Selección de poemas

Isván Álvarez Herrera • Villa Clara, Cuba

El anzuelo

A la orilla del mar, o de la mar,
como prefieren los viejos pescadores,
me llevaba mi padre, escenas que la memoria funde
en un solo capítulo paradigmático. Aprendí nombres, gestos viriles
esforzado por llegar a la altura de sus ojos
a veces en el agua absortos
entre los instantes que medía
mis ademanes, mi potencia para lanzar
las piedras planas que crecen en la orilla. Se intenta acostar la piedra sobre el mar,
se lanza, y ella rebota como otro hijo de Dios
necesitado de caminar sobre las olas.
Las de mi padre, cuatro pasos, cinco,
para sumergirse; las mías buscaban el fondo
apenas rozar la inmensidad
como si el temor en mi mano al impulsarlas
las contagiara a ellas.
Parecía ganarme la vida en aquel juego. Otros días llevábamos las pitas, el anzuelo
para tentar el deseo de los peces.
Quieto esperaba, con el mar dormido en el sedal.
Hasta que el nervio, de pronto tenso,
indicaba un renacer, un dolor
en el seno de la best