Afromadrid 2015

Un decenio para reparar injusticias

Pedro de la Hoz • Madrid, España

El primero de enero de este año comenzó a transcurrir el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, en cumplimiento de un acuerdo de las Naciones Unidas. Hasta 2024 se supone que a escala global se preste atención a tres líneas centrales contempladas en el programa consensuado en Nueva York: reconocimiento, justicia y desarrollo. Y que de una vez por todas se garantice la protección de los derechos de las personas de ascendencia africana, se reconozcan sus contribuciones y se reserve su rico patrimonio cultural.

Un primer paso de concertación para el cumplimiento de tales objetivos  reunió en Madrid este junio a parlamentarios, intelectuales y activistas de Brasil (la delegación foránea más numerosa), Colombia, Ecuador, Perú, México, Jamaica, Cuba, EE.UU., Senegal, Marruecos, Sahara Occidental, Gui­nea Ecuatorial, Cabo Verde, República Demo­crática del Congo, Suecia, Gran Bretaña, Sui­za y España.

Algunos organismos internacionales y varias organizaciones no gubernamentales se involucraron en el empeño. Del sistema de Naciones Unidas se hicieron presentes el relator especial Doudou Diene; Mireille Fanon Mendes France, hija del intelectual revolucionario Franz Fanon y presidenta del Grupo de Trabajo de Afrodescendientes; y Edna Roland, especialista en el seguimiento del Programa de Durban 2011. Fue ostensible el compromiso de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) para la educación, la ciencia y la cultura; y en el orden personal el del doctor Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la UNESCO. 

Apenas hubo apoyo de las instituciones oficiales del país anfitrión. Pese a ser declarado de interés especial por la Secretaría de Cooperación Internacional, y de llevarse una propuesta al seno del parlamento para la concesión de una subvención, nada de esto fructificó a favor del evento. Afrohispanos, una organización no gubernamental, puso el hombro para llevar adelante la iniciativa. Desde esta plataforma se establecieron los contactos con representantes de la sociedad civil de los países participantes y se desarrolló un tenaz activismo bajo el lema “Hay cosas por las que vale la pena luchar”. Un papel decisivo corrió a cargo, por la parte española, del Movimiento contra la Intolerancia. A última hora, el Senado hizo espacio para que se reunieran parlamentarios y personalidades concurrentes al foro. Otras instancias fueron receptivas: la Secretaría General de Inmigración y Emigración, el Ministerio de Sanidad, el Comité Olímpico y la Universidad Complutense.

Fue notable la ausencia de intelectuales y activistas de América Latina y el Caribe, previamente confirmados. La Fundación Kellogg, de EE.UU., se negó a dar los fondos para los viajes trasatlánticos. Típica jugada yanqui. Transmitieron un mensaje lamentable en el que explican que “el equipo administrativo legal interno de la fundación, al visitar el sitio web de Afromadrid 2015, siente, desafortunadamente, que parte del enfoque del evento será de lobby político, de modo que la fundación tendría que de pagar indemnización y multas a la hacienda (el IRS–Internal Revenue System), por las reglas impuestas a las fundaciones en esos casos. Por tanto no tenemos aprobación interna suficiente para dar seguimiento al apoyo que sí nos gustaría ofrecer. (…) La única manera, ya estudiada, sería que ustedes reenvíen una nueva propuesta destacando, de manera normal, que el apoyo a la participación de los latinoamericanos en Afromadrid 2015 no implicaría cambios de legislación en ningún país involucrado”. O sea, hubieran pagado los viajes si existiera un compromiso previo con el silencio y la obsecuencia.

Todo esto en un contexto donde EE.UU se presenta como el país donde son violados los derechos humanos de los negros. La masacre de Charleston cayó como una bomba sobre los participantes, quienes repudiaron la acción y mostraron  solidaridad con la comunidad afronorteamericana.

En la misma España se requieren cambios. Uno de los mayores reclamos pasa por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros, unidades de retención donde malviven los inmigrantes indocumentados.

El secretario ejecutivo de Afromadrid, el doctor Guillermo Ponce, declaró: “La ley en España nos diferencia. Un latinoamericano por los lazos históricos, culturales y lingüísticos en año y medio o dos años se puede acoger a la nacionalidad si tiene todo regularizado y trabajo. Sin embargo, un africano, venga de donde venga, incluso de una de las excolonias españolas, como ocurre con el pueblo saharaui o Guinea Ecuatorial, necesita diez años de regularización y empleo para poder optar por la nacionalidad. Además, nuestra realidad es tan compleja en España como que las instituciones estatales no quieren reconocer la presencia y la pujanza de un colectivo que somos la minoría étnica mayoritaria de este país. Somos más de un millón de personas a pesar de que en las estadísticas no existimos porque la Constitución no permite preguntar a cada cual si es de origen étnico gitano, o judío, o es negro, o es de origen indígena”.

Afromadrid se propuso llamar la atención sobre la necesidad de recuperar la memoria histórica, combatir la discriminación y  promover la equidad y la interculturalidad, promover políticas públicas para la erradicación del racismo, la xenofobia, los crímenes de odio y cualquier forma conexa de intolerancia, incentivar acuerdos de transformación de los planes de educación, para la inclusión de la historia, los aportes y el legado de los pueblos afrodescendientes, e impulsar su empoderamiento económico, político y social para que sean agentes para la trasformación de su propia realidad.

Quien esto escribe expuso la experiencia cubana en la lucha contra los prejuicios raciales y, de manera específica, la labor que desde la Unión de Escritores y Artistas de Cuba se lleva a cabo. Nuestro país fue reconocido por los estándares de salud, educación y oportunidades que la Revolución ha logrado con sus políticas universales de inclusión social. También fue valorada la contribución a la lucha por la erradicación del ébola en África. En el documento final, al saludar el diálogo político entre los gobiernos cubano y norteamericano, quedó consignada la necesidad de poner fin al bloqueo que las autoridades de EE.UU. ejercen contra Cuba y lesionan los derechos no solo de los negros y mestizos sino de todo el pueblo.

Nuestro país insistió en algo que no se puede perder de vista si se quiere que los presupuestos de Afromadrid, y los del decenio, salgan adelante: el seguimiento de las propuestas y la articulación de los activistas implicados con los auténticos ideales de justicia. 

Comentarios

A mi me preocupa mucho que de pronto se piense en afrocubanos.
Los cubanos nos deberíamos sentir cubanos y punto. Hay que tener cuidado y ver a quienes interesa hacer estancos y poner cercas que nos hagan sentir diferentes en lo que antes hemos sido uno.
De hecho la humanidad entera es afrodescendiente, pues del sur de áfrica provienen los primeros humanos

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