Universal (Desambiguación): La diferencia como rasgo común

Antonio Enrique González • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía de los artistas

Si bien la muestra colectiva Universal (Desambiguación) no es un amasijo caótico de obras y artistas, sí resulta una muy variopinta mixtura estético-discursiva signada por una total pluralidad, donde los siete creadores involucrados contrastan, confrontan y prefiguran desde sus individualidades preceptivas una suerte de mapa motivacional de su generación.

Tal cartografía abarca desde las costas más íntimas y vivenciales de Liesther Amador, con su díptico fotográfico Mis últimas Venus, y la misantropía de abstracto signo de Linet Sánchez (De la serie Sin título, 1, 2 y 3), hasta los discursos más socio-nacionales de Aluán Argüelles con las tres coordenadas de su serie Atlas, y Evelynn Álvarez (Parábola del Girasol); pasando por las cavilaciones sobre el poder y sus laberínticas relaciones, que emprenden Winslon Hernández con sus frágiles Historias blindadas, Mónica Batard, con su conjunto de obras animadas (Tríptico Lenguaje Binario) y dibujadas (Desarrollo, ¿Asilado, rehén y tutelado? y Uniformados), y Yusnier Mentado con la pieza interactiva Evolución de la resistencia.  

Lo diverso dialógico resulta entonces el principal rasgo de la curaduría acometida por la propia Evelynn Álvarez, y museografiada por Linet Sánchez en la bóveda 3 del pabellón J de la Fortaleza de la Cabaña, como parte del megálico proyecto Zona Franca, de la 12da. Bienal de La Habana. Los jóvenes artistas, crecidos todos en la Cuba de los años Noventa, víctimas privilegiadas de la brutal irrupción del posmodernismo en la médula nacional, herederos además de los “cínicos” de los Ochenta, conversan en Universal… a fuerza de sistemas simbólicos. Tratan de rearmar, desde sus personales prismas y experiencias —nunca desde la fusión y disolución de sus singularidades en una homogeneidad monocorde—, el puzzle desperdigado que heredaron.

Imagen: La Jiribilla
Liesther Amador. Mis últimas Venus. (Imagen del díptico)

Liesther capta a tamaño natural las biologías desnudas de su abuela y su madre, desdibujando a fuerza de sinceridad y descarnado realismo, sin manipulaciones ni afeites, las comunes barreras que se establecen entre la obra y el receptor. Las miradas valientes, desafiantes, sacrificadas y llenas de amor de estas mujeres, pues a su vástago miraban en el momento de la sesión fotográfica; sus rostros mezcla de abnegación y desafío; sus poses seguras y hasta cómodas, cierran las puertas a toda interpretación grotesca o erógena. El artista se desnuda en sus ascendientes, desnuda sus esencias heredadas y sobre las que se consolida. Las convierte en alegorías, cariátides que sostienen su vida y principios, siendo ellas mismas Madre e Hija, vértices de una Trinidad que se completa en el heredero de sus espíritus, por quien han apostado como última sublimación de sus valores.

Por otro lado, Linet Sánchez, con sus especies de instalaciones-maquetas de la serie Sin título, esculpe laberintos níveos, traza espacios para ser, refugiarse y pensar, lejos de todo(s). Retablos asépticos que intentan prefigurar comarcas mentales, traducir sus naturalezas abstractas al reconocible lenguaje arquitectónico. Pero a la vez, subvierte la lógica pragmática de sus leyes, restructurándolos en surrealistas —más bien, oníricos— paisajes.

Imagen: La Jiribilla

Linet Sánchez. Serie Sin título 1, 2 y 3

La Batard estructura, con sus videocreaciones y sus dibujos, una suerte de simbólica fabulación o hasta mitología, cuya muy personal pero reconocible iconografía desarrolla sardónicos episodios acerca de las relaciones individuo-poder, lucidez-poder, creador-status quo, expresión artística-stablishment, y otras muchas colisiones que diariamente se suscitan en la Humanidad: contradictoria y equilibradamente reaccionaria e infidente.

Mentado, por su parte, propone a los receptores de su pieza Evolución de la resistencia, con iguales o más dosis de ironía y no poco de crueldad, un juego de manipulación nada ingenuo, donde confluyen la tecnología como método de dominación y la biología como fuerza metahumana que se pretende convertir en objeto de dominio. Una cucaracha de la especie Blaberus craniifer, se ha convertido en un ciborg sin voluntad, con todo un mecanismo electrónico instalado en sus espaldas y mutiladas antenas, el cual se opera remotamente mediante una aplicación (App) de Android disponible en una tablet adjunta. Al antojo del jugador-poder se desplaza el insecto —¿reencarnación del viejo Samsa?—…hasta un punto en que el ente resiste y supera la manipulación. ¿Suena conocido?  

Imagen: La Jiribilla
Yusnier Mentado. Evolución de la resistencia (Detalle)

Precisamente la fragilidad y la precariedad de todo poder que pretenda la autoperpetuación es una de las perspectivas discursivas que emanan de las Historias blindadas de Winslon Hernández, quien, con el mapamundi que ocupa el centro del trio de cristales fracturados en figuraciones reconocibles, parece alegar sobre otra fragilidad más peligrosa: la del planeta completo. A salvo del panfleto, el artista desarrolla un planteamiento ecológico y antibélico (ver las armas de cristal de las otras dos piezas) muy personal.   

Imagen: La Jiribilla

Winslon Hernández. Historias blindadas. (Imagen del tríptico)

Evelynn y Argüelles dirigen sus respectivas miras hacia cuestiones más estrictamente nacionales, en consecuencia con sus previos obrares: fe y emigración, como dos de los ejes definitorios de lo cubano.

La serie de óleos, con sus diferentes segmentos cartográficos —Costa norte de la Habana 23° 10’09.51” N; Costa norte de la Habana 23° 08’45.20” N; Atlas, Costa norte de la Habana 23° 07’44.78” N— estructura un nuevo tipo de Atlas, cuyas simbologías e indicadores son el dolor, la muerte, la pérdida, el desarraigo. Mas estos “mapas” no cuentan con una “leyenda” que explique sus signos, más bien ocultan bajo su monótona homogeneidad toda la complejidad de su trazado.

A la luz de una linterna de rayos ultra violeta (UV) que cuelga al lado de los cuadros, se pueden percibir estas piezas como verdaderos “retratos de grupo”: abrumadoras listas de nombres que han surcado nuestros mares, para bien, o para mal, o para siempre. Siempre ocultos bajo la superficie aparentemente paisajística. Estas páginas del Atlas de Aluán también resultan peculiares “marinas”, donde las barcas se hundieron hace tiempo y la desolación prevalece. 

Imagen: La Jiribilla

Evelynn Álvarez. Parábola del Girasol (Detalle)

La Álvarez delata en Parábola del girasol un elemento autónomo y bastante simpático de un work in progress: performance inacabado que concluirá el 8 de septiembre del presente 2015, cuando la artista deposite en el santiaguero Santuario de El Cobre el reconocimiento “Sol de Cobre” que le otorga a la Patrona de Cuba. Ícono cristiano este que hace ya mucho tiempo ha trascendido lo eminentemente religioso, para devenir símbolo nacional por legitimación pública. Evelynn, dada a las hibridaciones contrastantes y por ende a la difuminación de cánones, pautas y normas rígidas, quiebra con esta obra fronteras entre las diferentes sacralidades, rituales y protocolos generados en Cuba, desde los aparentemente contradictorios campos sociopolíticos y sociorreligiosos, que siempre han tenido más semejanzas que divergencias.

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