Danza en la 12 Bienal de La Habana

Soliviantaciones dicotómicas de la investigación y la escritura espectacular

Noel Bonilla-Chongo • La Habana, Cuba
Fotos:Ernesto M. López

 

"Todos pertenecemos a la era posthegeliana del pensamiento

y todos hacemos a nuestra manera

el difícil trabajo de guardar luto por el sistema”
Paul Ricoeur

Para Paul Ricoeur sería factible poder explicar-nos esos enmarañamientos que se avienen en el camino difícil que va de la investigación a la escritura espectacular. Devoto admirador del pensamiento hegeliano y de su llevado y traído movimiento pendular adoptado por el pensamiento filosófico posterior a Hegel, Ricoeur procuraría recomponer las saturaciones dicotómicas que hoy identifican la aprehensión crítica y el propio discurso de la escena espectacular. Pues, la producción enunciativa de las prácticas escénicas producidas actualmente en los circuitos más notables del mundo—donde bien figuraría la Bienal de La Habana—, sostienen que el ejercicio creativo en las artes contemporáneas ha sido subsumido por el paradigma de la investigación.

Imagen: La Jiribilla

El caso del espectador performance de María Jerez
 

Investigación que lía tiempo, espacialidades, ausencias, anulaciones, asociaciones y relacionalidades  negociantes, situadas más allá de la añeja visión del arte—la danza en este caso— como sistema. Investigación de fuentes; de materiales; de referentes; de componentes y de variados dispositivos que, en el ámbito de la praxis escénica, se muestran como campo expandido, liminal, híbrido y desterritorializado en contraste con visiones unidireccionales de comportamiento en mucha de la teórica crítica, analítica y comisaria que legitimó y aún perdura, en múltiples zonas de producciones artísticas no activas ni movilizantes.

Como suerte de espacio de salvación ante el “luto” anotado por Ricoeur, la agenda de la duodécima Bienal de La Habana ha ofrecido una programación de alto lujo. Prácticas escénicas todas, situadas en confluentes de finas pesquisas donde—resultados espectaculares al margen—, reintegran la verdadera noción articuladora de saberes y conocimientos que definen la investigación artística.

Ya sabemos que “entre la idea y la experiencia”, fértiles pudieran ser las coordenadas para congregar alternativas escénicas viables en los modos de atraer, complicitar y procurar la atención del lector-espectador. Mucho se ha especulado en estos tiempos habaneros de Bienal acerca de esas responsabilidades atribuidas a la experiencia en tanto vivencia cargada de subjetividad, o sea, de valor cualitativo-generador-transformador del creador en sus relaciones productivas y sus modos de condicionar la mirada de un voyeur activo -participativo, actuante, interventor, etc. No es legal pensar la experiencia como mera vivencia, aunque ella pueda estar legitimada ya sea académicamente o por el paso de los años en la existencia viva de un creador. Entonces, es ahí donde la idea o, mejor, los reemplazos, se vuelven dársenas abiertas al trueque, la mixturación disciplinar e, incluso, al talante transdisciplinar tan en boga actualmente.

La naturaleza variable y compleja de los procesos de investigación y escritura en el estudio y la enunciación escénica de la danza contemporánea o de las prácticas escénicas de hoy, al distinguirse otras modulaciones de pensamiento y construcción, convocan a replantear-nos los tradicionales enfoques históricos, estéticos y artísticos que han acompañado la praxis indagatoria y sus “fragilidades” espacio-temporales.

Imagen: La Jiribilla

The croquis reloaded performance de Cuqui Jerez
 

Creo que “después del fin del arte” anunciado y sustentado por Arthur C. Danto, poco sentido tendría el seguir posicionándonos en tipologías adversas y nada dialógicas con el tratamiento de los dispositivos que inducen pensar en las nociones de “lo escénico, lo teatral, lo danzario”, incluso, “lo coreográfico” en la práctica espectacular de hoy.

¿Cuánto puede aportar la experiencia en la ideación creativa de un artista? ¿Cuánto de esa experticia transformaría la idea originaria en virtud de otros acontecimientos, asociaciones, actualizaciones y posibles antojos poéticos? Sabido es que la venida de la modernidad introdujo cambios decisivos respecto a la condición del sujeto, la relación de los individuos con el entorno, la visión y comprensión del mundo y la suposición tradicional de la existencia de un universo y una realidad objetivos. Asimismo, generó nuevas interrogantes sobre el fundamento de las ciencias, el reconocimiento de la necesidad de superar los dogmatismos ortodoxos y de interconectar las diversas disciplinas.

Creo que “después del fin del arte” anunciado y sustentado por Arthur C. Danto, poco sentido tendría el seguir posicionándonos en tipologías adversas y nada dialógicas con el tratamiento de los dispositivos que inducen pensar en las nociones de “lo escénico, lo teatral, lo danzario”, incluso, “lo coreográfico” en la práctica espectacular de hoy.La interdisciplinariedad ha sido condición intrínseca y perpetua en la práctica escénica espectacular —qué es sino el teatro griego ditirámbico y orgiástico. Desde principios del siglo XX empiezan a surgir, a partir de diferentes campos del saber, teorías otras que tienen en común la desconfianza respecto a las ideas que marcaron tan profundamente las ciencias y la cultura occidentales. Las cuestiones sobre la verdad, la realidad, la razón y el conocimiento se entablan, como centro de la porfía entre racionalismo y relativismo. Diversos estudios y prácticas artísticas renuncian a la especificidad de su disciplina para acercarse gradualmente a fundamentos de interrelación, complicidad, complejidad, transdisciplinaridad, etc.

En la escena, este relativismo se declara de diferentes maneras: en la experiencialización como parte esencial de lo procesual y enunciativo de la obra; en las mutaciones categóricas respecto a la recepción de la obra misma y el lugar del lector-espectador; en la tendencia a establecer nexos, vinculaciones, reciprocidades, transacciones o complicidades entre los diferentes campos y prácticas artísticas—evidente en las creaciones intermedia o mixed media, intervencionistas, interdisciplinares e “indisciplinantes”—; y en la eficacia vincular entre arte, ciencia y tecnología. Este hecho ha marcado la enunciación de muchas de las prácticas escénicas atendidas en la Bienal, como pudiera ser el proyecto In-disciplinas D&T que mixtura danza y tecnología, una red colaborativa entre creadores venidos de prácticas y experiencias muy distintas.

Dicho evento nos ha servido de confirmación que las “ilegalidades” poéticas existentes entre investigación y escritura espectacular, deben solventarse en la amplificación del pensamiento constructivo, en tanto deriva, bifurcación, dicotomía generosa que quebranta los roles de aquel sujeto (otrora autor) y un lector-espectador (crítico incluido) activo y cada vez más avisado. Ellos, actuantes y espectadores, cohabitan, se relacionan y producen, más allá de los añejos consensos heredados del sentido académico y decadentista del “ser en danza” y sus roles identificados.

Imagen: La Jiribilla

Performance Multitud de Tamara Cubas
 

Replantearse el término “danza” o “coreografía”, desde las configuraciones que la praxis artística actual esgrime, es necesidad para relacionar las claves teórico-conceptuales que rondan el estudio y la creación de la danza contemporánea, en tanto argumentación actualizada a un campo simultáneo de cuestionamiento.

Dentro de este variopinto contexto, las presentaciones en la Habana de la uruguaya Tamara Cubas; de las españolas Cuqui y María Jerez; los materiales expositivos de Esperanza Collado y el haber tenido la visita tan esperada de La Ribot, con su mítica pieza Más distinguidas; aseguran que la danza como práctica escénica, ha ampliado sus fronteras; ha dejado de ser una manifestación escénica diferenciada, para devolverse expansión más de los procesos de hibridación propios de una nueva sensibilidad discursiva espectacular.

Replantearse el término “danza” o “coreografía”, desde las configuraciones que la praxis artística actual esgrime, es necesidad para relacionar las claves teórico-conceptuales que rondan el estudio y la creación de la danza contemporáneaTamara Cubas con Multitud, proyecto estrenado en el Zócalo de la Ciudad de México en septiembre de 2011, indaga y compone en torno al concepto de “multitud” planteado por algunos pensadores contemporáneos. Multitud no como masa o pueblo, más bien como análisis de “la forma social” del hombre y mujer contemporáneos, la noción de heterogeneidad en el colectivo, la otredad, el espacio público, las relaciones interpersonales y la posibilidad del disenso. Pieza que redimensiona el sentido del espacio urbano y público que con un elenco de más de cincuenta performeros de procedencias dispares, sirvió de pórtico a las presentaciones en el teatro El Ciervo Encantado.

María Jerez, quien no viene de una formación formal en danza, produce un trabajo que se desplaza entre el cine, la neo-arquitectura instalativa, las artes visuales y la coreografía. El caso del espectador, su pieza expuesta en la Bienal, logró sintetizar situaciones mediadas por precarios artefactos tecnológicos y un vasto plano objetual del cual emerge un sujeto-performer expandido en este rol. Una suerte de reality show donde la temporalidad, la animación de figuras, los intertextos literarios, sonoros y la anulación de la “cuarta pared”, se vuelven más que dispositivos actuantes, detonante seductor para la acción transformativa.  

Por otra parte, Cuqui Jerez en The croquis reloaded, insiste en la omnisciencia del narrador como histrión que desencadena o, mejor, re-cuenta situaciones comunes, vulgares, cotidianas y altamente domésticas, desde el ingenio y la sutileza. Perspicacia donde, again, la construcción de temporalidades ficticias en el show, se revierten reales y conocidas para el espectador; trazando una concatenación consecuente y para nada enrarecida. Cuqui, quien se formó como bailarina de ballet, ha logrado encausar con intencionalidad discursiva más que probada, otros derroteros gramaticales para poner en juego al cuerpo y sus relaciones con el espacio y el tiempo. La disposición espacial de los escasos elementos escénicos presentes en la pieza, amplifican conexiones aparentemente insignificantes, son ellos verdaderos croquis, esbozos, diseños y pautas para pensar el sentido coreográfico y coreosófico de los acontecimientos escénicos.  

We only guarantee the dinosaurs, intervención de Esperanza Collado, doctorada en Bellas Artes e investigadora acuciosa de la historia del cine y de los artefactos tecnológicos puestos al servicio de la evolución de esa industria, si bien no concretó la artisticidad de su performance, sus ideas y propósitos conceptuales, nos reitera la idea que el cuerpo es solo un pretexto en la construcción coreográfica. Cuando el sujeto entra a la sala oscura su corporalidad singular se anula y es adsorbida por el espacio vacío, lóbrego; constituyen proyector y proyeccionista vectores protésicos de sus corporalidades protagónicas, aun cuando la paradoja de su no presencia física, delata que hay otros dispositivos-máquinas en la principalía del juego. Hoy, cuando video y digitalización se vuelven “chantajes” a los viejos proyectores y al celuloide, Collado se alza garante-esperanza de esa larga vida y de los trayectos del cine como convicción de sus variados dinosaurios reclamantes en la persistencia.

Sin lugar a dudas los intercambios con La Ribot, representaron verdaderos sucesos en la agenda de la Bienal. Más allá de ser una artista antinómica, transdisciplinar e in-disciplinada y de estar posicionada en los circuitos artísticos internacionales más importantes; la genialidad de la creadora de piezas como Más distinguidas o películas como Mariachi 17 –nombro solo estás obras, pues fueron las expuestas en La Habana—, radica en su cosmovisión conviccional que es la investigación artística, el trabajo en equipo, la consultoría a expertos y el hecho de entender la creación como diversión consciente, la que legitima el alcance de su eficaz escritura espectacular.

María La Ribot, con una trayectoria si bien difícil de procesar en los estancos de determinada poética o manifestación artística, se ha abierto desde sus fragmentaciones acumuladas. En Más distinguidas, su obra más divulgada y conocida,—ahora en reposición de 2015 e interpretada por Ruth Childs para la Bienal—, La Ribot explora el asunto de la trasmisión, del traspaso de las legalidades corporales, de las supuestas autorías y referencias autógenas. Nuevamente el valor del tiempo, del espacio, del color y las calidades de las cosas-objetos como construcción de vectorizaciones, como eficacias resueltas de escribir para el espacio y para el —o los cuerpos— que en él se comportan, son reverenciadas por la artista.

No me quedan dudas, la sistematización de las premisas enunciativas de la danza contemporánea actual, demanda gran generosidad e intencionalidad “poética” para sortear los incomunicados que aun constriñen el sentido del “ser en danza”.Varios eventos asociados al análisis de las prácticas escénicas vividas durante la Bienal, como fueron las conferencias del doctor José Antonio Sánchez o los coloquios temáticos e, incluso, el intercambio vivo con Triunfadela, performance a cargo del grupo El Ciervo Encantado, donde el “consignismo”, lo tribunicio del discurso aparentemente hegemónico como instancia legitimadora de poder, nos hablan también de esas encrucijadas que el pensamiento artístico, creativo, aún tardíamente posthegeliano—tal como centrara el análisis de Ricoeur—, debe procurar integrar antagonismos legítimos y hacerlos trabajar en su propia superación.

No me quedan dudas, la sistematización de las premisas enunciativas de la danza contemporánea actual, demanda gran generosidad e intencionalidad “poética” para sortear los incomunicados que aun constriñen el sentido del “ser en danza”. Aquel corpus ideado desde las nervaduras de la canónica antropométrica y balletística heredera de Pierre Beauchamps, el ballet d’action y la concepción romántica-moderna del lenguaje técnico como “el” sistema de pensamiento coreográfico y su sentido de “ser en danza”, siguen resultando más que irresolutos, exiguos  e  imprecisos.

Entonces, el reto epistemológico del equipo curatorial de la Bienal, de sus consultores asociados y de las múltiples propuestas artísticas, ha estado en reconocer una perspectiva más amplia, holista y ecológica que la ofrecida por las concepciones lineales, reduccionistas de las diferentes disciplinas y saberes aisladamente. Se necesita una nueva visión de la realidad, un nuevo paradigma, una transformación fundamental en el modo de pensar, en la manera de percibir y en las cualidades para valorar. Se requeriría, parafraseando al académico venezolano Miguel Martínez Migueles, un “metasistema de referencia cuyo objetivo es guiar la interpretación de las interpretaciones y la explicación de las explicaciones”.

Imagen: La Jiribilla

De izquierda a derecha:Esperanza Collado, Maria Jerez,Maria La Ribot, Cuqui Jerez
 

El tratamiento del cuerpo y de la corporalidad en la praxis dancística y su enunciación escénica, ha estado marcado por la rectoría del lenguaje técnico de la danza -académica, moderna, expresiva, postmoderna. Al punto de condicionar el lenguaje coreográfico y sus consiguientes modos de pactar