Una pelea cubana por (y desde) el documental

Antonio Enrique González • La Habana, Cuba
Imágenes de Internet

Aunque perogrullada, el primer y más inmediato efecto que ha tenido en la fílmica cubana de la última década el Concurso para Proyectos Documentales del Programa de Fomento a la Producción y Teledifusión del Documental Latinoamericano–DOC TV Latinoamérica (hace un alrededor de un lustro DOC TV Iberoamérica), ha sido precisamente la estimulación del rodaje de documentales, género siempre en desventaja productiva con la ficción; y por demás de largo metraje, con todos los retos narrativos, dramatúrgicos y estéticos que conlleva. Amén de la previa y siempre apreciable re-construcción y consolidación de los proyectos en los talleres que se realizan a priori, y la posterior promoción de la obra terminada en un contexto continental donde igualmente ralean los circuitos para las obras no fictivas.

Imagen: La Jiribilla

Escena de Otra pelea cubana contra los demonios…y el mar (Tupac Pinilla, 2007)
 

Las cuatro producciones que han obtenido por Cuba el apoyo de este programa: Otra pelea cubana contra los demonios…y el mar (Tupac Pinilla, 2007), En el cuerpo equivocado (Marilyn Solaya, 2010), La certeza (Armando Capó, 2012) y La Isla y los Signos (Raydel Araoz, 2014), han gozado además de una inusual holgura económica respecto a la gran mayoría de realizadores independientes que han desarrollado y desarrollan en el país esa suerte de corriente crítica y para-periodística (muy) urgente, de alto sesgo antropológico y humanista que es el documental nacional post 90, del cual son exponentes bastante significativos.

Priman como ejes discursivos la mirada deconstructiva, analítica y denunciadora de aristas no mediáticas, y mucho menos triunfalistas, de la contemporaneidad cubana, así como el desplazamiento hacia lo transcapitalino —en el caso de Pinilla, Capó y Araoz—, desde una actitud patentemente antihegemónica. Pues Cuba, vista como sistema complejo de relaciones de poder, es una urdimbre dialéctica de cánones y subalternidades, manifiestas en muy diversas contraposiciones de contrarios, como son las esferas rural y urbana.

A resultas, estos documentales (así como sucede en gran área de la no ficción cubana) son una inigualable revalidación artística de las formas y modos rurales; y de la ruralidad en general, gran sistema socio-económico-cultural que sucumbe bajo el influjo de los igualitaristas paradigmas civilizatorios eminentemente urbanistas, impuestos desde un centro de poder lejano y mayormente ajeno a las diversas frecuencias en que vibran estas otras dimensiones de Cuba.      

 Antihegemónico también resulta En el cuerpo…, pero en este caso no desde el corrimiento hacia espectros geoculturales diversos, sino respecto a normativas y determinantes sexuales y de género.

  1. Hombres de Carahatas…

La colisión muchas veces devastadora, entre las macro-estrategias socioeconómicas y las micro-dinámicas orgánicamente estructuradas en las diversas comunidades, ocupa específicamente a Otra pelea…, con su radiografía problémica de la comunidad pescadora de Carahatas, ubicada en la costa norte de la provincia de Villa Clara —a unos quince kilómetros del más conocido poblado de Quemado de Güines. Subrayo “pescadora” y no “pesquera”, pues la pesca es modo y cultura de vida. Más aún, núcleo existencial de un grupo humano que halla su verdadera medida en el reino del mar y los peces.

Reaparece, o más bien se retoma el conflicto prefigurado en clásicos documentales de Nicolás Guillén Landrián como En un barrio viejo (1963) y Reportaje (1966), o en el también muy apreciable y más reciente deMoler (Alejandro Ramírez, 2004): el desfase entre las planificaciones y concepciones sistémicas, globales, y los ritmos, hábitos, filosofías y perspectivas de vida en singularidades como Carahatas y otros tantos asentamientos. Legislaciones ajenas —no es descabellado calificarlas de “foráneas”— amenazan hasta con sajar la continuidad generacional de la tradición pesquera: prohíben que los niños monten en las embarcaciones parentales para aprender a puro empirismo las mañas y artes de la pesca.   

Los pescadores están sitiados por los demonios y los desastres naturales que siegan repetidamente la región y motivan decisiones institucionales externas basadas en el traslado de los pobladores a “zonas seguras”, lejos de su mar, sus artes de pesca, su sustento y el sentido de sus vidas. La resiliencia comunitaria se explicita y sublima en la casi desesperada intransigencia de los pescadores a ser “salvados”, a ser reubicados a varios kilómetros del mar que puede matarlos, pero sin duda le da sentido a sus vidas. Tal es continuamente refrendado en los numerosos testimonios y entrevistas de los locales con que Pinilla articula su narración.   

Imagen: La Jiribilla

La certeza (2012). Armando Capó
 
  1. Fe, esperanza…y La Caridad

Desde una concepción menos expositiva que Otra pelea…, La certeza, discursa acerca de la relativización extrema de lo otrora anatemizado como tradicional y atávico ante el racionalismo ateísta y triunfalistamente moderno; además de la validación de la fe como prístino asidero humano. Esperanza y eje de vida alrededor del cual rotan las existencias de otra breve comunidad: La Caridad, localizada en el municipio Rafael Freyre, de la oriental provincia de Holguín.  

Armando Capó opta por invisibilizarse diegéticamente como entidad interventora y manipuladora. Urde un documental de observación y registro, donde el escamoteo de la evidencia del registro in situ y por ende, de toda interpelación directa a los sujetos “registrados”, es la clave dramatúrgica y narrativa del constructo. Se zanja una suerte de complicidad voyeurista entre realizador y receptor, donde ambos comparten el punto de vista pasivo, clandestino.

Durante un amplio preámbulo, la cámara acompaña a un pequeño grupo de personas de muy diverso origen. Recrea sus pausadas y llanas existencias cotidianas, sus rutinas de vida: se van infiriendo sutilmente sus respectivas particularidades y caracteres. Destaca el líder religioso, carismático y refinado de una manera distinguida para sus congéneres y feligreses. O quizás resulta particularmente afectado desde la conciencia de ser filmado. ¿Desde la conciencia de cuánto le puede beneficiar para su gestión el registro audiovisual, a partir de la indiscutible legitimidad de una cámara de filmación? Quizás. Apenas tengo dudas. Pero con esa imagen algo hierática deberemos quedarnos, aunque no nos abandonen las incógnitas acerca de los modos conductuales pre y post-rodaje.  

Los diversos senderos vitales registrados convergen final y climáticamente en el templo donde se efectúa el sincrético ritual, verdadera confluencia de liturgias cristianas, espiritistas y aborígenes que delatan para las mayorías desconocedoras otra arista de la religiosidad y el misticismo cubano.  Confluyen además las vidas, ilusiones, caracteres y conflictos de la heterogénea población. El templo es indiscutible zona de tolerancia, catarsis y aliento espiritual para las almas más trémulas y solas, que se marchan foscas de regreso a su rincón cuando termina el culto. Y con ellas aparecen los créditos.

Imagen: La Jiribilla   

  1. En el vestido equivocado

En el cuerpo equivocado es preámbulo o basamento documental del reciente largometraje de ficción Vestido de novia (2014), donde la propia Marilyn Solaya prosigue su discurso problematizador acerca de las implicaciones sociales y psicológicas del radical cambio físico de género en un país tercermundista y dogmáticamente heteronormado como esta latinoamericana Cuba que habitamos.     

Desde la singularidad noticiosa de base que resulta develar al primer hombre biológico cubano en concertar su fisiología con su verdadera personalidad femenina, el documental opta por una minuciosa deconstrucción psicológica del personaje.

Se combina testimonio con registros y recreaciones de sus hábitos de vida para prefigurar los avatares de la protagonista en sus arriesgados propósitos de ser por completo la mujer que nació, y las posteriores resonancias en su esfera vital. Pues ¿qué tipo de mujer ha llegado a ser, genéricamente hablando? ¿Hasta qué punto se aprecia una sujeción a los cánones ortodoxos de la feminidad a pesar de quebrar los fuertes tabúes héteronormativos? ¿Cuán singular combinación de radicalidad y conservadurismo resulta este sujeto?

En el cuerpo…, más allá de un estudio de caso, plantea o al menos provoca otras tesis más generalmente complejas sobre las capacidades optativas del ser humano, sobre la responsabilidad. Apela, además, a conflictos tan cruciales como Naturaleza v.s Psicología, Cultura v.s Determinismo natural, además de la implícita y axial contradicción Individuo v.s Sociedad.

Imagen: La Jiribilla

           

  1. Los signos y las islas de Feijóo

Hacia el centenario del intelectual cubano Samuel Feijóo apareció La Isla y los Signos, donde Raydel Araoz —quien aparece como “director invitado” en Otra pelea…—, busca armonizar forma y discurso con las propias esencias heterodoxas de la obra escrita (literaria e investigativa), pictórica, editorial, y hasta los propios procederes de la tan singular figura tratada. Echa mano de los infinitos recursos que ofrece el lenguaje de la animación, en manos del realizador Ermitis Blanco, para construir universos tan ilusorios como el imaginario visual plasmado en la revista Signos, suerte de suma, mapa y sistematización de todo el ideario feijóoseano; por ende, su definitivo legado intelectual.

  Deviene todo un periplo por estas páginas de Signos, donde se combinaron creativamente toda la bizarra iconografía del arte naif cubano, validado y promocionado por el propio Feijóo, con experimentos gráfico-literarios vanguardistas como la poesía visual; o sea, cuanto recurso coadyuvara a convertir la interacción de los lectores con la revista en una verdadera experiencia estético-sensorial, además de la consabida recepción intelectual de los artículos publicados; y a cada número en un manantial semiótico, en una equilibrada Totalidad creativa.

  Igual sucede con La Isla…, donde lo hechológico no prima absolutamente, ni mucho menos los recursos visuales son puros complementos informativos. Los hitos biográficos, significados más por su importancia en la estructuración de la tesis, que por el mero rigor cronológico, resultan la columna vertebral sobre la que se engarzan todos los signos del discurso visual, verdadera “enjundia” del documental.

  La obra pudiera considerarse como un número audiovisual de Signos, edición especial que viene quizás a continuar, expandir y completar el experimento perceptual que fue la publicación, donde la impactante y verdaderamente inolvidable secuencia inicial es la “portada”, y la historia fantástica con que culmina, deviene obra de “contraportada”. Recepcionar La Isla… es hojear páginas repletas de collages, ilustraciones, poemas visuales, composiciones gráficas, textos testimoniales, críticos, biográficos; así como leer la revista impresa era un verdadero acto de visionaje. Ambos productos se maridan a través del ilusorio transcurrir de los años, comulgando en la sorprendente lozanía intelectual y artística (mejor léase “sabiduría”) de Samuel.

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