Recuento sobre las teclas de un piano

Danaize Scull • La Habana, Cuba
Fotos: Sitio del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas
 

Cubano de origen y de corazón, el pianista y pedagogo Salomón Gadles Mikowsky convocó por tercera vez a La Habana a sus alumnos de la Manhattan School of Music de Nueva York, —y los que ya lo fueron desde hace algún tiempo—. Todos  los convocados se complacieron en regalar a su maestro el deseo de acompañarlo hasta su patria, tal como pudiera concederle un hijo a un padre un sueño muy querido. Del 4 al 28 de junio, tuvo lugar el Tercer Encuentro de Jóvenes Pianistas. Veintiséis intérpretes, de ellos 14 extranjeros y 12 cubanos, cautivaron al público en conciertos, que entre recitales y obras para piano y orquesta sumaron 20 citas, cada jueves, viernes, sábado y domingo en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, la Sala Ignacio Cervantes y el Teatro Martí, todas ellas salas de concierto del Centro Histórico.

Imagen: La Jiribilla

El evento que comenzara en el año 2013 como Primer Encuentro de Jóvenes Pianistas y fuese minuciosamente organizado y coordinado por el Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas (Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana) hasta la actual edición, se ha hecho magno. Como temporada temática de conciertos en el Centro Histórico dedicada a recitales de piano y obras con acompañamiento de orquesta ha transcurrido esta tercera edición, la que fue honrada con la presencia, por primera vez en Cuba, del Presidente de la Manhattan School of Music el Dr. James Gandre.

En esta ocasión convergieron el Tercer Encuentro de Jóvenes Pianistas y el Concurso y Festival Internacional de Piano Musicalia 2015, celebrado en el Oratorio San Felipe Neri, sede del Lyceum Mozartiano de La Habana y de la Cátedra de Piano del Instituto Superior de Arte. Paralelo a las sesiones del concurso se realizaron clases magistrales y conciertos. En este certamen participaron estudiantes de nivel superior, cubanos y extranjeros como sinergia entre ambos eventos. Es por eso que Mikoswsky, director artístico del Tercer Encuentro, integró a su vez el jurado de Musicalia —presidido por el maestro Ulises Hernández— junto a Ninowska Fernández-Brito, Antonio Carbonell, Adonis González y Mauricio Vallina.

Imagen: La Jiribilla El pianista cubano Mauricio Vallina durante su concierto en la Basílica Menor.

De igual modo en la sala de concierto Oratorio San Felipe Neri se sucedieron las presentaciones del Volumen XVI / No.1 junio-diciembre 2014, último número de la revista Opus Habana, y de los libros Ignacio Cervantes y la danza en Cuba, de Salomón Gadles MikowskyEl legado pianístico pedagógico de Salomón Gadles Mikowsky, de Kookhee Hong; ambos de Ediciones Boloña y presentados en presencia del autor y también protagonista de estas publicaciones.

Imagen: La Jiribilla La musicóloga Miriam Escudero, directora del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas, y el maestro Salomón Gadles Mikowsky, director artístico del III Encuentro de Jóvenes Pianistas.

A la experimentada dirección orquestal de Enrique Pérez Mesa unieron su batuta, en esta edición, los jóvenes maestros cubanos Daiana García y José Antonio Méndez Padrón, quienes por primera vez se suben al podio para el Encuentro. Méndez Padrón dirigió a los jóvenes músicos de la Orquesta Sinfónica del Instituto Superior de Arte (ISA), adscrita al Lyceum Mozartiano de La Habana, al acompañar la interpretación de dos de los conciertos de Wolfgang Amadeus Mozart. De esta manera la orquesta especializada en la técnica de la interpretación y el repertorio del clasicismo dotó de un momento de distinción este Encuentro.

Otra de las novedades fueron los conciertos estrenados por primera vez en Cuba: Concierto para piano No. 1 y No. 2 de Béla Bartók, y el Concierto para piano No. 1 en fa sostenido menor, Op. 1 de S. Rachmaninoff, interpretados por los avezados Ruiqi Fang (China), Edward Neeman (EE.UU.) y Po-Wei Ger (provincia de Taiwán), respectivamente.

Imagen: La Jiribilla    El pianista taiwanés Po-Wei Ger durante la clausura del III Encuentro, 28 de junio de 2015.

De entre todos los conciertos el del día 18 tuvo un marcado carácter especial. El Concierto No. 5 para piano y orquesta, de Ludwig van Beethoven, conocido como “El Emperador”, fue interpretado por Jie Yuan para la segunda parte de la tarde de ese domingo en el decimonónico Teatro Martí.

Se rememoraban los 200 años de la célebre Batalla de Waterloo como tributo a la influencia napoleónica en la cultura universal.

A partir del 4 de junio, antecedido por las palabras del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, que pronunciara la musicóloga y coordinadora general de este evento internacional, Miriam Escudero, tuvieron lugar los conciertos inaugurales de los pianistas Adam Kent (EE.UU.) y Alexandre Moutouzkine (Rusia). El primero nos trajo una muestra de música española para cada una de sus actuaciones, los días 4 y 6, al interpretar obras de Manuel de Falla, Montsalvatge, Albéniz, Granados, pero quien no dejó de interpretar como buen discípulo una obra cubana: La negra bailaba, de Ernesto Lecuona.

Mientras que el carismático artista ruso manifestó su madurez interpretativa para obras de diferentes orígenes culturales cuando regaló Niña con violín de Ernán López-Nussa. Toda su esencia eslava se puso de manifiesto en su versión del Concierto para piano No. 3 en re menor de S. Rachmaninoff, sin desdeñar la gran fuerza y destreza impresa al transitar por la siempre compleja propuesta del compositor ruso.

Mikowsky, quien afirmara en conferencia de prensa el día 2 de junio que un evento como este, que le da sumo placer, solo tiene sentido en su patria, recibió esa noche de apertura la Medalla 50 Aniversario de la Orquesta Sinfónica Nacional de manos de su director, el maestro Enrique Pérez Mesa. El lauro es un reconocimiento al artífice de este acontecimiento “…que se suma a los más relevantes de la cultura cubana en la actualidad”, como lo calificara el Dr. Eusebio Leal Spengler.

Imagen: La JiribillaConcierto de Lianne Vega, 7 de junio, en la Sala Ignacio Cervantes.

El Tercer Encuentro prosiguió el domingo 7 de junio con los jóvenes cubanos Lianne Vega, Katerina Rivero y Aldo López-Gavilán. Vega y Rivero, quienes se presentaron por vez primera en esta cita, prefirieron a los compositores modernistas Debussy y Ravel. Luego en un segundo apartado, ambas estrenaron Sinco…pá Changüiza en su tomo II, del joven compositor guantanamero Ernesto Oliva, la cual al decir de su ejecutante resulta «una obra virtuosa que tiene colores y contrastes muy bonitos».

Rivero apeló por lo romántico de Liszt al interpretar su Sonata para piano en si menor, S. 178. Como tocado de gracia estuvo quien proviene de la dinastía musical López-Gavilán Junco, en la primera parte regaló su interpretación de Rhapsody in Blue, de George Gershwin y Variaciones con temas para piano y orquesta, de su autoría en un segundo momento.

Imagen: La Jiribilla        Katerina Rivero, ganadora junto a Lianne Vega del Concurso UNEAC 2014, durante su concierto el 7 de junio en la Sala Ignacio Cervantes. 

Con estilo desenfadado propio de lo contemporáneo, pero con el sello de la precisión, resultado de un cuidadoso trabajo interpretativo aunado al dominio de la técnica jazzística de trasfondo, López-Gavilán se hizo acompañar en el drums por su colega, el percusionista Ruy Adrián López-Nussa, integrante de otros de los clanes de la música cubana. Precisamente en la clausura del Primer Encuentro López-Gavilán compartió escenario con su hermano Harold López-Nussa. La interpretación del cubano Aldo López-Gavilán estuvo antecedida por el Concierto número 2 en Si bemol mayor de Johannes Brahms, a cargo del artista de Corea del Sur, Ian Yungwook Yoo, y bajo la dirección de Daiana García.

Merecen destacarse las actuaciones en su patria de los locales Madarys Morgan y Adonis González. Ambos han desarrollado una prominente carrera pianística en tierras foráneas, los días 14 y 25 de junio presentaron conciertos de compositores conceptualmente antagónicos desde la perspectiva musical, el Concierto para piano en si bemol mayor No. 2 de Beethoven y el Concierto para piano en sol mayor de Ravel. Morgan interpretó un Beethoven con un derroche de exquisita sensibilidad con su estilo, tanto como su coterráneo despertaba toda una atmósfera de impresionismo francés.

Imagen: La JiribillaAdonis González, concertista cubano y profesor de la Universidad Estatal de Alabama (EE.UU.) 

El norteamericano Edward Neeman —quien sucedió a González la tarde del 25—, se alistó en ese mismo estilo al estrenar el Concierto para piano No. 2 de Béla Bartok, pero con la técnica “recia” y “desprejuiciada” del representante del siglo XX a la manera atonal más armónica y perfecta. Neeman, quien repite por segunda ocasión en el Encuentro, hizo honores con uno de sus “Doce Estudios Caribeños”, a Roberto Valera, uno de los compositores cubanos de vanguardia presentes esa tarde en el auditorio del Martí.

En vísperas de la clausura, los conciertos del día 27 fueron mágicos. La Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, una de las sedes del Encuentro, transpiraba el espíritu del siglo XVIII. La joven Orquesta Sinfónica del Instituto Superior de Arte, diestra en la técnica del Clasicismo, secundó tras cada obertura a los pianistas en sus interpretaciones, quienes parecían haber sido bendecidos por Mozart para la ocasión.

La obertura de la Clemencia de Tito y el Concierto para piano No. 21 en do mayor escogido por Misha, artista de origen ruso novel en el Encuentro, fue degustado por un público que apreció el estilo salomónico en la altísima calidad interpretativa de Namirovsky.

El concierto de la estadounidense Simone Dinnerstein fue una oportunidad de reencuentro con la excelsa pianista que ha desarrollado una vertiginosa carrera como artista exclusiva del sello discográfico SONY Records. Dinnerstein expresó toda una carga dramática durante su concierto —antecedido de la obertura de Las bodas de Fígaro—, y su suave discurso trasmitía performatividad. En el Adagio —segundo movimiento—del  Concierto No. 23 en la mayor, el piano parecía establecer comunicación con los demás instrumentos de la orquesta, lo que simulaba una conversación de otra dimensión al estilo del pianismo clásico.

Imagen: La Jiribilla La intérprete estadounidense Simone Dinnerstein.

Las hojas de la partitura que recostó dentro de la caja del instrumento pasaban con delicadeza, mas no las miraba mientras tocaba cada pasaje sino que parecía  tratarlas como un amuleto, que en verdad no requería dado el virtuosismo desplegado en el vetusto convento.

Para la jornada de clausura, el maestro Mikoswky reservó a otro muy jovencito pianista. Po-Wei Ger resultó una sorpresa, como si su maestro lo hubiese tenido reservado para un final impecable y excitante. Sus 19 años parecían haberse multiplicado por la experiencia que podía inferirse al interpretar al piano con un total control de la técnica y un estilo depurado la música de Rachmaninoff: fuerte, decisiva y también, por qué no, fantasmagórica, la que caracteriza al discurso musical del Concierto para piano No. 1 en fa sostenido menor y que en un segundo tiempo midió con las luces de la estética impresionista del Concierto para piano No. 2 en sol menor, de Serguéi Prokófiev.

Aclamado por el auditorio el taiwanés prefirió compartir loas con el compositor cubano Juan Piñera, cuyo nombre se ubica entre los grandes linajes de la composición musical cubana. Piñera, que se ha mantenido como un expertador crítico durante cada una de las ediciones que han precedido al Tercer Encuentro, fue uno de los compositores cubanos que se interpretó en esta ocasión.

Quien ha soñado, auspiciado y dirigido artísticamente este evento, el pianista Salomón Mikowsky —como dijera fuese su nombre artístico— nos regala desde hace dos años el talento de una pléyade de artistas que comparten con los intérpretes cubanos el difícil arte de complacer con los sonidos de un piano a músicos, pianistas, profesores, estudiantes o simplemente a los melómanos que acudieron con puntualidad absoluta a cada cita.

A pesar de no haber descrito todas las pericias de los protagonistas musicales de esta magna convocatoria, cada comprensión estética de los estilos musicales —que como el propio Mikowsky ha enfatizado trabaja en correspondencia con las diferentes personalidades de sus alumnos—, se ha podido apreciar en conciertos y recitales.

Así mismo las nuevas hornadas de pianistas locales han dejado ver que la escuela cubana tiene mucho que ofrecer. Compositores universales de más de un estilo se han interpretado en esta fiesta del piano recién concluida. Además de los compositores mencionados, otros como Bach, Schubert, Mendelssohn, Chopin, Schumann, Liszt, Brahms, Fauré, se hicieron presentes en los programas que propusieron los discursos filosóficos y estéticos de la subjetividad compositiva sorteados por los 26 pianistas de diferentes orígenes con estilos, conceptos y personalidades distintas.

Imagen: La Jiribilla El compositor cubano y director de orquesta Roberto Valera junto al pianista Edward Neeman de EE.UU.

La estética modernista defendida esta vez por el pianismo optó por las composiciones de Roberto Valera y Juan Piñera, más contemporáneas que las legadas por Cervantes o Lecuona, las que también se combinaron, por ejemplo, con Skriabin, Gershwin…

Otra edición del Encuentro finalizó la tarde del domingo 28 de junio en el Teatro Martí, cuando un periodista de CMBF Radio Musical Nacional sorprendió en la gala de clausura al maestro Mikoswky al reconocer en el mensaje de los directores de programas de la emisora «su valiosa contribución al panorama pianístico contemporáneo en el país».

Severo y cubano ciento por ciento, pendiente del más mínimo detalle curatorial del evento, Salomón afirma no estar feliz cuando uno de sus pupilos es elogiado por su virtuosismo sino tener momentos gloriosos al poder trasmitir su sincero sentir cubano por medio de esos que regalan un concierto impecable con un estilo propio. Enhorabuena para el maestro por esta nueva entrega,  esperemos entonces qué «otros aires» nos entregará el año venidero.

Danaize Scull Trespalacios
Licenciada en Estudios Socioculturales
Investigadora del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas

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