Santiago de Cuba: 500 años

El viejo Club San Carlos

Jorge Sariol • La Habana, Cuba
Imágenes: Cortesía del autor 
 

Uno de los edificios más representativos del Centro Histórico de Santiago de Cuba es el que hasta hace poco servía de sede a la galería Oriente, dedicada a la exposición de artes plásticas.

Tal vez para muchos era la función más llamativa que ha tenido, desconociendo que el inmueble  en su totalidad ha servido además a  instituciones como la Casa de la Cultura Municipal,  el Snack Bar 300 y un banco.

Sin embargo, un deterioro físico en riesgo de ser irreversible hizo que la casa de cultura primero y la galería Oriente después tuvieran que desalojar ante el empuje de las reparaciones, de carácter capital, para celebrar medio milenio de la fundación de la villa.

Imagen: La Jiribilla

Las obras de rescate —que supone esfuerzo monumental si se acomete profundamente— pretenden restituir la imagen original del edificio con  la rehabilitación del entrepiso; la reparación de las instalaciones hidrosanitarias y eléctricas; la restauración de los elementos figurativos en la fachada y luminarias interiores; la reconstrucción del falso techo de yeso y sus elementos representativos; la sustitución de partes del piso y la eliminación de muros no originales.

De la cubierta remplazarán tejas en mal estado, rescatarán  la estructura de madera del techo y se pintará todo el lucernario.

Todos desearíamos que el viejo Club San Carlos vuelva a ser lo que fue, para hermosear la esquina Aguilera y General  Lacret —calle que muchos siguen llamando San Pedro—, uno de los sitios más santiagueros que conozco. En verdad costará traer al Club San Carlos (CSC) a sus años mozos.

La institución  había tenido como patronato antecedente una en la calle Santo Tomás, que mudaría en 1844 a la calle San Jerónimo, para finalmente establecerse en la entonces San Pedro.

Imagen: La Jiribilla

El nuevo edificio en aquel tiempo de un piso y propiedad de la viuda del marqués de Tempú, comenzaría como  Sociedad de Instrucción y Recreo.

El  6 de noviembre de 1859 se renovaría como academia para la “práctica de esgrima y otros deportes para caballeros”, en homenaje al gobernador del departamento Oriente, Don Carlos Vargas Machuca y Cerveto.

Imagen: La Jiribilla

El 18 de junio de 1864 se sustituyó el término de academia por el de Club, al extender sus actividades culturales y modificar sus estatutos con ocho artículos, para observancia del exclusivo grupo de socios, tanto numerarios como supernumerarios.

Según recoge la historia, el artículo siete rezaba: “quien desee pertenecer al club debe ser presentado por dos socios”. Así mismo, el  octavo advertía que la admisión sería por voto secreto y si se era aceptado se enviaba un “oficio de admisión y un ejemplar de reglamento”. Si no se recibía contestación alguna, habría de considerarse la no admisión, decisión inapelable, que en ningún caso podía ser cuestionada”. [1] 

Cuentan que el Primer Presidente del ya CSC lo sería Tomás Rosseau y que entre 1899-1902, lo sería  Joaquín Castillo Duany.

Aun la residencia no tenía la imagen actual, que con cambios más o menos,  data de entre los años 1911 y 1912.

Imagen: La Jiribilla

De esa época el inmueble llegó a tres niveles, con una fachada principal simétrica rematada en ambos lados por dos semitorres cubiertas con vistosas cúpulas y exuberante decoración característica del eclecticismo. Los tres pisos fueron tratados con elementos diferentes desde el punto de vista ornamental:

Imagen: La Jiribilla

Los expertos señalaban vanos en el primer nivel en forma de arcos de mediopunto. Los de los dos niveles restantes eran adintelados con tímpanos decorados; los del segundo decorados con frontoncillos curvos y los del tercero, triangulares.

Otros elementos decorativos clásicos sobresalían: incisiones horizontales en las fachadas del primer nivel, los balaustres pétreos, las columnas corintias, entre otros.

El Club San Carlos sobrevivió al terremoto del tres de febrero de 1932, pero sufrió duramente la pérdida del tercer nivel, con considerables daños en los dos restantes.

Una restauración lo dejaría en dos pisos y con la imagen aproximada que hoy podemos ver.

Imagen: La Jiribilla

En abril de 1953 sería fundada una galería, por el grupo homónimo, que encabezaría Antonio Ferrer y con el nombre de galería Oriente reabriría en  1959 dirigida esta vez por Pedro Arranz. Allí serían mostradas  exposiciones de Portocarrero, Duque de Estrada y del propio Arranz.

Larga y aún por investigar es la historia del emplazamiento al servicio de diferentes causas y sobre las personalidades cubanas y extrajeras que pasaron por sus salones.

Una tarja hoy recuerda que allí habría de realizarse una histórica transmisión radial.

 

Imagen: La Jiribilla

 

 

 

 


1. Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba, fondo Gobierno provincial. Materia: sociedad de recreo.

 

 

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