Grafos, revista dedicada a la alta
sociedad habanera

Cira Romero • La Habana, Cuba

Cuando la tiranía de Gerardo Machado daba sus últimos coletazos, para derrumbarse definitivamente el 12 de agosto de 1933, justamente en el mes de mayo apareció Grafos, dirigida por dos señoras “de sociedad”, como entonces se decía: María Radelats de Fontanills y María Dolores Machín de Upmann. Quizá supieran mucho de bailes y saraos, de trajes a la moda y menos de revistas, pero fueron suficientemente precavidas al nombrar en cargos claves a reconocidas figuras de la vida cultural. Primero Ramón Guirao como jefe de redacción, seguido por Enrique y Guy Pérez Cisneros; y después Rafael Marquina como redactor literario.

Guirao acumulaba experiencia, pues se había dado a conocer en 1928 en el suplemento literario del Diario de la Marina, en Revista de Avance y Carteles. Años después publicó dos antologías importantes para nuestra vida literaria: Órbita de la poesía afrocubana 1928-37 (1938) y Cuentos y leyendas negros de Cuba (1942). Guy Pérez Cisneros, al igual que su hermano, había nacido en París, se educó en Burdeos y muy joven se radicó en Cuba. Especialista en arte, a él se deben notables contribuciones como sus libros La obra del pintor Ravenet (1944) y Características de la evolución de la pintura en Cuba. Siglos XVI, XVII y XVIII, aparecido póstumamente en 1959. Agudo crítico de arte, con su nombre se identifica hoy un concurso de crítica de arte que anualmente premia los mejores trabajos presentados. Marquina, nacido en Barcelona y radicado en Cuba desde 1935, había dirigido en España la revista Teatralia y el periódico El Imparcial. En la Isla se vinculó a numerosas publicaciones y, en tanto especialista, dio a conocer Teatro cubano de selección (1935) y una biografía de Gertrudis Gómez de Avellaneda en 1939, entre otros títulos. Lo dicho es suficiente para comprender que Grafos quedaba colocada en manos expertas, aun cuando se le incorporó varios números después, la revista Havanity, para formar el binomio Grafos Havanity.

Lujosamente impresa, al igual que otra que la antecedió Social —a la que dedicaremos el espacio que merece por su enorme importancia para la cultura cubana— manifestó en su primer número que sería “una publicación de carácter gráfico, sin que por ello se relegue la parte literaria, a la que prestaremos toda la atención que merece”, proyecto cumplido con creces en ambos sentidos, pues sus páginas se vieron colmadas de fotos de muchas actividades sociales, pero al igual que la arriba mencionada, el aspecto literario tuvo una notable relevancia.

Aparecieron en sus páginas lo que denominaron “miniaturas literarias”, especie de prosa poética firmada por conocidos intelectuales: Nicolás Guillén —quien había dado a conocer en 1930 a través de “Ideales de una raza” en el Diario de la Marina— sus poemas que ese mismo año publicaría en el libro Motivos de son. Revolucionadores de la poesía del momento por sus acentos innovadores en muchos sentidos. Asimismo figuraba Reneé Méndez Capote, la futura Cubanita que nació con el siglo, con libros ya entonces publicados como Oratoria cubana (1926) y sus relatos recogidos en Apuntes (1927). También la destacada periodista y revolucionaria Mariblanca Sabas Alomá, que en Feminismo (1930) había agrupado sus artículos sobre el tema en Carteles y Social. Basten estos tres nombres para advertir el rango literario que alcanzó.

Mantuvo otra importante sección: “Del pasado”, que recogía notas históricas de Cuba, en especial de La Habana, donde figuraron trabajos de el gran ensayista Jorge Mañach, entre otros. También presentó la sección “Antología poética del siglo XIX”, a cargo de dos voces relevantes y que con el tiempo adquirirían importante espacio en la poesía y en el ensayo: Cintio Vitier y Gastón Baquero, y dio a conocer crítica teatral, poemas y cuentos.

El listado de colaboradores impresiona: José Lezama Lima, Alfonso Hernández Catá, Emilio Ballagas, José Zacarías Tallet, Félix Pita Rodríguez, Eugenio Florit, Rafael Suárez Solís, Lydia Cabrera, Medardo Vitier, Félix Lizaso y Dora Alonso, entre los más relevantes. De Florit —representante de la tendencia purista en la poesía cubana y autor de libros como Trópico (1930), Doble acento (1937) y Reino (1938)— divulgaron, entre otros poemas, el titulado “Al unicornio”, del cual es este fragmento:

[…]

Camino de tu muerte la sonrisa
quédase atrás, vive dentro de un cielo
por sueño y por blancura,
y por el palpitar apresurado.
Lejos de ti, donde el amor no llega;
Abandonado a tu destino oscuro;
Sin llanto que cantar, sin voz apenas:
alma solo a la grupa de tu sueño.

De esta manera, y al igual que sucedió en Social, mientras la hight life habanera se regocijaba al ver reflejados sus rostros en el papel —estaba plagada de fotos de bodas y cumpleaños, fiestas y carreras de caballos— el Arte verdadero en su expresión literaria alcanzaba espacios notables. Pero sin duda, la importancia de la publicación hay que adjudicársela a los que ocuparon cargos clave en ella.  

Por tal razón Grafos no puede estar al margen de nuestra vida cultural. Si en sus páginas corrieron ríos de tinta inocuos, también corrió mucha tinta que atrapó voces relevantes de la literatura nacional.

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