Casa editorial Tablas-Alarcos

Cuando 15 años de trabajo no resultan pocos

Maylin Guerrero Ocaña • La Habana, Cuba

Estos días de mayo vuelven a ser de celebración para el equipo de la Casa Editorial Tablas-Alarcos, para sus colaboradores y todos aquellos que de una forma u otra han tenido que ver con este gran proyecto que está cumpliendo 15 años de trabajo, que a juicio de su director, el destacado crítico teatral, editor y profesor Omar Valiño, “no resultan pocos en la historia de una casa editorial, si tenemos en cuenta el enorme catálogo de cosas realizadas y las tantas que faltan por hacer”.

Imagen: La Jiribilla

Perteneciente al Consejo Nacional de las Artes Escénicas, del Ministerio de Cultura, Tablas-Alarcos es una casa editorial especializada en temas relacionados con las artes escénicas. En estos tres lustros de marcada presencia en la vida cultural de la Isla, ha publicado y difundido importantes obras de la dramaturgia nacional e internacional, así como estudios sobre las artes escénicas escritos por autores cubanos y foráneos. También tiene a su cargo la publicación de la revista Tablas, que desde 1982  —mucho tiempo antes de fundarse la editorial y formar parte de sus publicaciones—  se dedica a reflejar y promocionar el quehacer del movimiento escénico cubano.

“La editorial siempre tuvo un súper objetivo: contribuir a que el teatro y las artes escénicas cubanas, en general, renacieran, brillaran, ocuparan un nuevo lugar, y sobre todo el lugar más difícil —y en lo personal este pensamiento se lo debo a Roberto Blanco— que es el imaginario social y cultural del cubano, donde no se encontraba el teatro, en comparación con otras manifestaciones del arte como la música”, explica Valiño.

¿Pero cómo caracterizar el trabajo editorial de la revista Tablas y del sello Ediciones Alarcos en todo este tiempo, sin ser protagonista del mismo? ¿Cómo saber lo que aún le falta por hacer, y conocer los proyectos en los que hoy se encuentra inmerso su equipo de trabajo? Precisamente para intercambiar y dialogar sobre el tema, ofrecer respuestas y realizar propuestas sobre otros posibles caminos por los que pudiera andar la editorial, sin apartarse del principal objetivo por el que fue creada, se reunieron en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, miembros de su equipo editorial, colaboradores, estudiantes del Instituto Superior de Arte y recién graduados, periodistas y todos aquellos interesados o vinculados al mundo de las artes escénicas.

En ese encuentro, su director, Omar Valiño contaba especialmente a los más jóvenes, algunos momentos de la historia de Tablas-Alarcos como editorial. “Para mí los libretos marcaron lo que había dentro de la revista, lo cual quería salir para afuera, expandirse, hacerse libro. De los libretos casi se podría decir que nació Ediciones Alarcos, por eso comienza con un texto en aquel momento el más reciente e inédito de Estorino: El Baile. Alarcos se abre con este texto”.

Subrayaba asimismo que Alarcos tuvo también el propósito inicial de valorizar la dramaturgia nacional y atender a ese enorme vacío existente en las publicaciones teatrales de ese momento, por el Período Especial, en el que había muy pocas salas y escasa programación en ellas.

“Ese fue el principio de Alarcos, y por eso surgió también el sistema de premios que nació con el de Dramaturgia Virgilio Piñera, el cual ostenta la misma categoría que esos grandes premios creados antes: el Nicolás Guillén, el Alejo Carpentier...Faltaba el de dramaturgia y se completa entonces con el Virgilio. A pesar de los problemas que tenemos hoy, la situación del teatro cubano actual se parece muy poco a la del año 2000”, rememora.

En tanto, para el dramaturgo, crítico, poeta y narrador  Abel González Melo, esta casa editorial representa “una aventura absolutamente colosal”, teniendo en cuenta las variadas colecciones con que cuenta (La selva oscura, Escenarios del mundo, Aire frío, Biblioteca de Clásicos, Cuadernos tablas, Ediciones especiales, Oralia, Antologías, Multimedias, Teatro completo).  

“No recuerdo una editorial del mundo dedicada a las artes escénicas con diez colecciones. Ya eso es una tarea bastante compleja, bastante romántica, pero también práctica porque tiene que ver con lo que queremos compartir, con lo que queremos poner en perspectiva, poner en diálogo. La revista ha actualizado el pensamiento crítico internacional de artes escénicas, y lo ha hecho al nivel de las grandes revistas culturales del país. No son pocos los sacrificios que hace el equipo editorial de la casa por la estructura que hemos diseñado y soñado para Tablas Alarcos”, resaltó.

En el coloquio, Rubén Darío Salazar, fundador y director general del Teatro de las Estaciones, agrupación titiritera de Matanzas, hacía referencia a que gracias a la revista hoy se conservan memorables entrevistas de personalidades del mundo del teatro, y las artes escénicas en general, que hoy no se encuentran entre nosotros, pero sirven de referencia a las futuras generaciones. “En sus más de treinta años, Tablas ha acompañado al teatro cubano en sus diferentes eventos y momentos más importantes, lo que la convierte en fuente imprescindible para el estudio y el pensamiento de la Cuba teatral que fuimos y somos”.

Lo que le falta a la editorial Tablas Alarcos —agregaba— podemos proponerlo nosotros mismos: una antología nueva, un artículo sobre determinada obra o tema…no es centrarse en lo que falta, en lo ausente, en lo que no está.

En este sentido, Yohayna Hernández, directora editorial de la revista, señalaba que muy pocas veces las personas llegan con un proyecto tanto a la editorial como a la revista, y que luego otros se quejan de que no los publican. “Los procesos para llegar a un espacio como Tablas son muy abiertos. También está el boletín Comején y el propio sitio de la casa editorial, o sea, los espacios están diversificados, ya no es como antes que era solo la revista. Existen más espacios para publicar, lo que hay que tener calidad en las propuestas, el deseo de llenar estos espacios, proponer proyectos.”

¿Pero qué proyectos le falta por hacer a la editorial Tablas-Alarcos?

Hay muchas cosas que no dependen de uno, ni de incluso la propia institucionalidad que te apoya, puntualiza Omar Valiño, su director.

“Yo creo recordar al menos las cosas esenciales, cada cosa que no se ha hecho, y les aseguro que en el catálogo de las cosas por hacer hay sus buenos libros, sus buenas revistas, pero esos de alguna manera están del lado nuestro. Por poner un ejemplo clásico: tenemos una colección que se llama Biblioteca de Clásicos donde nunca hemos publicado a Esquilo, Sófocles y Eurípides. Hay que hacerlo. Incluso un libro que hasta ya se publicó en Cuba, a veces hasta por la propia Alarcos, se puede convertir en un proyecto nuevo por hacer, porque ya va a haber una generación que no lo conoció, y hace falta volverlo a circular. Sería importante que la gente propusiera, a partir de lo hecho y lo que está en proyecto, las cosas sin hacer que nuestro equipo no ha visto, porque uno no lo puede ver todo”.

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