Puertos: una visión sonora de La Habana

Amanda Velero • La Habana, Cuba

Un recorrido sonoro de casi una hora de duración por cuatro barrios habaneros, todos juntos, mezclados, sonando al unísono, se produjo el pasado viernes 19 de junio en el Patio de las Yagrumas del Centro Pablo, como parte del proyecto Puertos que presentaron los artistas cubanos Raymel Casamayor, Andy Ruiz y Susana Ortega en el marco de la XII Bienal de La Habana, con el fin de construir un diálogo entre una ciudad-puerto y sus habitantes, partiendo de los sonidos que se registran en ella. 

Así, en tres momentos del día (3:00 pm, 6:00 pm y 9:00 pm), el público que se acercó a esta instalación sonora pudo participar de este viaje alrededor de La Habana, donde los recuerdos cotidianos se fueron mezclando en nuestra memoria sin distinguir acaso si los tambores eran exclusivos de Guanabacoa o si estos se compartían también allá en el Vedado.

Y es que, según cuenta Raymel Casamayor, el principal artífice de este proyecto que fue tomando forma con el tiempo. Si bien la idea inicial era mostrar la ciudad-puerto como un sitio donde se desarrolla la cultura de una forma diferente al resto de las ciudades que no tienen esta característica, esta pieza nace como “un reconocimiento a mi ciudad, es la manera en que veo La Habana a nivel de sonido”.

Puertos busca mostrar, o al menos evocar, el sincretismo cultural que palpita en la capital cubana: construir imágenes con quienes asisten al performance, nunca imponerlas; pues para los autores de este proyecto el público no es espectador, sino parte activísima en el proceso de creación: “Primero pensamos mostrar algunas fotos de los lugares donde grabamos, pero al final decidimos mostrar esta otra mirada de la ciudad para ver si las personas que viven en estos barrios consiguen reconocerse, y si aquellas que no viven aquí se logran conformar una idea de la ciudad solo a través del sonido”, agrega Raymel.

Eso, la posibilidad de desplegar la imaginación y recomponer esos sonidos para construir nuevas historias es, sin duda, uno de los mayores aciertos de este proyecto que no muestra un producto terminado, sino que apuesta por la construcción conjunta de sentidos entre los creadores y el público: Puertos es apenas el inicio del viaje, la chispa, la materia prima para que los asistentes elaboren sus propias historias a partir de esas imágenes que conforman los sonidos de la cotidianidad.

“Lo veo como un documental en sonido”, dice Andy: “Teníamos una escaleta, una idea general, pero nunca tuvimos una visión exacta del resultado final que tendríamos. Luego, cuando pensamos que el proyecto debía tener una visualidad, la cual nos parece muy necesaria, decidimos optar por el diseño que se lee en la palabra Puertos y ahí lo interesante es que en cada una de las letras puedes encontrar/imaginar una historia y cada vez que la lees descubres detalles que habías pasado por alto. Eso también es parte del objetivo de un proyecto como este, que permite imaginar historias a través de una propuesta sonora”.

Después de dos años y medio de trabajo en conjunto, primero con el apoyo de la fundación Ludwig de Cuba y luego con la asistencia del Centro Pablo y en especial del sonidista Jaime Canfux durante la edición y exhibición de la pieza, se puede resaltar el resultado final de este producto que consigue crear un ambiente sonoro identificable, amén de que todos los barrios suenen al unísono. Asimismo, el trabajo con los niveles de audio para dar preponderancia a uno u otro fragmento es un recurso bien utilizado y que teje por sí mismo el viaje de un lugar de la ciudad a otro, proponiendo un recorrido que puede ser aceptado o no por el público, el cual tiene siempre la posibilidad de escoger su propia ruta discursiva para adentrarse en el sonoro mundo de La Habana, que representan estos cuatro barrios que fueron grabados durante varios meses, siempre en los mismos lugares y a la misma hora.

Puertos se presenta entonces en esta XII Bienal de La Habana con un concepto muy interesante y que, según se lee en el proyecto, no se limita a La Habana. Sobre cuáles podrían ser los próximos escenarios de grabación, Raymel adelanta: “El siguiente paso es llevar esta pieza a Santiago de Cuba, y una vez allí grabar los sonidos de esa ciudad que es tan musical y tan rica sonoramente. De esa manera esperamos comenzar un vínculo entre ciudades-puerto, aunque también hemos soñado con llegar un poco más lejos y relatar en sonidos ciudades como Río de Janeiro, Nueva York, otras tan distantes como Hong Kong o Estambul que es una frontera de acceso entre Asia y Europa…En el mundo hay muchas ciudades que se ajustan muy bien a la idea de este proyecto”.

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