Diálogo con Margarita González

Bienal de La Habana entre el riesgo y la búsqueda

Thais Gárciga • La Habana, Cuba

Tres decenios y once bienales han transcurrido desde aquella edición primigenia en 1984, que tuvo como sede el Pabellón Cuba en el céntrico Vedado. Hoy la Bienal se despliega, se expande, se dilata por casas, escuelas, centros laborales, galerías, plazas, penetra la urdimbre citadina, el latir cotidiano de su gente, el imaginario criollo.

Imagen: La Jiribilla

Un arte contemporáneo que va más allá de la visualidad objetiva para inmiscuirse en la cotidianidad del otro, sí, inmiscuirse por osadía porque es un arte atrevido. Como ya no le es suficiente penetrar el acervo de los públicos, sus recónditas subjetividades, entonces los convierte en copartícipes de proyectos procesuales, proyectos que también son obras de arte, no enmarcadas en las paredes o colocadas en un lugar cerrado, y en virtud de ello aparentemente invisibles; sin embargo están allí y acá, en todas partes y en ninguna.

¿Se reinventa la Bienal o se recicla? ¿Continúa apostando por el riesgo? ¿Cómo el público recepciona la actual edición de este megaevento de las artes visuales en la capital cubana? Margarita González, subdirectora del comité organizador de la Bienal de La Habana y del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, comenta sobre el transcurso de la cita.

“Aunque el 22 de mayo fue la apertura oficial, a partir de su propia concepción algunos procesos ya habían comenzado antes de esa fecha, por tanto el evento ya estaba palpitando”, explica González.

“Esta bienal se pensó en función de los contextos, de los barrios, de los públicos. Muchas acciones, intervenciones y procesos de trabajo con la población se venían realizando con anterioridad. Por ejemplo, en el edificio La Metropolitana (Aguacate y O´Relly), hay una pieza que es una escultura inflable, la cual ya estaba colocada previo al viernes de la inauguración. Artistas caribeños que trabajaron con los carretilleros (vendedores) de la calle igualmente se anticiparon."Esta bienal se pensó en función de los contextos, de los barrios, de los públicos."

 

¿Cómo se ha manifestado la concurrencia de público?

Durante estas cuatro semanas nuestras galerías permanecerán abiertas diariamente, incluso domingos y lunes, días no laborables habitualmente, porque sabemos que es una fecha importante para que los visitantes acudan a estos espacios expositivos en la ciudad.

Se han sucedido una serie de performances y acciones verdaderamente disfrutables para el público, y eso es lo principal. Pienso que lo hemos ido logrando y en pos de ello continuaremos trabajando. En todos los proyectos que se han presentado hemos observado la participación de los ciudadanos.

Yo paseaba por el Malecón donde tiene lugar un proyecto (Detrás del muro 2), que forma parte de las actividades colaterales, pero que es muy atractivo para la familia cubana. Fue muy interesante ver la respuesta de los espectadores ante esas piezas, involucrándose con ellas, interpretándolas. El vínculo con las personas y su contexto, y de estos con los artistas y sus creaciones, nos compensa como Bienal y como evento.

No es lo mismo visualizar la Bienal en términos ideales, digamos en papeles, cuando los artistas les envían los proyectos para ser sometidos al criterio curatorial, que evaluar los proyectos y obras ya materializados ¿Cuánto se acerca la edición actual al suceso cultural que ustedes han estado concibiendo desde la pasada Bienal?

Esta 12ma Bienal ha retomado con mayor fuerza y ha potenciado todavía más lo que nos planteamos en la 11na, en lo que respecta a la intervención del arte en los espacios públicos. Esta vez quisimos ir un poco más allá en los sustratos sociales. Hemos estado en salas polideportivas, en casas de abuelos, en escuelas primarias y secundarias.

Te comentaba que se está trabajando con los carretilleros y los bicitaxistas. Pusimos la mirada en Casablanca, primera localidad en ser declarada digamos como ciudad en este entorno metroplitano. Tuvo incluso un periódico nombrado La voz de Casablanca. Para rememorar esta publicación se imprimió una tirada especial en esta Bienal con información del acontecimiento, gracias a los estudiantes del Instituto Superior de Arte (ISA).

Asimismo tenemos la mirada centrada en la arquitectura, a través de proyectos que dialogan con el diseño de edificios y casas coloniales aquí en la Habana Vieja, por ejemplo. Otra característica es la gran imbricación con otras ramas del saber y manifestaciones: artes escénicas, cine experimental, con las ciencias, la botánica, a unos niveles tales que realmente han tocado puntos fundamentales del conocimiento humano a los que se han podido llegar desde las artes visuales.

El vínculo con las personas y su contexto, y de estos con los artistas y sus creaciones, nos compensa como Bienal y como evento.

¿Por qué enfatizar en el enfoque social, en esta proximidad a las dinámicas diarias de las personas en su contexto de vida?

Nos interesa llevar el arte a estos espacios, acercarlos a los grupos humanos, trabajar directamente con las comunidades, que los grupos sociales se sientan parte de la cultura cubana porque es su cultura.

A diferencia de ediciones anteriores donde predominaba la mega exposición, la Bienal apuesta ahora por los espacios microlocalizados y los proyectos procesuales, a sabiendas que corren el riesgo de perder visibilidad mediática y masividad de público.

Tienes la razón, estoy totalmente de acuerdo contigo. De hecho varios de los proyectos no han tenido ninguna visibilidad. En Casablanca por ejemplo tenemos un artista que está trabajando en una finca agroecológica y ellos han tenido nula o mínima visibilidad.

El colombiano Nicolás Paris estuvo llevando a cabo su proyecto en escuelas primarias. Todo el mundo preguntaba donde estaba su obra porque no la veían. Es que no estaba en ninguna parte y a la vez sí. La naturaleza intrínseca de su concepción requería tiempo para realizarla, la cooperación de los maestros, la participación de los alumnos, el poder trasmitirle sus ideas y compartir experiencias, es decir, fue un proceso de taller con grupos humanos que no culminó en una escultura o en una instalación. Él y nosotros lo sabíamos, estábamos conscientes de que sería así porque ese era el interés.

Imagen: La Jiribilla

Por otra parte tienen una ganancia social…

Efectivamente. Quizá para la siguiente Bienal cambiamos la perspectiva, pero en esta nos propusimos ese objetivo con toda intención.

El colombiano Nicolás Paris estuvo llevando a cabo su proyecto en escuelas primarias. Todo el mundo preguntaba donde estaba su obra porque no la veían. Es que no estaba en ninguna parte y a la vez sí.La Bienal siempre se ha arriesgado y ese es uno de sus méritos. Si organizas una exposición para la que convocas a diez artistas famosos no vas a tener problemas porque son buenas obras. Sin embargo, la Bienal desde su primera edición creyó en el arte latinoamericano y caribeño fundamentalmente.

A partir de la segunda, comenzó un trabajo investigativo y de pesquisa por las áreas geográficas que atendería. Se hicieron viajes por África para detectar producciones autóctonas que nadie exhibía en plataformas internacionales. Se puso en el tapete la creación de un artista proveniente del Congo que esculpía piezas de gran valor y nadie conocía, la Bienal lo captó, eso es un riesgo. Así ocurrió en los talleres con los artistas mexicanos, brasileños, colombianos. Nadie sabía de ellos y hoy, luego de haber expuesto en la Bienal de La Habana en la tercera o cuarta edición, son nombres legitimados en el panorama mundial, pero fue La Habana su primera vitrina de exhibición.

Si recordamos la segunda Bienal allí también hubo proyectos de carácter social como el taller de Julio Lepard en un parque en el Vedado. A partir de entonces se comenzó a incrementar el vínculo con los espacios públicos y ha ido in crescendo cada vez más, sin renunciar a los espacios cerrados. En la 8va Bienal los artistas intervinieron hogares en Alamar, se relacionaron con los habitantes de este reparto directamente, utilizaron sus muebles y propiedades para crear.

Esa mirada social se ha preservado con mayor o menor intensidad, y se ha tratado de no perder. Con el conocimiento que el público posee es vital que sepan qué es la Bienal, participen en ella y la disfruten.

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