Testimonios para el San Juan

Fernando León Jacomino • La Habana, Cuba

Varios días de labor hicieron posibles estas entrevistas que aparecen en La Jiribilla, con la intención de homenajear a San Juan de los Remedios en el Aniversario 500 de su fundación.

Sin la mejor pretensión de exhaustividad, ofrecemos aquí testimonios e historias de remedianos (nativos y adoptivos), que han hecho posible, cada uno a su modo, el cambio de imagen y el incremento de instituciones y servicios que hoy embellecen la ciudad y mejoran la calidad de vida de sus moradores.

 

Ver avanzar a Remedios

Raúl Santos Cámara, Primer Presidente del Poder Popular en Remedios

Imagen: La Jiribilla

Me ha tocado vivir todas las etapas aquí. Primero aprendí el oficio de la imprenta, luego trabajé en una quincallita familiar y, al triunfo de la Revolución, me incorporé al trabajo con el Estado. Cumplí varias funciones hasta que el Partido me llamó y entonces fui educador, organizador y luego Secretario del Partido en Zulueta, Caibarién y Remedios. Después de la División Política Administrativa me tocó presidir la Comisión de Implantación, que implicaba formar un solo municipio con los tres que existían en la zona. Siendo Secretario de Partido aquí, había situación lamentable con el Parque, que estaba totalmente destruido y no se parecía en nada a lo que es hoy. Tenía unas columnas con unas bolas, bancos rígidos y unas sillas de flejes que estaban en muy mal estado. Por donde quiera salía el problema hasta que un buen día, en un recorrido que hago con el presidente del Poder Local, le digo: vamos a hacer el parque como era. Yo tenía algún conocimiento, había visto algunas fotos pero había dudas y, como me tildaban de loco, lo primero que hice fue meterle un empujón y tirar al suelo la columna que estaba frente a las oficinas. Así empezamos, en septiembre de 1974, en saludo al Congreso del Partido. Para no darte mucha historia, el segundo domingo de mayo de 1975, día de las madres, inauguramos la reconstrucción del parque. Este 2015 se cumplieron 40 años de aquel suceso.  En esa restauración participó mucha gente, con tremendo amor.  En la glorieta montamos un taller, con equipo de soldar y todo, y desde allí se hicieron los elementos de los bancos e incluso otras cosas que hay en distintos lugares como el Parque de la Trova, el Parque de la Libertad y el de las Madres, aledaños al principal. Todos esos bancos, que aprovechan todo el espacio disponible, se hicieron en aquella etapa. Luego hicimos el estadio, las avenidas y entradas a la ciudad, la restauración del Hotel Mascote, entre otras obras: era un momento en que se trabajaba con mucha voluntad y no había interés mercantil en la gente, sino que primaba el interés por ver avanzar a Remedios. Soy remediano de nacimiento. Nací, siempre he vivido aquí y mis huesos los voy a dejar aquí también.

 

 

Algo que no encuentro en cualquier parte

Oscar Olivera Santilé, Compositor remediano

Imagen: La Jiribilla

Nací y siempre he vivido aquí. Pudiendo estar en cualquier lugar del mundo, como cualquier ser humano, nunca me interesó migrar ni siquiera de mi municipio. No creo que mi aldea sea el mundo, pero sé que tiene sus valores. Siempre quise estar vinculado al mundo de la cultura. Estudié música con una gran profesora remediana pero me vinculé a la Cultura en el campo de la musicalización. Me hice especialista en grabación y sonorización en La Habana y aunque tuve varias ofertas de trabajo allí, decidir regresar. Comencé a componer en 1978 y siempre sentí que había mucho vínculo entre mi creación y los espacios de mi cotidianeidad, aunque mi obra no fuese exclusivamente relacionada con San Juan de los Remedios. En este sitio he encontrado siempre paz, tranquilidad y hasta una cierta espiritualidad; algo que no encuentro en cualquier parte. Como musicalizador, he laborado durante 38 años en la Casa de Cultura y como autor he participado en varios  eventos de composición como el Eduardo Saborit y el Enrique Jorrín, entre otros. He ganado algunos premios. Tengo una parte de mi música grabada con algunas casas discográficas y actualmente cantan canciones mías intérpretes como Tony Ávila, David Álvarez y Eduardo Sosa.  En cuanto al 500 Aniversario de la fundación, me parece que se han desatado muchas energías  y emprendido numerosas inversiones que serán de gran provecho para la comunidad.  

 

 

Una donación a la ciudad

Maikel Guedes, diseñador, artesano y autor de la imagen promocional del 500 aniversario

Imagen: La Jiribilla

Soy graduado del ISDI, en la especialidad de Diseño Industrial. Tenemos este taller arrendado al Gobierno y hacemos artesanía en barro, que se vende en las mesas permanentes del Parque y en Cayo Santa María. Nuestra intervención en las tareas de restauración ha sido más bien casual. Aunque en algún momento se habló de la necesidad de ofrecer empleo en las nuevas obras a los artistas remedianos, siento que eso no se tuvo muy en cuenta a la hora de licitar servicios. Yo pertenezco también a uno de los grupos que ha creado el Fondo Cubano de Bienes Culturales y, de hecho, nosotros presentamos un proyecto a licitación para el Hotel Caminos del Príncipe, pero ni siquiera recibimos respuesta. Hace unos días fuimos convocados para los trabajos del Centro Cultural La Tertulia y algo parecido sucedió con El Parrandero, pero de cualquier modo nos alegra mucho participar en estas dos obras con las que nos tocó colaborar.

Yo diseñé la imagen visual para la campaña del 500, que incluyó el logotipo y un manual de identidad con todos los elementos y su posible uso en diferentes aplicaciones, incluyendo el sello conmemorativo, que ya se le ha entregado a varias personalidades. Fue una donación que hicimos a la ciudad y ahora estamos trabajando en una réplica del aldabón de la iglesia, que sirvió conceptualmente de base para el logo identificador. Aquí hicimos el prototipo en barro y lo llevamos a Placetas, donde se fundió en aluminio. Esto se hizo con la idea de comercializarlo aquí en Remedios, aprovechando su carácter simbólico y teniendo en cuenta que en la ciudad, durante su etapa colonial,  abundaban estos elementos fundidos en broce, que luego fueron desapareciendo. 

 

Como pintando un cuadro

Robinson Rodríguez García, artista plástico y restaurador

Imagen: La Jiribilla

Hace relativamente poco tiempo que incursiono en la restauración. Trabajé con un grupo en Santa Clara y luego decidí fundar mi propio equipo, adscripto al Fondo Cubano de Bienes Culturales, pretendo con ello poder asumir trabajos de mayor envergadura, con empresas estatales, etc. Siempre he sido un artista plástico típico, interesado en la pintura, el videoarte y la fotografía; pero últimamente me he vinculado a la restauración y sus oficios, sumándome a ese gran interés de los artistas locales. Estamos en un momento donde la gente recoge ladrillos y lo lleva para su casa, algo muy diferente a como funcionaba en otros tiempos cuando se botaba el ladrillo viejo y se sustituía por el nuevo. Aquí estoy trabajando en el antiguo Círculo Juvenil, hoy rebautizado con su nombre original, La Tertulia. Estamos  rescatando elementos decorativos interiores como las columnas, que perdieron el estuque, en sus capiteles y bases, así como en  la limpieza y  reconstrucción de los apliques de las paredes, ya que aquí no hay tradición de frescos ni cenefas. Siempre había llevado mi carrera artística de la mano con otras actividades habituales, pero ahora se me está haciendo más difícil simultanear porque físicamente este trabajo exige mucho y uno empieza desde afuera a buscar detalles y te vas comprometiendo cada vez más, hasta que te llegas a sentir tan bien como pintando un cuadro. Yo me levanto cada día y me trepo al andamio con tremenda alegría y cuando me bajo por la noche me doy cuenta que lo estoy haciendo no como un trabajo rutinario más sino desde el punto de vista de una realización artística. 

 

Propiciar un cambio de mentalidad

Erick González Bello, Director del Museo de Las Parrandas

Imagen: La Jiribilla

La cultura popular tradicional tiene dentro de sus componentes la transmisión generacional de los diferentes saberes y La Parranda no escapa de esta generalidad. Por eso existen aquí  grandes familias de faroleros, artesanos, vestuaristas, carpinteros y electricistas vinculados a este hecho. Sin embargo, a finales de la década del 80 y comienzos de los 90, coincidiendo con todo el período de crisis económica que se vivió en Cuba, comenzó a darse una especie de distanciamiento entre la comunidad portadora y su propia tradición.

Por eso el Museo de Las Parrandas tiene previsto desarrollar talleres con niños, enfocados hacia las diferentes especialidades; en aras de transmitir determinados saberes e incrementar la necesidad de continuidad en la comunidad portadora, para contribuir  a su autorreconocimiento no solo como hacedora de su propio Patrimonio Cultural Inmaterial sino como la principal responsable de su desarrollo a perpetuidad, más allá incluso de las políticas que tracen los gobiernos.

Por otro lado estamos implicados en propiciar un cambio de mentalidad sobre la necesidad de crear estrategias de intervención que faciliten la ejecución de Las Parrandas en toda la región centro norte de Cuba y permitan la fluidez de la fiesta a partir de los recursos financieros que ella misma genera, sin comprometer su vínculo orgánico con el Ministerio de Cultura a los diferentes niveles. 

 

 

Conocer la espiritualidad de un pueblo

Juan Carlos Hernández Rodríguez, investigador del Museo de las Parrandas.

Imagen: La Jiribilla

Soy nacido en Santa Clara y Máster en Ciencias de la Enfermería. Mis estudios de Antropología me trajeron a un lugar como este, donde trabajo hace siete años en el estudio de la fiesta desde sus orígenes históricos y proponiendo mis ideas sobre el tema. Remedios para mí supera cualquier otra ciudad, incluyendo la capital, porque aquí he aprendido a conocer la espiritualidad de un pueblo con mucha tradición. Hay que entender al remediano como alguien que vive su vida desde la oralidad, lo que resulta de su relación cotidiana con un complejo de literatura oral único, que singulariza su experiencia dentro de la cultura popular nacional. 

El Museo de las Parrandas reabrirá sus puertas luego de una compleja restauración y  contará con ocho salas que representarán la historia de los elementos artísticos que integran la festividad. Junto al hecho fundacional, su cronología y desarrollo local, pretendemos evocar las diferentes variantes del evento en el centro norte del país, conjunto que recientemente fue declarado Monumento Nacional.  Nuestro mayor reto es mantener el museo como algo vivo aun cuando hablemos de una fiesta de naturaleza efímera. Nos interesa mucho que nuestros visitantes aprendan la música que se toca en La Parranda, que conozcan al detalle elementos como los tipos de carrozas y las rumbas de desafío y victoria que se hacen tanto en Remedios como en otras ciudades aledañas. 

 

 

 

Mi gran preocupación

Jorge Rodríguez, electricista y proyectista Barrio El Carmen

Imagen: La Jiribilla

Desde muy joven comencé a trabajar en una carpintería, entonces los mismos carpinteros hacían la electricidad, que era muy sencilla. Recuerdo que hasta la década del 70 las carrozas no tenían bombillos y fue una polémica grande con los proyectistas, que eran enemigos de la bombilla, pues querían que el arte de ellos se viera y decían que la bombilla iba a interrumpir aquel disfrute de la gente. Entonces solo se usaban algunos spot light, que se ubicaban en el piso de la carroza, pero ya en el año 1969 Chelín Mujica logró adaptar un  intermitente de barbería a un trabajo de plaza, creando un efecto de estrellitas y, a partir de ahí, se fue revolucionando todo. Después vino el señor Manolo Rodríguez, un carpintero remediano que inventó las tamboras en 1973. Yo empecé a trabajar como profesional a los 16 años, porque desde niño hacía mis trabajitos de plaza, de hecho en estos días  mi mamá va a donar uno de aquellos trabajitos de carpintería y electricidad al Museo de Las Parrandas.  Quisiera poder iniciar a varios jóvenes en esto, porque me preocupa que la juventud no se está acercando a las naves como antes, se han ido desviando sobre todo hacia el fuego que es un tema que gusta mucho, ya que una Parranda sin fuego es cosa muerta, pero no percibes ya el mismo interés por otras especialidades como la electricidad, etc.  Esa es mi gran preocupación con La Parranda.

 

Duende de San Salvador

Joel Pérez Soto, gastronómico y dueño de hostal

Imagen: La Jiribilla

Nací aquí gracias a una manga de viento que le tumbó la casa a mis padres. Por ese hecho, terrible para ellos, se tuvieron que trasladar a Remedios,  estando yo en la barriga de mi mamá y por eso nací aquí, no en esta ubicación sino en el otro lado del pueblo, por eso soy de San Salvador, aunque ahora esté infiltrado en esta zona, que pertenece al barrio El Carmen.

Remedios para mí ha significado mucho porque siempre me ha gustado la historia y me interesaron las construcciones viejas y las leyendas. Monté mi primera salita de historia cuando trabajaba en el Restaurante El Colonial. Allí logré ubicar muchos objetos interesantes, vajillas muy antiguas, con baños de plata y estudié el edificio y su construcción, que data de 1815.  Después me dedique por entero a la actividad cuentapropista y tuve más tiempo. Creé este espacio, hice las arcadas, las pinturas alegóricas y coloqué los cuadros, pero luego me fueron apareciendo objetos, donaciones de la gente y de instituciones locales, pequeñas compras que pude hacer y esto se fue convirtiendo en un pequeño museo con la Historia de Remedios. Hay un espacio dedicado a Caturla, otro para el mártir internacionalista que le da nombre al CDR nuestro. Yo fui y hablé con Rita, su madre, y le propuse hacerle un homenaje a su hijo, que cayó en Angola y ella, claro, entregó varios objetos que conservaba y que, puestos aquí, adquieren otra connotación. Hay recuerdos de mis años de preuniversitario, en los cuales estuve en un grupo de espeleología y un amigo mío de entonces me donó algunos objetos  valiosos. Luego  trabajé el tema de los personajes populares, incorporé algunos objetos de la época colonial, la esclavitud y dediqué, lógicamente, un gran espacio a La Parranda, con sus estandartes y atributos de cada barrio y con fotos de algunos trabajos de plazas. Esto lo he hecho con recursos propios, porque me satisface y porque complementa muy bien el servicio de hospedaje que prestamos. Tenemos  convenio con Cubatur y recibimos turistas que se interesan mucho en el museo y en las decoraciones cerámicas y escultóricas sobre los diferentes mitos y leyendas, que están por toda el área de las habitaciones.

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