Augusto Blanca

Cantando diez veces siete

Antonio López Sánchez • La Habana, Cuba
Fotos: Antonio López Sánchez
Portada: Cortesía Augusto Blanca

La música cubana está soplando sonoras velas en estos días. Augusto Blanca —uno de los principales exponentes de la Nueva Trova y fundador de su Movimiento por más señas— festeja sus 70 cumpleaños. La mejor parte de esta fiesta es que el trovador recibe la fecha, como dice uno de sus versos, dando “a golpe de canción” sus creativas batallas por más amor y más vida. El teatro (como autor y actor, compositor de bandas sonoras y escenógrafo), la pintura, y por supuesto, la Trova, son algunos de los frentes a través de los cuales se abre paso su impronta. Por eso, de la mano de su creador, La Jiribilla recorre algunos de estos aún vivos y coleantes episodios.

Imagen: La Jiribilla

Teatros de chocolate

“He vuelto a la escenografía, me estoy dando ese gusto ahora mismo. Es volver a lo que fueron mis orígenes allá en Santiago de Cuba y que repetí aquí con Teatrova, cuando llegué a La Habana. Estamos haciendo el montaje de una versión de Hansel y Gretel para y actuada por niños, además de algún actor del grupo de muñecos Okantomí, de Valdés Piña. Compuse la música y tuve que hacer toda la escenografía. Imagínate, todas las casitas de chocolate, el bosque, todas esas historias. Si recuerdas aquellos libros que abrías y se levantaban castillos, árboles y los personajes, como algo mágico, pues traté de recrear eso en la escenografía. Hice una embocadura, como si fuera el borde de las páginas, y adentro puse todos los elementos, que suben desde el piso, con unos telones, como imitando un poco esos libros… Me estoy dando ese gusto. Estrenamos a comienzos del mes de Julio”.

Setenta pinceles

“En el poco tiempo que me queda, y en el poco espacio que tengo, pues sí, sigo pintando. Obras de pequeño formato. Ahora mismo me llegó un cargamento de cartulinas, pinturas y pinceles que me enviaron mi hijo y mi nuera. En una sola tarde agarré y pinté varias ideas que tenía dándome vueltas por dentro. Pero en pequeño formato, sin muchas pretensiones, porque eso de pintar es un oficio complementario, aparte… ¿Hacer una exposición por los 70 años? Podría ser. Entre las obras que tengo hechas, las que andan por ahí rodando, y otras dos o tres que tienen los amigos, es posible hacerlo. Como tú sabes, la mayoría de los temas de mis cuadros son las mismas canciones que compongo. Sus situaciones, sus personajes. Mostrar eso puede ser interesante”.

Poblinas cazafantasmas

En especial, la guinda del pastel de cumpleaños, destaca la salida de un álbum doble, premiado en la categoría trovadoresca en el más reciente Festival Cubadisco. Se trata del cumplimiento de un viejo sueño del trovador. Este fonograma llamado Poblinas. Ires y venires (I) y Lo que persiste (II) agrupa al fin en un registro esta serie de canciones. Una enumeración de temas semejantes a pequeñas joyas, a dibujos o fotos cantadas que detienen recuerdos, imaginerías, sucesos, personas y tiempos entrañables.

Imagen: La Jiribilla

Obras rurales, diríamos los capitalinos, pues surgen más allá de las fronteras citadinas. Sin embargo, son precisas y plurales estampas de pueblo, pero no exactamente escritas con el campo como eje temático. Hablamos de pueblos —como cuenta Augusto— a dos kilómetros del monte, pero sobre el asfalto. Así desfilarán ante nuestros ojos las bandas, los novios en los ya olvidados pedidos de mano, las glorietas, las calles e historias de tales sitios, y, sobre todo, sus habitantes. Todo en un diseño de lujo, muy logrado por Katia Hernández y Enrique Smith, como las cajitas de tabaco donde los viejos guardan los recuerdos, como un álbum antiguo, amarradito así con sogas.

Demos un breve paseo de la mano de su protagonista, por los escenarios y personajes de este disco que, no sin dolor, pero con gozo, trajo al mundo Augusto Blanca.

“Ya conoces que yo trabajo por grupos, las Trovadas, los Regalos, en fin… El tema de las poblinas era algo costumbrista, pero esa palabra no me gustaba mucho. Busque pueblerino, poblano, algo que sirviera para resumir esos relatos de lo que pasaba a mi alrededor y terminó siendo poblina. La palabra no existe en el diccionario. Con este disco he ido matando varios enanos que andaban pendientes. Alguien me decía hace poco, al oír las poblinas, que después de hacer este álbum ya estaba en paz con todos mis fantasmas. Porque en esas canciones está hasta el Pipisigallo. Desde mi abuelo de España hasta el último amigo que me queda por allá…”

Acápite importante son los invitados, entre otros trovadores y músicos que colaboran. Además de los que comentara el trovador, en apretada síntesis, están Pepe Ordás, Lázaro García, Vicente Feliú, Adrián Berazaín, Rochy Ameneiro, Waldo Leyva, y algunos otros que también acompañaron a Augusto en esta aventura.

Imagen: La Jiribilla

Santiago Feliú era un invitado que no podía faltar. De hecho fue el primero al que llamé cuando este disco se empezó a cocinar. Porque, desde que yo hice esa canción, la poblina de aquel muchacho, Santi la cantó más que yo. Le tocaba por derecho. Nos vemos y me dice, «está bien, la canto, pero la voy a hacer a piano». Haz lo que tú quieras, le dije, pero la vas a hacer tú solo, por derecho propio. Bueno, ahí está…”

Silvio y Pablo...

“Pablo es un caramelo. ¡Qué decirte! Llega y hace su canción en una sola toma, como siempre, y suena como siempre de bien. Un lujo.

Con Silvio hay algo increíble. Le mando los temas y me dice, te voy a hacer unas vocecitas. ¿¡Vocecitas!?. Lo mismo tira un agudo que luego baja al segundo. Es un mutante, cuando canta se adueña de las canciones y parece que son suyas. Nuestras voces no se parecen y sin embargo empastamos muy bien. Mira, los ancestros troveros hacían esos segundones que jugaban y subían y bajaban con la melodía. Eso es lo que hace Silvio en la  “Poblina de los domingos”. Hay un guiño a “El huracán y la palma”, a esos temas clásicos de la trova a dos voces”.

Los músicos, los arreglos…

“La producción musical y la dirección son de Emilio Vega y Dayron Ortega. Emilio hace genialidades tremendas como meter lo mismo una sinfónica que una banda municipal en las canciones. Hay más de 20 formatos sonoros diferentes en toda la grabación. No es un piquete acompañando a un trovador, es que en cada canción hay un formato adecuado a lo que el tema pedía.

“Está Dayron, de quien he dicho que es mi mano derecha y mi izquierda, porque hasta mi forma de tocar ha imitado a veces. Él también estuvo a cargo de la producción musical, los arreglos, y pone unas guitarras que son de maravilla. El otro monstruo es Pancho Amat, que verlo trabajar es como recibir una clase magistral. De sus arreglos, de cómo montó las cuerdas, de sus ideas, sólo decirte que es siempre impresionante. Me hace la segunda voz en la “Poblina de las escaleras”, y tocando, nada menos que no sea genial…

Imagen: La Jiribilla

“Hay que mencionar a Raúl, el Chino Verdecia. Solo le pasé el tema, una canción que llevaba su parte dramática, le conté las intenciones y lo captó enseguida. Le puso todo a la “Poblina de mi hermano”.

“Si te soy sincero, a veces me siento hasta abochornado cuando veo tanta gente de renombre haciendo maravillas que mis canciones ni traían. Pero estoy muy satisfecho”.

Trova huevera, sin que le quemen las guitarras

Hablar de las difusiones, venturas y desventuras de la trova, parece ya tema recurrente. Nada mejor que las opiniones de uno de sus protagonistas.

“Hoy la tecnología permite afinar hasta a un gato. Después los ves en vivo y les tiran hasta botellas por la cabeza, porque ninguno canta.

“Los mayores culpables, incluso, no son quienes hacen esas canciones, sino quienes las difunden. Y entonces les echan la culpa a las personas porque las piden. Ese es el cuento de la buena pipa. La gente consume lo que tú le das. Si le das más opciones, pueden pedir y conocer otras opciones. Pero si los asustas, «¡uuuh!, el programa de la trova es a las siete y media», como para que se preparen a cambiar. No, así no es, ve y sorpréndelos. La trova no tiene que estar en programas especializados, como si fuera la Biblia, sino en toda la difusión. Lo otro es la canción clasificada, para ponerla tal día, en tal fecha, por tal motivo, luctuoso o festivo. O vas al otro extremo y quemas a la gente. Difundes una sola y le llegas a coger odio.

Eso se habla, se dice en todos los congresos. Desde el año 72 estoy discutiendo esos mismos temas. La guerra al mal gusto, a lo chabacano… Pero lo siguen difundiendo. Bueno, César Portillo de la Luz decía, medio en broma, medio en serio, que había que ponerles multas a los malos compositores. Multas al que haga una mala canción y multa al que la difunde.

“Hay que seguir haciendo lo tuyo, lo que te toca. Cuando baja la ola, sales de nuevo. A mí me dicen, ay Augusto, esa canción nueva tuya… Esa canción “nueva” de pronto es del año 74. Hay muy pocas que son de ahora mismo. “Pero la oyes, como se grabó para este disco, y está acabada de hacer. Lo que no se puede es desmayar. Yo, perro huevero, aunque me quemen el hocico”.

Felicidades, Augusto, en tu día

Podríamos ahora parafrasear un verso de Vicente Feliú, aunque con un aumento de cifras, quizá para las próximas siete décadas. Setenta son, ¿pero no duelen tanto?

Imagen: La Jiribilla

“A mí no me duelen. Bueno, me canso subiendo las escaleras, pero no se me cansa la creación. Me siento con muchas fuerzas para todavía decir un montón de cosas, para cumplir mi ciclo. Quiero concluir todos los proyectos que tengo. Mientras esté lucido, porque los 70 ya no son la media rueda como se dice, es un poquito más, pues lo que más me apasiona de la vida es componer canciones, crear lo más posible. A la par, quiero también salvar la obra que tengo ya hecha, de muchos años, guardada en caseticos, limpiar esas grabaciones, rehacerlas, todo. En tres palabras, trabajar, trabajar, trabajar…

“Mi abuelo decía que la vida se llenaba de listas por hacer, de ires y venires. Pero, ojo, cuando se te esté acabando la lista siempre ponle dos o tres proyectos más, agrégale cosas, por si acaso. Para que a la señora Pelona le dé pena llevarte. Mi lista está bastante llena… No por otros 70 como tú dices, pero con 40 o 45 años más creo que me alcanza”.  

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este ca