajo la manga ante cada secuencia danzaria.

Su labor explota al máximo las múltiples posibilidades que le brinda la música, ordenada como la obra misma en tres momentos: dos de orden creciente, el primero y el tercero con la música de Nacional Electrónica; más una zona de distensión, el segundo momento, con “Vete de mí” en la voz de Bola de Nieve.

Imagen: La Jiribilla

Danza Contemporánea de Cuba ha logrado hacerse de un fiel público joven que disfruta con cada habilidad demostrada por bailarines y coreógrafos. Es una dicha que ocurra así. Todo el sentido lúdico que permite la danza se relaciona con el público que desea anticiparse a cada jugada de los creadores ¿Qué voy a hacer y qué quiero decirte?

En esos juegos que remeda la marcha, Céspedes se siente como pez en el agua y lo demuestra con la obra recién presentada. Con pocos recursos y mucho ingenio ejecuta lo que en términos militares se llamaría un formidable golpe de mano.

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